Si bien el blanco es un color casi indispensable en la mayoría de los hogares, los especialistas en interiorismo aseguraron que no es lo más recomendable para las paredes. El interiorista Xavier Martinell fue uno de los que cuestionó el uso del blanco.
El experto explicó que si bien “el blanco en decoración se suele asociar a limpieza, amplitud y luminosidad, no siempre es la opción más acertada en interiorismo”. Para Martinell, pintar todas las paredes de blanco sin una estrategia clara puede reflejar una falta de proyecto y desaprovechar el potencial de cada ambiente.
El blanco puede generar ambientes fríos y deslumbrantes
El blanco tiene la capacidad de potenciar la luz natural, pero en ciertos contextos puede jugar en contra. “El blanco refleja intensamente la luz, lo que en determinados casos, como áticos con gran entrada de luz natural o viviendas orientadas al sur, puede resultar excesivo, generando deslumbramiento y cierta frialdad”, advirtió Martinell.

Por eso, en espacios con mucha luz o techos altos, los especialistas sugieren elegir tonos más matizados o un poco más oscuros. Estas variantes ayudan a absorber parte de la luz y crean ambientes más calmos y envolventes, evitando el efecto aséptico y frío que puede provocar el blanco puro.
Alternativas cálidas y matices para sumar personalidad
La arquitecta Inma Soria también se sumó a la tendencia de dejar de lado el blanco puro. En sus redes sociales, explicó que nunca utiliza blanco nuclear en sus proyectos y recomendó alternativas como el blanco roto o el beige, ideales para lograr un efecto más cálido, elegante y de mayor calidad. Estos tonos, además, permiten sumar toques rústicos y sofisticados a la decoración.
Las arquitectas Elvira Segovia y Diana Taboada, del estudio Matera, por otro lado, coincidieron en que el blanco puede funcionar si se elige el matiz adecuado. “Pintando toda la casa de blanco se puede obtener un efecto glow, siempre y cuando se escoja el tono adecuado que haga brillar al resto de elementos de la vivienda”, señalaron.
El rol de las texturas y el acabado en el resultado final
Las especialistas advirtieron que el blanco puro puede generar una sensación de despersonalización en espacios muy amplios y restar carácter al conjunto. Además, remarcaron la importancia de las texturas y los acabados: “Un acabado mate refleja menos, por lo que genera ambientes más controlados y acogedores”, explicaron.
En definitiva, la clave está en elegir el tono y la textura adecuados para cada ambiente, evitando el uso sistemático del blanco nuclear y apostando por matices que aporten calidez y personalidad a la casa.




