Una niña de seis años fue rescatada con vida este sábado en Timure, al norte de Nepal, casi 60 horas después de quedar atrapada bajo los restos arrastrados por la riada, en un contexto donde las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen con el paso del tiempo.
Los equipos de rescate avanzaron manualmente entre piedras, maderas, planchas metálicas y fragmentos de estructuras acumulados por la corriente, hasta llegar al estrecho hueco donde la menor permanecía atrapada.
La niña fue sacada por los rescatistas en brazos, con el cuerpo inerte y aparentemente inconsciente, mientras varios agentes la trasladaban lejos de una zona cubierta de barro y escombros.
Tras la extracción, recibió atención de los equipos de emergencia. En imágenes posteriores, se la observa consciente, abrigada y recibiendo alimento en un puesto de seguridad cercano a Timure.
Durante varios días, los equipos trabajan sobre capas de barro, roca y restos de viviendas que, en algunos sectores, empiezan a secarse y compactarse, lo que obliga a retirar el material lentamente y reduce las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros.

Timure, próxima a la frontera con China, figura entre las localidades más afectadas por la crecida, que destruyó viviendas, comercios e infraestructuras a lo largo del corredor del Bhotekoshi y el Trishuli.
Miles de militares, policías y miembros de la Policía Armada permanecen desplegados en las tareas de búsqueda y rescate, mientras el uso de helicópteros sigue siendo necesario para acceder a puntos donde los caminos terrestres permanecen interrumpidos.
Paralelamente, los equipos continúan recuperando cuerpos arrastrados río abajo, algunos a gran distancia de los lugares donde desaparecieron, en una catástrofe que ha provocado cientos de muertos y miles de personas aún sin localizar.
Con el paso de las horas, los rescates de personas con vida se han vuelto menos frecuentes y gran parte del operativo se centra en localizar desaparecidos entre el barro y los restos de construcciones destruidas.
El rescate de la menor fue registrado en un video difundido este sábado por la Policía Armada de Nepal, que calculó en casi 60 horas el tiempo transcurrido desde la riada hasta su localización.

Nepal elevó a 675 los muertos por la riada que ya suma casi 3.000 desaparecidos
Las autoridades de Nepal elevaron este sábado a 675 la cifra de cuerpos recuperados tras la devastadora riada del miércoles en la cuenca del Bhote Koshi, lo que eleva el total de fallecidos entre Nepal y el Tíbet a 682 personas y mantiene a casi 3.000 en paradero desconocido en ambos lados de la frontera.
El último balance publicado por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) fija en 675 los cuerpos hallados en su territorio, la mayor parte localizados en Chitwan y Nawalparasi Este, en la parte baja, donde la masa de agua y piedras arrastró a las víctimas.
A esta cifra se suman los siete fallecidos reportados por China en el condado tibetano de Gyirong.
El organismo nepalí cifró en 2.418 las personas que continúan registradas como incomunicadas o desaparecidas, entre ellas 589 ciudadanos extranjeros y 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos de la zona.
La saturación de las morgues y el rápido deterioro de los cadáveres recuperados en los ríos ha obligado a las autoridades locales, como en el distrito de Nawalparasi Este (Nawalpur), a iniciar la toma masiva de muestras de ADN antes de proceder a sepultar los cuerpos no identificados o irreconocibles en zonas forestales comunitarias.
Mientras, los equipos de emergencia desplazados, que se cuentan a miles, tratan de continuar con su labor en una superficie de lodo que se ha endurecido y que apunta a haber sepultado a decenas de personas.
En cuanto a los extranjeros afectados, la Junta de Turismo de Nepal (NTB) ha detallado que un total de 184 turistas han sido rescatados con vida y 420 continúan desaparecidos. Entre los rescatados se incluyeron este sábado dos ciudadanos españoles.
El Gobierno nepalí ha solicitado asistencia internacional en materia forense y de conservación de cadáveres, así como el despliegue de equipos técnicos para tratar de rescatar a centenares de trabajadores que se teme que estén atrapados en túneles anegados de las centrales hidroelécticas de la cuenca.