Un odontólogo le dejó clavada una aguja a una paciente durante una endodoncia y fue condenado a pagar casi $20 millones
Una mujer había concurrido a un consultorio para realizarse una endodoncia en una de sus piezas dentales. Pero durante la aplicación de la anestesia ocurrió algo inesperado: la aguja se fracturó y una parte quedó alojada dentro de su cuerpo . El episodio ocurrió el 22 de marzo de 2017 y terminó en l
Una mujer había concurrido a un consultorio para realizarse una endodoncia en una de sus piezas dentales. Pero durante la aplicación de la anestesia ocurrió algo inesperado: la aguja se fracturó y una parte quedó alojada dentro de su cuerpo.
El episodio ocurrió el 22 de marzo de 2017 y terminó en la Justicia. La paciente demandó al odontólogo que la atendió y al titular del consultorio por los daños que le provocó el incidente.
La causa llegó hasta la Sala G de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, que años después confirmó la responsabilidad de los profesionales y modificó parcialmente el monto de la indemnización.
La aguja quedó en una zona de alto riesgo
Según la pericia odontológica incorporada al expediente, el objetivo era realizar una endodoncia en la pieza número 47. Mientras el odontólogo aplicaba la anestesia troncular derecha, la aguja se quebró.
Los profesionales intentaron recuperarla mediante una cirugía. Hicieron una incisión y utilizaron aspiración y lupas para localizar el fragmento, pero no pudieron retirarlo. Finalmente, cerraron la zona y la aguja quedó dentro del cuerpo de la paciente.
La aguja quedó alojada en una zona peligrosa y la paciente corría riesgo. (Foto: Imagen generada con IA)
El problema no terminó allí. El perito explicó que el fragmento había quedado alojado en la región retrofaríngea, en una zona muy cercana a la pared posterior de la arteria carótida interna.
Por esa ubicación, intentar retirarlo mediante otra intervención podía generar consecuencias muy graves. Según la especialista, existía riesgo de un accidente cerebrovascular o incluso de muerte. Por ese motivo, señaló que personalmente no realizaría una cirugía para extraerlo debido a la peligrosidad del procedimiento.
Los odontólogos dijeron que la paciente se había movido
Uno de los puntos centrales del juicio fue determinar cómo se había roto la aguja.
Los demandados sostuvieron que la paciente había realizado un movimiento repentino durante la aplicación de la anestesia. En las denuncias de siniestro presentadas por los odontólogos en 2018 indicaron que la aguja se había fracturado cuando la mujer se movió. Sin embargo, ese movimiento nunca pudo ser probado.
La Cámara destacó además un dato que consideró relevante: en la historia clínica confeccionada el mismo día del episodio solo quedó asentado que la aguja se había fracturado durante la anestesia. No había ninguna referencia al supuesto movimiento brusco de la paciente.
Para los jueces, esa ausencia tenía importancia porque la historia clínica constituye una prueba especialmente relevante en los casos de mala praxis. Si el movimiento de la paciente hubiera sido determinante para explicar el accidente, consideraron que debía haber quedado registrado.
Qué dijo la pericia sobre las posibles causas
La especialista enumeró distintas posibilidades que podían provocar la fractura de una aguja anestésica. Entre ellas mencionó un accidente, una mala maniobra médica, la reutilización de la aguja, un defecto del instrumento, la utilización de una aguja inadecuada o un movimiento brusco e inesperado de la paciente.
Pero también aclaró que, para que un movimiento del paciente provocara una fractura de ese tipo, debía tratarse de un movimiento intenso. Además, señaló que un defecto de fabricación era una posibilidad muy poco frecuente.
Ante la falta de pruebas sobre el movimiento de la mujer, la Cámara concluyó que las otras posibilidades quedaban dentro de la órbita de responsabilidad del profesional.
“No existe duda en cuanto a que el odontólogo tratante provocó un daño a su paciente al dejar alojada una parte de la aguja”, sostuvo el tribunal.
La Justicia confirmó la mala praxis
Los jueces recordaron que la actividad de los odontólogos está alcanzada, en lo que corresponde, por las reglas de responsabilidad aplicables a los médicos.
En este tipo de procesos, además, la prueba pericial tiene un papel central porque permite determinar si la conducta del profesional se ajustó a las reglas técnicas de su actividad.
La Justicia ordenó una indemnización millonaria. (Imagen ilustrativa generada con IA)
La Cámara consideró que los demandados no lograron justificar el motivo por el cual la aguja terminó dentro del cuerpo de la paciente y confirmó la responsabilidad atribuida en primera instancia.
La sentencia de primera instancia había fijado una indemnización de $17.154.000, más intereses y costas.
La Cámara modificó parcialmente ese monto. Estableció $4.500.000 por incapacidad y $15.000.000 por daño moral, además de confirmar los demás aspectos de la sentencia que habían sido cuestionados.
La condena alcanzó al odontólogo tratante y al titular del consultorio, con extensión a la compañía aseguradora en los términos de la cobertura correspondiente.