
Un grabado de Pablo Picasso que había sido robado hace ocho años en Milwaukee, en el estado de Wisconsin, volvió a aparecer de una forma inesperada. La pieza, titulada Torero, fue encontrada en un departamento desocupado por un propietario local, en un caso que derivó en una nueva investigación policial sobre una obra firmada por Picasso desaparecida desde 2018.
La historia salió a la luz después de que el dueño de una galería de arte, Bill DeLind, recibiera un llamado de la policía para revisar una obra hallada durante la limpieza de una vivienda vacía. Al verla, la reconoció de inmediato: era el grabado que había sido sustraído de su galería años atrás. Tal y como contó al diario The Guardian, todavía conservaba en la parte posterior la etiqueta de su empresa, DeLind Fine Art Appraisals, colocada en 2018.
El hallazgo ocurrió durante la limpieza de un departamento vacante

De acuerdo con lo difundido por The Guardian y por el sitio Good News Network, el hallazgo se produjo cuando un propietario de Milwaukee, identificado como Timothy Dertz, limpiaba un departamento que había quedado vacío tras la salida de un inquilino. La obra estaba colgada en una habitación apartada, en un lugar que le llamó la atención por lo inusual.
Dertz explicó a la cadena local WISN-TV, citado por The Guardian, que el cuadro “estaba en un lugar extraño, colgado en una pared” y que parecía llevar mucho tiempo allí, ya que tenía “muchísimo polvo en la parte superior”. Ante la sospecha de que podía tratarse de una pieza valiosa, mostró el grabado a un conocido dedicado al rubro de antigüedades.
Esa revisión permitió avanzar con rapidez. Según reconstruyó Good News Network, el especialista advirtió la firma de Picasso en crayón verde y luego identificó la pieza como Torero, un grabado realizado en 1949. El medio aseguró que, tras comparar la obra con registros previos, ambos concluyeron que podía ser la misma que había sido denunciada como robada en 2018.
Bill DeLind confirmó que se trataba de la obra sustraída en 2018

Después de que el propietario entregara la pieza a las autoridades, la policía se comunicó con Bill DeLind, quien confirmó que se trataba del grabado desaparecido. “Quedé abrumado. Me faltaban las palabras”, afirmó el galerista, en declaraciones recogidas por The Guardian. En otro testimonio citado por Good News Network, aseguró: “Nunca esperé volver a verla. Que apareciera ocho años después en perfecto estado es impactante”.
La obra había sido robada de su galería en Milwaukee y, en aquel momento, había sido tasada entre 35.000 y 50.000 dólares. DeLind estimó ante The Guardian que su valor no habría cambiado demasiado desde entonces, aunque deslizó que la historia detrás de la recuperación podría acercarla al extremo superior de esa franja.
El diario británico indicó además que solo se conocen 30 ejemplares firmados de Torero, un dato que refuerza la singularidad de la pieza. La combinación entre su escasez, su autor y el tiempo transcurrido desde el robo convirtió al caso en un episodio de fuerte interés para el mercado del arte local.
La investigación sigue abierta pese al paso del tiempo
La recuperación de la obra no cerró el caso. The Guardian informó que la Policía de Milwaukee señaló en un correo electrónico que el plazo de prescripción para delitos de robo y contra la propiedad suele ser de seis años, aunque la investigación continúa abierta. Por su parte, una portavoz del FBI en Milwaukee declinó hacer comentarios.
El grabado sigue bajo custodia policial mientras se resuelven cuestiones vinculadas con la propiedad legal de la pieza y con la cobertura del seguro. DeLind explicó al medio británico que la obra pertenecía a un cliente que la había consignado para su venta en la galería, por lo que ahora deberán definirse los próximos pasos con la aseguradora.
Good News Network agregó que, tras el robo, la galería había ofrecido una recompensa de 5.000 dólares a cambio de información que permitiera recuperarla. Con el tiempo, y después de que el seguro compensara la pérdida, las expectativas de hallarla se habían reducido.
En ese contexto, el regreso de Torero también tuvo una dimensión personal para el galerista. DeLind recordó ante The Guardian que su antiguo socio comercial, fallecido en febrero, había quedado profundamente afectado por el robo y solía contactar a la policía cada aniversario del hecho para pedir que el caso volviera a difundirse. “Habría estado feliz por esto”, sostuvo. Por ahora, el grabado de Picasso permanece en manos de las autoridades, mientras sigue abierta la pregunta central del caso: cómo llegó a esa pared en un departamento abandonado de Milwaukee.




