Durante la infancia, saltar la soga es uno de los juegos más comunes entre los más chicos. Si bien parece una simple forma de entretenimiento y actividad física, un estudio descubrió que aquellos que lo practicaban de manera regular entre los 7 y 9 años desarrollaron mejor una capacidad clave.
Según una investigación publicada en 2024 en la revista Frontiers in Psychology, en la que participaron 60 chicos de entre 7 y 9 años, aquellos que saltaban la soga de manera regular mostraron mejores resultados en la atención selectiva.
Qué descubrieron sobre los chicos que saltaban la soga
Para descubrir los efectos de esta actividad, los investigadores separaron a los estudiantes en dos grupos. Una mitad participó de un programa de salto de soga, mientras que los otros 30 mantuvieron sus actividades habituales del día a día.

Aquellos chicos que saltaban la soga lo hicieron durante 10 semanas, con dos sesiones semanales de una hora. En las prácticas, realizaban distintos movimientos, como saltos con los dos pies, desplazamientos laterales, elevaciones de rodilla y cruces.
Antes y después del programa, los especialistas evaluaron la coordinación motora y la atención selectiva de los 60 chicos participantes mediante distintas pruebas físicas y mentales.
Una vez terminadas las 10 semanas, los que habían participado del entrenamiento mostraron mejores resultados en coordinación motora que el otro grupo. Además, registraron mejoras en la concentración y en la precisión de la atención selectiva.
Por qué saltar la soga puede ayudar a mejorar la atención
Esta capacidad, llamada atención selectiva, consiste en la habilidad para concentrarse en una información determinada a la vez que se ignoran aquellos estímulos y distracciones que no son tan importantes.
De acuerdo con los investigadores, al saltar la soga los más chicos deben combinar movimientos rítmicos y coordinados que requieren prestar atención al momento preciso en el que se realiza cada salto. Por eso, esta actividad podría ayudar a desarrollar mejor esta capacidad.

De todas maneras, aclararon que se necesitan más estudios para determinar los efectos cognitivos de esta actividad. Sin embargo, sostuvieron que un programa regular de salto de soga podría favorecer tanto la coordinación como la atención en los más chicos.



