George Fariñas recibió el 11 de septiembre de 2001 la orden de desviar el vuelo Delta 575 y aterrizar de emergencia en Nueva Orleans por el cierre del espacio aéreo de Estados Unidos. / (Periódico Cubano)

El piloto cubanoamericano George Fariñas recibió el 11 de septiembre de 2001 la orden de abandonar su ruta hacia Nueva York y aterrizar de emergencia en Nueva Orleans, mientras Estados Unidos cerraba su espacio aéreo tras los atentados de Al Qaeda. Su testimonio, difundido por Periodico Cubano luego de una entrevista con Telemundo 51, muestra la incertidumbre que atravesaron tripulantes y pasajeros antes de conocer la dimensión de los ataques.

La aeronave se encontraba a unos 161 km (100 millas) al sur de Nueva Orleans cuando el centro de control se comunicó con el vuelo Delta 575. La instrucción fue inmediata. “Delta 575, hagan planes para aterrizar de inmediato y de emergencia en Nueva Orleans”, dijo.

Fariñas pidió una explicación por el cambio de itinerario, pero la respuesta no dejó margen para preguntas. “Esa orden viene del Departamento de Defensa y usted no tiene que saber por qué. Solo es una orden y tiene que aterrizar”, recordó el piloto.

Nadie a bordo comprendía aún lo que ocurría. La tripulación y los pasajeros descubrieron la noticia al llegar a la terminal, donde las pantallas de televisión mostraban que un avión había impactado contra una torre; el segundo choque contra las Torres Gemelas confirmó que se trataba de un ataque terrorista.

Humo que se eleva desde una de las torres del World Trade Center, mientras llamas y escombros estallan desde la segunda torre en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001./ (AP/Chao Soi Cheong)

Diecinueve integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales con pasajeros a bordo durante la mañana del 11 de septiembre de 2001. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y el impacto provocó el derrumbe de ambos edificios.

Otra aeronave chocó contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa. El cuarto avión cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.

Los atentados causaron la muerte de casi 3,000 personas y llevaron a las autoridades estadounidenses a ordenar el aterrizaje de miles de vuelos comerciales. La medida dejó a viajeros retenidos en aeropuertos mientras la aviación enfrentaba una interrupción sin precedentes.

Entre las víctimas hubo cubanos y estadounidenses de origen cubano. Marco Motroni, músico cubano de ascendencia italiana, murió en las Torres Gemelas después de haber emigrado a Estados Unidos a los 11 años y de integrar durante más de dos décadas la orquesta Novel, dedicada a difundir música cubana.

También fallecieron Nancy E. Pérez, empleada de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey; George Merino, nacido en Matanzas y trabajador de Fiduciary Trust International; y Niurka Dávila, quien trabajaba en esa misma institución pública.

Flores entre los nombres en la Piscina Norte del Memorial y Museo del 11-S, antes del 25 aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center en Nueva York, EE. UU. /(REUTERS/Brendan McDermid)

La nómina incluye a Juan La Fuente, oriundo de Cienfuegos y empleado de Citibank; Carlos Domínguez, uno de los cubanoamericanos más jóvenes que murió en los atentados y trabajador de Marsh & McLennan Companies; y Michael A. Díaz-Piedra III, residente en Nueva York.

Controles reforzados en aeropuertos y cabinas de mando

El 11 de septiembre modificó los protocolos de protección en la aviación comercial estadounidense. Antes de los ataques, los controles aeroportuarios eran menos estrictos y los pilotos podían atravesar los puntos de seguridad sin que les hicieran preguntas, relató Fariñas a Telemundo 51.

Estados Unidos creó la Administración de Seguridad en el Transporte, conocida como TSA por sus siglas en inglés, y reforzó las inspecciones de equipaje, los controles de identificación y las restricciones de acceso a zonas aeroportuarias. Las puertas de las cabinas de mando también fueron fortalecidas para impedir ingresos no autorizados.

Fariñas, hoy inspector de aeronáutica civil, supervisa de forma constante a pilotos y viaja con ellos en la cabina. “Veo las nuevas medidas que hay cuando una aeromoza quiere entrar en la cabina. Ella tiene que llamar al piloto y hay un código que tiene que dar”, agregó.