El nadador griego Spyros Chrysikopoulos logró cruzar a nado y de forma ininterrumpida el canal de Otranto. (Montaje/@spyros.chrysikopoulos)

El nadador griego Spyros Chrysikopoulos, de 43 años, logró una hazaña sin precedentes tras cruzar a nado y de forma ininterrumpida el canal de Otranto, uniendo por primera vez en la historia Grecia e Italia a través del mar. El atleta completó una distancia de 91,4 kilómetros en un tiempo exacto de 31 horas y 50 minutos, sin utilizar traje de neopreno ni apoyarse en ningún momento en la embarcación de asistencia que lo acompañaba.

El reto dio comienzo el pasado 31 de agosto en el puerto de la isla de Othonoi, el punto más occidental del territorio heleno. Desde allí, Chrysikopoulos se lanzó al agua bajo condiciones meteorológicas adversas y el cuerpo completamente cubierto de crema protectora para combatir las bajas temperaturas. Durante la travesía, que se prolongó a lo largo de toda la noche, el nadador debió ser monitoreado a distancia por dos jueces oficiales para certificar el cumplimiento estricto de las normas de natación de resistencia.

El suministro de alimento e hidratación durante la jornada se realizó sin ningún tipo de contacto físico con la tripulación. Los asistentes utilizaban una vara con una pequeña cesta en el extremo para entregarle plátanos, barritas energéticas y electrolitos mientras se mantenía a flote.

El nadador griego Spyros Chrysikopoulos logró cruzar a nado y de forma ininterrumpida el canal de Otranto. (Montaje/@spyros.chrysikopoulos)

“Hubo un momento en que me desanimé”

Las dificultades no tardaron en aparecer. El desgaste nocturno, las bajas temperaturas del agua y el intenso dolor muscular amenazaron con frenar la travesía mucho antes de lo previsto. Sin embargo, el deportista ya conocía la amargura de la derrota en ese mismo escenario: en 2024 intentó realizar este trayecto, pero el fuerte oleaje y las picaduras de medusas lo obligaron a abandonar.

Chrysikopoulos relató la dureza psicológica del momento en que su cuerpo comenzó a ceder: “Hubo un momento en que me desanimé porque me dolía y tenía mucho frío, mucho antes de lo que esperaba. Sin embargo, pensé en lo mucho que esto significaba para mí y seguí adelante. No me importaba el frío ni cuánto me doliera, me decía ‘sigue adelante’”, relató en una entrevista con el periódico griego Kathimerini.

El nadador griego Spyros Chrysikopoulos. (Guinness Records)

Incluso cuando divisó a lo lejos la silueta del faro de Santa Maria di Leuca, en la península itálica, mantuvo la máxima concentración debido a la peligrosidad de los últimos kilómetros. “Cuando vi el faro, estábamos aún a muchos kilómetros de distancia, así que intenté que no me desorientara. El manejo de un fallo importante es lo más valioso; si nunca abandonas el objetivo, terminas alcanzando el éxito”, confesó al mismo medio.

Tras 31 horas y 50 minutos, el 1 de septiembre alcanzó la playa de Santa Maria di Leuca, en el sur de Italia, donde fue recibido entre lágrimas por su madre sosteniendo la bandera griega. Con este hito, el nadador suma un triunfo más a una trayectoria de resistencia extrema que incluye dos récords Guinness obtenidos en piscina de 50 metros: en 2021 recorrió 358,2 kilómetros en siete días, y en julio de 2025 nadó 151 kilómetros durante 48 horas continuas sin parar ni dormir.