
La presión arterial elevada es uno de los grandes enemigos silenciosos de la salud. Bajar la tensión arterial puede marcar la diferencia entre una vida saludable y un riesgo constante de sufrir problemas cardiacos. Ahora, un grupo de investigadores británicos ha encontrado una solución sencilla y natural que ha sorprendido por su eficacia en tiempo récord.
Las enfermedades cardiovasculares como el infarto y el ictus siguen siendo la principal causa de mortalidad en el mundo. Por eso, cualquier avance en la lucha contra la hipertensión supone una novedad de enorme relevancia. El nuevo hallazgo apunta a un producto poco habitual en las casas de España y seguramente empezará a serlo: el aceite de menta. Su consumo diario ha conseguido reducir la presión arterial sistólica en una media de 8 puntos en solo 20 días.
La clave está en la facilidad de uso y el bajo coste del tratamiento. Frente a los fármacos, que suelen tener problemas de adherencia y efectos secundarios, el aceite de menta se presenta como una alternativa sencilla y al alcance de todos. Pero ¿qué dice exactamente la ciencia sobre sus efectos?
Un pequeño ensayo con resultados prometedores
En un reciente ensayo clínico publicado en PLOS One, investigadores del Reino Unido probaron los efectos de una dosis diaria de aceite de menta en 40 voluntarios de entre 18 y 65 años durante 20 días. Los participantes presentaban prehipertensión o hipertensión en estadio 1, es decir, justo en el umbral donde el riesgo cardiovascular comienza a dispararse.

A la mitad de los participantes se les suministró 50 microlitros de aceite puro de menta diluidos en 100 mililitros de agua dos veces al día, mientras que el otro grupo recibió un placebo. El resultado fue claro: quienes tomaron aceite de menta experimentaron una reducción media de 8,48 mmHg en la presión sistólica y 4,57 mmHg en la diastólica. Además, la frecuencia cardíaca en reposo bajó de media 8,92 latidos por minuto respecto al grupo control.
Estos datos son especialmente relevantes si consideramos que una reducción de solo 10 mmHg en la presión arterial sistólica puede disminuir el riesgo de sufrir un evento cardiaco en un 20 %.
La menta: mucho más que un remedio digestivo
La planta de menta es conocida desde hace siglos por sus propiedades para aliviar molestias digestivas y por su efecto antioxidante y antiinflamatorio. Sin embargo, hasta ahora su impacto sobre la presión arterial había sido solo una sospecha avalada por pequeños estudios preliminares.
El equipo dirigido por Jonnie Sinclair, de la Universidad de Lancashire, ha decidido profundizar en este potencial tras observar que el mentol, el principal componente de la menta, podría desencadenar una reacción química que relaja los vasos sanguíneos y mejora el flujo sanguíneo. Aunque se necesitarán nuevos estudios para confirmar este mecanismo, los resultados obtenidos en este ensayo sugieren que la suplementación con menta podría ser una herramienta práctica y económica para tratar la prehipertensión y la hipertensión leve.

“Nuestros hallazgos han sido muy positivos y tienen importantes implicaciones clínicas, especialmente dado que la hipertensión arterial es el factor de riesgo prevenible más común para las enfermedades cardiometabólicas y el mayor factor de riesgo individual para la mortalidad mundial”, señala Sinclair.
Pese a lo prometedor de los resultados, los autores insisten en que no se debe intentar replicar el experimento por cuenta propia sin consultar antes con un médico. El siguiente paso será realizar estudios más amplios y prolongados en el tiempo, con un control exhaustivo de la presión arterial y sobre diferentes perfiles de pacientes. Solo así se podrá determinar si el aceite de menta es una solución viable y segura para millones de personas en todo el mundo.




