Toyota compró una prensa Komatsu de 700 toneladas cuando Toyota ni existía. Con 90 años y 13.000 kilómetros recorridos ha vuelto a ponerse en marcha

Si alguna vez has investigado un poco sobre alguna empresa japonesa te habrás dado cuenta que buena parte de las compañías más punteras del mundo nacieron con un objetivo completamente diferente al que tienen hoy en día. Sharp empezó inventando el primer portaminas y Nintendo produciendo naipes. 

No es de extrañar que Toyota, el mayor fabricante mundial de automóviles, viviera la misma historia. La compañía, allá por los años 20 del siglo pasado, fabricaba telares y se llamaba Toyoda. Se llamaba y se llama porque, de hecho, la Toyoda Automatic Loom sigue viva. 

Esta compañía se llamaba así por su fundador Sakichi Toyoda que, efectivamente, es uno de los antepasados de  de Akio Toyoda, actual presidente de la compañía, y que fue el padre de Kiichido Toyoda. Este Toyoda fue quien vio que el automóvil tenía más futuro que los telares y dio un giro radical en la empresa. Hoy, Toyota es el mayor fabricante mundial del automóvil y se llama así porque sus sus kanji necesita de ocho trazos (un número que en Japón se considera que trae buena suerte) y Kiichido pensó que era un buen augurio de cara a montar una nueva empresa. 

La herencia de aquellos días tiene mucho de filosófico pero algo le ha quedado de material. Porque aunque hoy Toyota es un gigante con más de 70 fábricas repartidas por todo el mundo, hay algo que le queda heredado casi un siglo después. Una herencia de 700 toneladas: la prensa Komatsu. 

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