Cementerio de la Recoleta

El Gobierno porteño había licitado una antigua bóveda del Cementerio de la Recoleta para instalar un gift shop, vender alimentos y bebidas y ofrecer recorridos turísticos nocturnos. La propuesta abrió un debate sobre los nuevos usos de los espacios funerarios: mientras familiares de personas enterradas allí rechazaron la iniciativa, en distintas ciudades del mundo los cementerios incorporaron cafés, bares y espacios de encuentro como una forma de resignificar el patrimonio y modificar la relación social con la muerte. La Justicia, finalmente, frenó el proyecto tras un amparo presentado por uno de los herederos. Leer más