
Noemi Lanz acudió en el verano de 2023 a una clínica de Zúrich para hacerse una prueba de detección de cáncer de colon. Tres años después, un mensaje de su médico de cabecera le reveló que el especialista que la atendió, un gastroenterólogo austríaco al que el periódico suizo NZZ identifica bajo el seudónimo de Hans-Ulrich Krenn, había sido arrestado por presuntamente grabar y abusar sexualmente de mujeres durante décadas mientras estaban sedadas. “Cuando me lo imaginaba quitándome la ropa interior, sentía ganas de vomitar”, relató Lanz al citado diario, que ha publicado ahora el primer reportaje de una serie en la que irá destapando las agresiones de este doctor.
Krenn, nacido en 1961 e internista especializado en gastroenterología, ejerció de forma simultánea en clínicas de Graz, Austria, y Zúrich, Suiza, durante 21 años. La fiscalía de Zúrich ha confirmado que abrió un proceso penal en su contra por sospecha de agresión sexual y violación de la privacidad mediante dispositivos de grabación. Varias decenas de mujeres presentaron denuncias tras conocerse el caso. En paralelo, la Justicia de Graz investiga “delitos de abuso sexual de una persona indefensa” y “delitos de abuso de autoridad”, con nueve víctimas identificadas y otras aún sin identificar, según el reporte de NZZ am Sonntag.
Lanz, matrona de profesión, conocía el funcionamiento del propofol, el sedante que le administraron antes del examen. Antes de perder la conciencia, le preguntó a Krenn si debía quitarse la ropa interior. “Lo haré mientras duermes”, respondió el médico. Cuando despertó, sola en otra habitación, Krenn la llamó a la sala de consulta y le dijo: “Eres tan hermosa por dentro como por fuera”.
Un año después, en 2024, Lanz debió someterse a un nuevo control. Sin su consentimiento, y en presencia de una asistente médica, Krenn la examinó vaginalmente, un procedimiento ajeno a la práctica habitual de un gastroenterólogo. Ante su queja por el dolor sufrido en el examen anterior, el médico comentó: “No sé qué más haces con tu ano”. “Estaba muy perpleja. Pensé que, si eso estuviera mal, jamás lo haría en presencia de su asistente”, relató Lanz.
Un registro policial en 2020 no impidió que siguiera ejerciendo
La investigación de NZZ am Sonntag ha revelado que la policía ya había registrado la consulta de Krenn en Zúrich en abril de 2020, a raíz de la denuncia de una mujer a quien, durante una exploración con estetoscopio, el médico le pidió que se desnudara. Según los registros oficiales, la filmó “con su teléfono móvil” y le practicó actos sexuales “bajo anestesia”. En ese operativo, la policía halló una cámara espía en el consultorio.
Pese a estos hallazgos, Krenn continuó atendiendo pacientes. En noviembre de 2021, la Oficina de Salud de Zúrich (AFG) tuvo conocimiento de un médico que presuntamente había grabado a una paciente, aunque en ese momento desconocía su identidad. En julio de 2022 recibió el nombre e inició un procedimiento de investigación que derivó en una medida de precaución: Krenn solo podría atender pacientes en presencia de un asistente médico, que debía documentar cada caso y remitir los registros semanalmente al departamento de salud.
“La sedación de un paciente por parte de un médico conlleva un enorme desequilibrio de poder”, explicó Christoph Gubler, excopresidente de la Sociedad Suiza de Gastroenterología, a NZZ. La autoridad sanitaria zurichense sostuvo que “las pruebas disponibles hasta ese momento no justificaban la revocación ni la prohibición de ejercer la profesión”.
Un caso archivado en Austria en tres días
Un año y medio después del allanamiento en Zúrich, una paciente en Graz denunció que Krenn la había grabado en secreto con una cámara supuestamente escondida en una caja de pañuelos. La fiscalía de Graz archivó el caso a los tres días, al considerar que no existían indicios suficientes de delito, según declaró un portavoz de esa fiscalía.
Franziska Sprecher, catedrática de la Universidad de Berna y experta en derecho sanitario, ha señalado que en Suiza no existe un intercambio automático de información entre autoridades cuando un médico que ejerce en el país es investigado en el extranjero. “Esto supone un grave problema. Sucede con frecuencia que incluso médicos condenados siguen ejerciendo en otro país”, ha afirmado Sprecher.
Doce pacientes y representantes farmacéuticas entrevistadas por NZZ am Sonntag en Suiza y Austria, todas bajo reserva de identidad, describieron comportamientos reiterados de Krenn. Una representante farmacéutica relató que el médico sedó a una mujer en la silla de exploración ginecológica y le bajó los pantalones sin que ella lo advirtiera. Otra paciente, identificada en el reportaje como Leonie Thalmann, visitó a Krenn en 2013 y, seis meses después de una colonoscopia de la que no guarda recuerdo, comenzó a sufrir ataques de pánico, insomnio y aversión a la sexualidad.
Amira Hamdan, otra paciente citada en el reportaje, relató que en 2016 vio a Krenn fotografiar su zona íntima con un teléfono inteligente. Al ser confrontado, el médico argumentó que la documentación era necesaria por razones médicas y le mostró, según Hamdan, “cientos de fotos de otras mujeres desnudas”. “Estamos marcados para siempre”, dijo Hamdan.
Rumores entre colegas desde 2019
Médicos de cabecera en Zúrich dejaron de derivar pacientes a Krenn para colonoscopias desde 2019, después de que varios pacientes se quejaran de su trato, de acuerdo con el reportaje. También se registraron denuncias de acoso laboral, con presiones sobre empleados y un sistema de favoritismos que le permitía a Krenn quedarse a solas con pacientes durante las tardes.
En otoño de 2025, una solicitud de asistencia jurídica de la Justicia de Zúrich llegó a Graz e impulsó nuevas investigaciones. Krenn perdió su licencia profesional en Estiria en marzo de 2026. A principios de mayo de ese año, las autoridades sanitarias zurichenses le impusieron una prohibición total para ejercer la medicina. Fue detenido el 2 de julio de 2026, quince años después de los primeros rumores documentados y seis años después de la primera denuncia penal registrada en 2020.
Un patrón que se repite en otros países
El caso de Krenn se suma a una serie de denuncias similares registradas tras el juicio de 2024 por la violación de Gisèle Pelicot en Francia, sedada por su esposo y ofrecida a terceros para ser agredida. En junio de 2026, un anestesiólogo de 52 años fue condenado a tres años de prisión en Alemania por un caso de similares características. En Francia, un cirujano enfrenta acusaciones de haber abusado de más de 300 pacientes, muchas veces bajo anestesia.
La policía de Zúrich ha informado que confiscó una “gran cantidad de datos” en el marco de la investigación y pidió a las presuntas víctimas que aporten fotografías, incluidas las de tatuajes, para compararlas con el material incautado. Krenn no estuvo disponible para hacer comentarios por encontrarse en prisión preventiva, y su abogado declinó hacer declaraciones antes del cierre de la edición de NZZ.




