
Luego de que el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 28 ordenara el martes que Aníbal Lotocki quede preso preventivamente por la causa en la que fue condenado a ocho años de prisión por las lesiones graves generadas a Silvina Luna, Pamela Sosa, Estefanía Xipolitakis y Gabriela Trenchi, continúa el juicio en contra del cirujano por la muerte de otro paciente.
Se trata del caso de Christian Zárate, un hombre de 50 años al que Lotocki operó en 2021 y que falleció un día después de esa intervención. La audiencia de este miércoles contará con la declaración como testigos de peritos del Cuerpo Médico Forense, quienes responderán preguntas ante los jueces Pablo Vega, Julio López Casariego y Juan Giudice Bravo y las partes. La fiscal María Luz Castany está a cargo de la acusación.
De acuerdo con lo que se dio a conocer, los peritos brindarán su testimonio en modalidad de coloquio. Es decir, estarán todos juntos en la audiencia para responder las preguntas formuladas por las distintas partes del debate.
Según explicó el presidente del tribunal al comienzo del juicio, la modalidad de hacer declarar a varios peritos juntos de esta manera es “enriquecer el debate y clarificar aspectos técnicos del caso”. Aseguró que “permite un mejor conocimiento de los actos técnicos y facilita la profundización en temas relevantes ya incorporados en los informes periciales, evitando que los peritos repitan información ya dada”.
Además, se desistió de algunos expertos como testigos para que actúen como asesores médicos, lo que -se prevé- agilizará la dinámica de la audiencia.
La acusación contra Lotocki es por el delito de homicidio simple con dolo eventual de un paciente tras una operación estética. Además, se le imputan las lesiones gravísimas sufridas por cinco mujeres que se sometieron a procedimientos quirúrgicos con el médico entre 2009 y 2021.
También están acusados el médico especialista en cirugía plástica Daniel Enrique Zambrano García, el médico anestesiólogo Santiago Luis Olguín y el médico y cirujano plástico Polansky Peláez Hoyos. Al listado se suma Andrea Isabel Torelli, contadora y directora del Centro Médico Conde. Todos están señalados también como responsables del homicidio simple de Zárate.
En el debate está también imputada la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek, quien está acusada de haber ocultado presuntamente el teléfono de Lotocki para evitar que fuera encontrado por los investigadores. el cargo es por encubrimiento agravado.
La acusación contra Lotocki es por el delito de homicidio simple con dolo eventual de un paciente tras una operación estética.Además, se le imputan las lesiones gravísimas sufridas por cinco mujeres que se sometieron a procedimientos quirúrgicos con el médico entre 2009 y 2021.
La muerte del paciente
El 16 de marzo de 2021, Zárate acudió al consultorio de Lotocki y pactó la realización de una lipoescultura y dermolipectomía por 6.500 dólares. Luego de practicar los estudios médicos requeridos, la pareja del imputado, que también trabajaba como secretaria, indicó que la intervención se llevaría a cabo en CEMECO.
Los análisis médicos revelaron antecedentes de COVID-19 y diabetes mellitus tipo II, por lo que el médico recetó medicación antes de la cirugía.
La operación, prevista inicialmente para el 9 de abril, se reprogramó para el 15 de ese mes. Ese día, Zárate ingresó a la clínica de la calle Colpayo 20 para someterse a la extracción de tejidos en distintas zonas del cuerpo.

“El paciente manifiesta haber padecido COVID y ser fumador, razón por la que le pide radiografía de tórax. Los exámenes salieron bien. En el análisis de sangre arrojó glucemia elevada, por lo que ordenó repetir el examen. En la repetición volvió a salir igual, por lo que le prescribió hace unas tres semanas la metformina para regularizar su diabetes. Quiero dejar en claro que un paciente con diabetes tipo dos no es incompatible para hacer este tipo de cirugías”, dijo el cirujano en su declaración de abril de 2021.
Durante la intervención, Lotocki habría abandonado el quirófano unos 40 minutos para participar en una audiencia virtual con su abogada, dejando al paciente a cargo de sus asistentes. Después del cierre quirúrgico, Zárate fue trasladado a una habitación, donde una enfermera detectó una hemorragia en un drenaje. Ante esto, Lotocki decidió reabrir la herida, pero el paciente se deterioró rápidamente.
La mañana siguiente, el 16 de abril, Zárate sufrió una descompensación grave, fue intubado y se solicitó una ambulancia. Los profesionales que arribaron al lugar advirtieron que la intubación era incorrecta.
Poco después, Zárate sufrió un paro cardíaco y falleció, pese a los intentos de reanimación. La Fiscalía sostiene que la muerte no fue una complicación imprevisible, sino que Lotocki avanzó con la cirugía conociendo los riesgos y omitió medidas que podrían haber evitado el desenlace fatal.
El Ministerio Público Fiscal sostiene que Lotocki conocía los riesgos de realizar múltiples procedimientos en una sola operación, sobre todo considerando las condiciones de salud preexistentes de Zárate, pero decidió avanzar.



