
El Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, en el desierto central de Australia, fue incluido por National Geographic entre los destinos recomendados para 2026. La publicación destacó un modelo de visita que incorpora relatos, arte y propuestas turísticas desarrolladas con participación del pueblo Anangu, propietario tradicional de las tierras donde se levantan Uluru y Kata Tjuta. El enfoque se diferencia de la antigua promoción de la escalada del monolito, prohibida desde octubre de 2019 por su valor cultural y religioso.
La selección de la revista pone el foco en una transformación que comenzó en 1985, cuando el Estado australiano devolvió los títulos de propiedad del parque a los Anangu. Desde entonces, el área es administrada mediante un esquema de gestión conjunta entre los propietarios tradicionales y Parks Australia, organismo estatal encargado de los parques nacionales.
En esa estructura, los Anangu no son solo anfitriones de un destino turístico. Tienen una participación mayoritaria en el consejo de administración que interviene en las decisiones sobre conservación, acceso a sitios culturales y uso del territorio. La nueva oferta de visitas se presenta como una consecuencia de ese modelo, aunque también abre interrogantes sobre el lugar que ocupan las comunidades indígenas en los ingresos y las decisiones de una industria turística de alcance internacional.
La recomendación apunta a un turismo vinculado con la cultura Anangu
National Geographic incorporó a Uluru-Kata Tjuta en su lista de destinos para 2026 con una guía centrada en actividades culturales y recorridos de bajo impacto. La publicación señaló que el parque alberga formaciones rocosas originadas hace más de 500 millones de años y que conserva una relación cultural continua con las comunidades indígenas de la región.
Uluru es una gran formación rocosa aislada que contiene cuevas, marcas en la piedra y pozos de agua asociados con relatos Anangu. Kata Tjuta, situada a unos 40 kilómetros de Uluru, está integrada por grandes cúpulas rocosas. Su nombre significa “muchas cabezas” en pitjantjatjara, una de las lenguas de las comunidades locales.

El turismo que la revista propone no se limita a observar el paisaje. Incluye recorridos por la base de Uluru, caminatas habilitadas en Kata Tjuta, visitas al Centro Cultural del parque y talleres de arte con participación de artistas locales.
La historia, las normas de convivencia y el cuidado del territorio están atravesados por el Tjukurpa, un concepto Anangu que reúne conocimientos, relatos y leyes transmitidos entre generaciones. Parks Australia sostiene que esos saberes orientan la protección de plantas, animales, sitios culturales y espacios considerados sagrados.
La incorporación de esta dimensión cultural obliga a evitar una mirada que reduzca el parque a un atractivo natural. Para los Anangu, Uluru y Kata Tjuta son parte de su territorio ancestral. El parque es, a la vez, un área protegida, un lugar de vida y un espacio donde se preservan prácticas culturales.
La devolución de 1985 cambió el modo de administrar el parque
El 26 de octubre de 1985, el gobierno australiano restituyó los títulos de propiedad de Uluru y Kata Tjuta a los Anangu. La entrega fue el resultado de años de reclamos de líderes indígenas por el reconocimiento de sus derechos territoriales.
Ese mismo día, los propietarios tradicionales firmaron un acuerdo de arrendamiento por 99 años con el Estado australiano. El convenio permitió mantener el área como parque nacional y estableció su administración conjunta. El consejo que gobierna el parque cuenta con mayoría Anangu y trabaja junto con el director de Parques Nacionales.
La restitución territorial cumplió 40 años el 26 de octubre de 2025. La conmemoración recordó un cambio institucional que tuvo efectos sobre la protección del lugar y sobre las reglas para el turismo.
Uno de los casos más conocidos fue el cierre permanente de la escalada a Uluru, que entró en vigor el 26 de octubre de 2019. La medida respondió al pedido de los Anangu, quienes consideran que ascender la roca contradice el respeto debido a un sitio sagrado. La decisión no implicó cerrar el parque ni restringir las visitas a su base o a los senderos autorizados.
La nueva orientación turística busca desplazar la idea de conquista asociada con la escalada y reemplazarla por recorridos que expliquen el valor cultural y ambiental del lugar. Ese cambio está presente tanto en las actividades del Centro Cultural como en propuestas de mayor escala que comenzaron a operar en 2026.
Una caminata de 54 kilómetros suma empleo e ingresos para la comunidad
Entre las novedades señaladas por National Geographic figura la Uluru-Kata Tjuṯa Signature Walk, una travesía guiada de cinco días inaugurada este año.
El itinerario une Kata Tjuta con Uluru a lo largo de 54 kilómetros y permite pasar cuatro noches dentro de los límites del parque.
La caminata fue desarrollada por Tasmanian Walking Company en consulta con los Anangu y Parks Australia. El organismo estatal informó que la propuesta incluye acuerdos de reparto de ingresos para iniciativas comunitarias y para necesidades del parque.

Según Parks Australia, la actividad prevé la creación de al menos 20 puestos de trabajo durante los primeros 10 años de operación. El dato aporta un elemento verificable a la discusión sobre turismo indígena: la participación cultural debe estar acompañada por presencia en las decisiones, empleo y beneficios económicos.
La travesía funciona de mayo a septiembre, cuando el clima resulta más apto para actividades a pie. Durante esos meses, las temperaturas máximas habituales se ubican entre 21 °C y 27 °C. Entre octubre y marzo, el calor puede superar los 38 °C, mientras que las tormentas ocasionales forman cascadas temporales sobre la superficie de Uluru.




