Luego de ocho meses desde la captura de Nicolás Maduro, la política regional y el mercado del crudo se reconfiguran con el impulso del presidente Donald Trump, que quiere quedarse con el negocio del petróleo venezolano. Trump anunció el viernes un acuerdo petrolero con el régimen que ahora lidera Delcy Rodríguez para asegurar a Estados Unidos el acceso a largo plazo de una parte considerable de las reservas de crudo de Venezuela, el país que tiene los yacimientos más grandes del planeta. Trump calificó la innovación como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, que asegura el “control mayoritario” de Washington sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela (se estima que tiene unos 303.000 millones), “sin costo alguno para el contribuyente estadounidense”. De acuerdo a Trump, el trato fue sellado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en estrecha colaboración con Rodríguez “Esta histórica transacción más que duplica las reservas petroleras de Estados Unidos, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios del combustible para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que ayuda a encaminar a Venezuela hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad”, señaló Trump en su red Truth Social. Desde enero, cuando Maduro fue intempestivamente capturado y enviado a los Estados Unidos, la Casa Blanca supervisa cada paso que da la administración de Delcy Rodríguez.