- «No voy a morir en una residencia de mayores», declaró una de las monjas rebeldes, de 88 años.
- Unos doscientos voluntarios, entre ellos médicos, enfermeras y artesanos, las ayudan en sus quehaceres diarios, mientras otros muchos donan dinero.
Tres monjas octogenarias se fugaron del geriátrico y ahora son okupas en su antiguo monasterio
<p>«No voy a morir en una residencia de mayores», declaró una de las monjas rebeldes, de 88 años. Unos doscientos voluntarios, entre ellos médicos, enfermeras y artesanos, las ayudan en sus quehaceres diarios, mientras otros muchos donan dinero.</p>

