El estudio analizó datos de 42.059 personas del Biobanco del Reino Unido para explorar la relación entre el bazo y el riesgo cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

El bazo, que se encuentra en la parte superior izquierda del abdomen, podría contener señales asociadas con la enfermedad de las arterias coronarias que no son visibles en una evaluación habitual. Una investigación liderada por la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital General de Massachusetts identificó 10 rasgos en resonancias magnéticas vinculados con esa patología.

El estudio, publicado en Science Translational Medicine, combinó imágenes abdominales, inteligencia artificial, información clínica y análisis genéticos. Los investigadores examinaron datos de 42.059 participantes del Biobanco del Reino Unido para indagar si determinadas características del órgano aportan información sobre el riesgo cardiovascular.

La investigación combina inteligencia artificial, datos clínicos y análisis genéticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La enfermedad de las arterias coronarias aparece cuando se acumula placa en los vasos que llevan sangre al corazón, lo que puede restringir el flujo hacia el músculo cardíaco. Aunque el bazo cumple funciones de filtración sanguínea y participa en procesos inmunitarios e inflamatorios, su relación con este problema no estaba definida.

10 rasgos de imagen se asociaron con enfermedad de las arterias coronarias

Para buscar esas señales, los autores extrajeron 107 variables radiológicas de las imágenes del órgano. El análisis incluyó su forma, textura, intensidad y la distribución de los tonos de gris, además de dimensiones como el tamaño.

La metodología, conocida como radiómica, transforma información de los estudios por imágenes en datos cuantificables. Diez de esas variables se asociaron con la enfermedad de las arterias coronarias. Entre ellas figuraron indicadores de heterogeneidad en los tonos de gris, medidas de esfericidad y parámetros sobre la disposición de las zonas y las intensidades dentro del bazo.

El trabajo no propone una herramienta de diagnóstico basada en una resonancia magnética. Su propósito fue identificar patrones que ayuden a examinar los mecanismos biológicos vinculados con el riesgo cardiovascular.

Zhi Yu, coautora principal y profesora adjunto de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, señaló que crece el interés científico por la relación entre el sistema hematopoyético —encargado de producir las células de la sangre— y las enfermedades cardíacas. El bazo almacena y filtra sangre, y también interviene en la producción de células inmunitarias e inflamatorias.

La investigación combinó resonancias magnéticas abdominales, inteligencia artificial, información clínica y análisis genéticos para estudiar la enfermedad coronaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Las técnicas de imagen son una herramienta poderosa para observar cambios sutiles en el órgano y determinar si reflejan, o incluso predicen, alguna enfermedad”, afirmó Yu en declaraciones difundidas por Harvard. Según el investigador, la evaluación del bazo es limitada en los estudios habituales, por lo que estos datos podrían ayudar a profundizar el análisis de esa relación.

Variantes genéticas coincidieron con patrones observados en el órgano

El análisis genético reforzó la relación observada en las imágenes. Los autores buscaron variantes del genoma que coincidieran tanto con los patrones detectados en el bazo como con la enfermedad de las arterias coronarias.

Las señales genéticas se relacionan con procesos inflamatorios y presión arterial elevada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Encontraron señales vinculadas con procesos de inflamación, funcionamiento de las células musculares lisas, presión arterial elevada y formación de adipocitos, las células que almacenan grasa. Una parte importante de esas variantes se localizó en regiones no codificantes, segmentos que no contienen instrucciones para producir proteínas, pero que pueden influir en la actividad de otros genes.

El resultado más definido correspondió a dos variantes del cromosoma 9. Ambas se relacionaron con una textura esplénica más irregular y con una mayor probabilidad de enfermedad coronaria, incluso después de considerar factores habituales como la presión arterial y el colesterol.

Meghana Kamineni, primera autora y becaria clínica de Medicina en el Hospital General de Massachusetts, sostuvo que los datos apuntan a procesos poco estudiados. “Estos hallazgos arrojan luz sobre nuevos mecanismos que vinculan el bazo con la enfermedad arterial coronaria”, afirmó la investigadora, según la información difundida por Harvard.

La validación en pacientes atendidos en hospitales fue limitada

La comprobación en una población atendida en hospitales arrojó resultados más limitados. Los investigadores analizaron a 2.745 pacientes del Biobanco Mass General Brigham, una cohorte con antecedentes médicos y protocolos de imágenes diferentes de los utilizados en la investigación inicial.

Los análisis genéticos detectaron variantes asociadas tanto con patrones del bazo como con la enfermedad de las arterias coronarias (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese grupo, la mayoría de las asociaciones identificadas en las resonancias no volvió a observarse. Los autores atribuyeron esa diferencia, en parte, a las características de cada población: las cohortes de investigación suelen incluir personas más sanas y se estudian con procedimientos estandarizados, mientras que los pacientes de la práctica clínica presentan situaciones médicas más diversas y realizan estudios indicados con distintos fines.

Yu señaló que las diferencias en la composición de los grupos y en los protocolos de resonancia pueden explicar la falta de réplica. Agregó que los resultados genéticos sí tuvieron validación dentro del Biobanco del Reino Unido y coinciden con conocimientos previos sobre los procesos biológicos involucrados.

El próximo paso será evaluar estas asociaciones con protocolos de imágenes más uniformes en cohortes clínicas. Así, los autores esperan establecer cuáles de los patrones visuales y genéticos se mantienen fuera de los grupos de investigación y cuáles pueden responder a particularidades de los datos analizados.