
Honduras volvió a registrar muertes por tosferina en menores de edad y las cifras comienzan a mostrar con claridad dónde está concentrándose el mayor riesgo: los bebés que todavía no tienen edad suficiente para iniciar su esquema de vacunación.
La directora del Programa Ampliado de Inmunizaciones de la Secretaría de Salud, Odalys García, confirmó este martes dos nuevos fallecimientos, correspondientes a menores de Francisco Morazán y Colón.
Con esos casos, el país acumula 250 contagios confirmados y 19 muertes por tosferina en lo que va de 2026, frente a siete fallecimientos registrados durante todo 2025.
Los dos últimos fallecidos no podían vacunarse todavía
Uno de los nuevos casos correspondía a un bebé de dos meses y el otro a uno de apenas 40 días.
De acuerdo con García, ambos menores no habían recibido la vacuna porque todavía no les correspondía por edad.
En los primeros meses de vida, los bebés dependen en gran medida de la protección que pueden recibir a través de la vacunación materna durante el embarazo, antes de iniciar posteriormente su propio esquema.
Por eso, Salud insiste en que vacunar a la madre durante la gestación no solo protege a la mujer, sino también al recién nacido durante una de sus etapas más vulnerables.

Once de las 19 víctimas tenían menos de dos meses
Las cifras divulgadas por Sesal muestran una concentración preocupante.
De los 19 fallecidos, 11 eran menores de dos meses, es decir, todavía no habían alcanzado la edad requerida para recibir la primera dosis de la vacuna correspondiente dentro del esquema nacional.
Además, en 12 de los 19 casos, las madres no habían recibido la vacuna durante el embarazo.
Eso convierte la cobertura materna en uno de los principales puntos débiles de la respuesta sanitaria.
Cobertura por debajo del 70%
García reconoció que la cobertura de vacunación continúa baja.
Según explicó, Honduras no alcanza siquiera el 70% de cobertura entre mujeres embarazadas, y tampoco llega a ese nivel en ninguna de las 24 vacunas incluidas dentro del esquema nacional.
Más allá de la cifra puntual de tosferina, ese dato plantea un problema mayor.
Cuando una cobertura de inmunización disminuye, aumenta el número de personas susceptibles y con ello la posibilidad de que enfermedades prevenibles encuentren más espacio para circular.
En el caso de la tosferina, el peligro es especialmente alto para recién nacidos y lactantes pequeños.

La tosferina es una infección respiratoria que puede comenzar con síntomas similares a los de un resfriado, pero posteriormente provocar ataques intensos de tos.
En bebés pequeños, la evolución puede ser más grave porque su sistema inmunológico todavía está en desarrollo y las complicaciones pueden aparecer rápidamente.
Por eso, la prevención no depende únicamente de reaccionar cuando un niño enferma.
También pasa por mantener altas coberturas de vacunación, identificar casos a tiempo y reforzar la protección de embarazadas y recién nacidos.
2026 ya supera con amplitud las muertes de 2025
La comparación con el año anterior es significativa. Honduras cerró 2025 con siete muertes por tosferina.
En 2026 ya contabiliza 19. Eso significa que el número de fallecimientos es casi tres veces mayor, aun cuando todavía no ha terminado el año.

El incremento obliga a observar no solo cuántos casos se confirman, sino quiénes están muriendo y por qué.
Los datos de Sesal apuntan a un patrón claro: los más pequeños están pagando el costo más alto de una cobertura de vacunación insuficiente.




