Donald Trump amenazó este lunes con bloquear en Estados Unidos la venta de aviones del fabricante canadiense Bombardier, en medio de una disputa comercial que se intensifica entre ambos países. La publicación se produjo horas antes de que Canadá aplique este martes una nueva ronda de aranceles de represalia contra productos estadounidenses.
El mandatario escribió en su plataforma Truth Social: “¡No más venta de Bombardier en Estados Unidos!”. Sostuvo que la compañía debería fabricar sus aviones en el país y acusó a Canadá de bloquear a “nuestros grandes bancos y empresas”. No precisó de qué manera aplicaría la suspensión de ventas ni si se trataría de una prohibición directa o de un recargo a la importación de aeronaves.
Bombardier obtiene más de la mitad de sus ingresos del mercado estadounidense, según remarcó Trump en su mensaje. La empresa cuenta además con más de 2.800 proveedores distribuidos en 47 estados del país, de acuerdo con datos que el director ejecutivo, Eric Martel, había difundido el año pasado. En el caso del modelo Global 7500, más de la mitad de los costos de producción corresponden a manufactura local; las alas se elaboran en Texas, la aviónica en Iowa y los motores en Indiana, mientras que el ensamblaje final se realiza en Canadá.

No es la primera vez que el presidente apunta contra el fabricante. En enero pasado, molesto por lo que se consideró una negativa de Ottawa a habilitar los nuevos modelos Gulfstream fabricados en Estados Unidos, había advertido con retirar el permiso de los aviones de la compañía en el país y aplicar un arancel del 50% a las aeronaves.
Aquella advertencia nunca se concretó. Trump sostuvo que Canadá autorizó los Gulfstream al mes siguiente gracias a esa intervención directa. Los modelos de Bombardier mantienen hoy la certificación estadounidense vigente, otorgada por la Administración Federal de Aviación (FAA) y no por la Casa Blanca, y continúan exentos de los gravámenes impuestos por Washington. Ni la firma ni el gobierno de Mark Carney respondieron de inmediato a los pedidos de comentarios sobre la publicación.
La amenaza se enmarca en una disputa que ambos países vienen sosteniendo desde hace semanas. El mes pasado, tras el fracaso de las negociaciones bilaterales, se impusieron aranceles del 50% a productos canadienses por un valor cercano a los 20.000 millones de dólares, entre ellos palos de hockey y cemento, vigentes desde el 22 de agosto.
Tres días después, Ottawa anunció los detalles de sus contramedidas, que comenzarán a regir este martes con porcentajes del 15%, 25% y 50% sobre importaciones provenientes de su vecino, entre ellas acero, aluminio y lácteos como el queso. Carney también prevé duplicar, del 25% al 50%, los cargos que pesan sobre los derivados siderúrgicos de ese origen.
Las conversaciones entre ambos gobiernos se interrumpieron tras varios días de reuniones en Washington. Fue el propio primer ministro quien anunció la suspensión del diálogo, después de calificar como inaceptables las condiciones impuestas por la contraparte estadounidense.
Carney sostuvo que los negociadores estadounidenses habían impuesto, a último momento, restricciones sobre los acuerdos comerciales que Canadá mantiene con otras naciones, y denunció “amenazas” contra el idioma francés y la cultura quebequense, en alusión a la provincia francófona del este del país.
(Con información de AFP y Bloomberg)
