
Para aquellos individuos que suelen desarrollarse mejor durante las horas nocturnas, cumplir de manera cotidiana con una rutina laboral puede transformarse en una fuente de desgaste que no siempre resulta evidente a simple vista. Un estudio llevado adelante en Finlandia observó que las personas que presentan un cronotipo vespertino tienden a experimentar niveles superiores de ansiedad, un malestar psicológico mayor y dificultades más acusadas para lograr desconectarse al finalizar la jornada laboral.
El foco no está solo en dormir tarde, sino en el choque entre el reloj biológico y horarios de trabajo que empiezan temprano y dejan poco margen de recuperación. En ese cruce, el análisis encontró señales de un impacto que excede el cansancio y alcanza de lleno al bienestar mental y al equilibrio entre empleo y vida personal.
El estudio, publicado en la revista Sleep Health: Journal of the National Sleep Foundation, analizó a 2.266 trabajadores de Finlandia y encontró que quienes se identifican como claramente vespertinos registran una mayor interferencia del trabajo en su vida personal, junto con peores indicadores de salud mental.

La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad de Finlandia Oriental, el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar y otras instituciones finlandesas. El trabajo se basó en datos de la encuesta Healthy Finland y abarcó a personas de entre 20 y 65 años que estaban trabajando entre 2022 y 2023.
A partir de cuestionarios de salud mental y registros de atención sanitaria, los autores compararon distintos cronotipos, es decir, la tendencia biológica de una persona a rendir mejor en horarios tempranos o tardíos. Allí observaron que el grupo vespertino mostraba más síntomas de ansiedad, mayor carga psicológica y más dificultades para desconectarse del trabajo.
Los resultados también señalaron una mayor presencia de pensamientos suicidas y una probabilidad más alta de haber recibido atención por trastornos depresivos o de ansiedad. Esa relación se mantuvo incluso después de considerar factores como edad, sexo, actividad física, consumo de alcohol y percepción de sueño insuficiente.
La dificultad para recuperarse del trabajo aparece como una de las claves
Uno de los hallazgos centrales del análisis fue el peso de la recuperación laboral. Las personas con cronotipo vespertino reportaron con más frecuencia que el trabajo invade su tiempo libre y que no logran reponerse completamente antes de comenzar una nueva jornada.

Ese dato resultó especialmente relevante porque, según los autores, ayuda a explicar parte de la asociación entre hábitos nocturnos y problemas de salud mental. En particular, la mala recuperación del trabajo apareció vinculada con los trastornos de ansiedad detectados en el sistema sanitario.
La conclusión refuerza una idea que gana espacio en el debate sobre bienestar laboral. El problema no parece limitarse a dormir menos, sino también a la dificultad de sostener rutinas exigentes en horarios que no coinciden con el momento natural de mayor alerta.
El jet lag social fue mayor en el grupo vespertino
- El trabajo analizó el jet lag social, un indicador que mide la diferencia entre los horarios de sueño de los días laborales y los días libres.
- El patrón surge cuando una persona tiene tendencia biológica a dormirse tarde pero debe levantarse temprano para cumplir obligaciones laborales.
- Con el tiempo, esa brecha puede traducirse en cansancio acumulado, menor recuperación y presión adicional sobre la salud mental.
- Los autores plantean que el fenómeno no debe interpretarse solo como una cuestión de hábitos personales.
- También influye la forma en que están organizadas las jornadas laborales y el margen real que tienen los trabajadores para descansar y desconectarse de la actividad.

En la misma línea, según una nota reciente de Infobae que retomó un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychiatry, los trabajadores de turnos nocturnos presentaban una mayor frecuencia de trastornos del sueño, otro indicio del impacto que puede tener el desajuste entre los ritmos biológicos y las exigencias del empleo.
Los resultados no implican que el cronotipo vespertino cause por sí mismo trastornos mentales, pero sí refuerzan la existencia de una asociación consistente. En ese marco, la investigación suma evidencia a una discusión cada vez más presente en el ámbito laboral y sanitario: cómo impactan los horarios rígidos sobre personas cuyo reloj biológico funciona de otro modo.
La investigación invita a mirar de cerca la relación entre organización del trabajo, descanso real y salud mental en una población activa que no siempre encaja en el esquema tradicional de oficina.