Madrid, 8 sep (EFE).- El hombre acusado de adoctrinarse y radicalizarse en postulados yihadistas ha aceptado este martes la pena de cuatro años de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional por intentar armarse y llevar a cabo acciones de vigilancia sobre una decena de iglesias católicas de localidades guipuzcoanas y navarras.

El juez ha impuesto al acusado (en prisión preventiva desde octubre de 2024) las penas solicitadas por el Ministerio Fiscal, que le ha rebajado la petición de condena con respecto a su escrito de calificación provisional: dos años de prisión por delitos de autoadoctrinamiento y otros dos años por enaltecimiento del terrorismo.

La defensa del acusado, por su parte, ha expresado su conformidad con las conclusiones de la Fiscalía y, dada la colaboración del acusado, ha pedido la suspensión de la condena.

Al llevar dos años en prisión provisional y carecer de antecedentes, el juez ha decretado la puesta en libertad del acusado.

Durante su declaración en el juicio que se ha celebrado este martes en la Audiencia Nacional, el acusado ha reconocido los delitos de autoadoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo y ha pedido al juez que se elimine su perfil de Facebook en el que difundió propaganda radical desde enero de 2023 y en especial en 2024 "para que no entre ninguna persona".

Según la Fiscalía, el acusado descargó abundante propaganda radical y la difundió en su perfil de Facebook, en el que tenía 4.769 seguidores, de los que 76 "claramente evidencian la asunción de los postulados yihadistas", dos han sido condenados y "la gran mayoría de ellos se encontrarían en zonas de conflicto".

La investigación permitió averiguar que el sospechoso realizó gestiones para procurarse un arma de fuego, se interesó por la elaboración de cócteles molotov y llevó a cabo labores de vigilancia sobre iglesias católicas de diferentes localidades guipuzcoanas y navarras.

En el juicio ha declarado la jefa de la investigación policial, que ha constatado que el acusado buscaba hacer la Yihad y tenía como último objetivo el martirio. Ha destacado que éste realizó más de 500 búsquedas de armas y efectuó varias búsquedas de iglesias católicas.

Además, ha señalado que guardaba en sus dispositivos móviles numerosa iconografía yihadista y contactos con personas que habían estado en zonas de conflicto.

También ha declarado una policía nacional que participó en el registro de la vivienda que el acusado compartía con cuatro compañeros de piso y en el que intervinieron varios teléfonos móviles. EFE

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