The Nature Conservancy Argentina y John Deere plantaron más de 100.000 árboles nativos para restaurar 367,2 hectáreas del Gran Chaco argentino (The Nature Conservancy)

La organización global The Nature Conservancy (TNC) Argentina plantó más de 100.000 árboles nativos para restaurar 367,2 hectáreas del Gran Chaco argentino.

El proyecto, con el apoyo filantrópico de John Deere, busca reconectar fragmentos de monte e incorporar herramientas de conservación en los sistemas agropecuarios de Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco.

La iniciativa se desarrolló junto con productores, instituciones académicas y organizaciones locales. El objetivo es recuperar sectores degradados dentro de paisajes donde la agricultura y la ganadería tienen un peso central en la economía, mediante la conformación de agrocorredores que vinculen áreas de bosque nativo hoy aisladas.

En el Gran Chaco argentino, la fragmentación del monte por los cambios en el uso del suelo afecta la circulación de especies y funciones ambientales como la regulación del agua, la conservación de biodiversidad y la capacidad de respuesta ante sequías e inundaciones.

“Los agrocorredores son una propuesta que surge de entender que la producción y la conservación pueden avanzar juntas. Buscamos identificar aquellas áreas donde la restauración puede favorecer la conectividad de los ecosistemas y aportar valor a la producción”, explicó Elisa Carrión Narváez, líder de Bosques, Carbono y Cambio Climático de TNC Argentina.

El algarrobo blanco concentró cerca del 80% de las plantaciones

El proyecto en Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco busca reconectar fragmentos de monte con agrocorredores e incorporar conservación en sistemas agropecuarios (The Nature Conservancy)

Las acciones combinaron la plantación directa de especies nativas en puntos seleccionados y una siembra aérea con drones, realizada junto con la startup ReForest Latam. La incorporación de esta tecnología apuntó a ampliar la superficie de intervención y a agilizar las tareas en el terreno.

El algarrobo blanco (Neltuma alba) representó cerca del 80% de los ejemplares plantados. La especie está adaptada a las condiciones del Chaco Seco y cuenta con tolerancia a la falta de agua. Además, puede aportar sombra para los animales, favorecer la infiltración hídrica, contribuir a la recuperación de suelos y ofrecer alimento o refugio a la fauna.

La fragmentación del monte en el Gran Chaco argentino afecta la circulación de especies y funciones ambientales como la regulación del agua y la biodiversidad (The Nature Conservancy)

Rodrigo Weisburd, gerente de Asuntos Corporativos de John Deere Argentina, sostuvo que la empresa buscó acompañar un modelo de restauración con impacto local. “Enfocamos esta iniciativa relacionada con sostenibilidad para brindar un marco de restauración que impacte positivamente en las comunidades y permita asegurar que las generaciones futuras puedan desarrollarse allí”, afirmó.

La selección de los establecimientos incluyó visitas de campo, evaluación de imágenes satelitales y entrevistas con productores. Entre los requisitos figuraban no haber desmontado zonas de bosque de alto valor de conservación, destinar áreas agropecuarias degradadas y asumir la protección de los árboles durante su desarrollo.

Las plantaciones se hicieron entre las primaveras de 2024 y 2025

La restauración combinó plantación directa de especies nativas y siembra aérea con drones junto a ReForest Latam para ampliar la superficie intervenida (The Nature Conservancy)

La empresa Optimizar Forestal aportó 80.000 árboles destinados a campos de Santa Fe y Santiago del Estero, además de participar con los productores en el diseño de las forestaciones. Las cuadrillas especializadas alcanzaron una capacidad de plantación de hasta 2.500 ejemplares por jornada.

Antes de cada intervención, los equipos debieron preparar los terrenos y esperar condiciones favorables de humedad. Para mejorar las posibilidades de establecimiento de los plantines, las plantaciones se programaron tras lluvias cercanas a los 60 milímetros.

Trabajamos mucho con los productores en el diseño de la reforestación y en la planificación de las plantaciones. Nos reunimos unas cinco veces con cada uno de ellos para llevar adelante este trabajo”, señaló Luis Arguello Pitt, socio fundador de Optimizar Forestal.

La selección de los establecimientos exigió no haber desmontado bosques de alto valor, destinar áreas degradadas y proteger los árboles durante su desarrollo (The Nature Conservancy)

Luego de las plantaciones, Nativas realizó el seguimiento de los ejemplares y repuso aquellos que no lograron establecerse. La organización registró una tasa de supervivencia cercana al 90%, favorecida, según indicó, por un período de precipitaciones favorables en la región chaqueña.

Antonella Fernández, líder de Diseño para la Naturaleza de Nativas, consideró que la escala de las intervenciones puede tener efectos en la adopción de nuevas prácticas por parte de otros establecimientos. “El resultado va más allá del número; el impacto también se mide en el contagio de los productores de la zona, en la sensibilidad que genera”, expresó.

Los productores vinculan los árboles con el bienestar animal y la resiliencia

Las plantaciones se realizaron entre las primaveras de 2024 y 2025, con apoyo de Optimizar Forestal y una tasa de supervivencia cercana al 90% según Nativas (The Nature Conservancy)

En el establecimiento Don Nicanor, en Santa Fe, el veterinario y productor ganadero Mario Oertlinger destinó una parte de la superficie agrícola a la restauración forestal. El productor espera que la sombra contribuya a reducir el estrés térmico del ganado durante los períodos de altas temperaturas.

El beneficio es que el campo tenga sombra en cualquier parte en que el animal se encuentre y tenga confort. Así va a aumentar la ganancia de peso diaria, vamos a mejorar la condición reproductiva y van a disminuir los abortos, que son consecuencias de altas temperaturas”, planteó Oertlinger.

Mariano Fiori, productor ganadero regenerativo de la misma provincia, proyectó un sistema con mayor cobertura vegetal y diversidad biológica. “Yo imagino el campo, de acá a unos años, con un suelo totalmente recuperado, sano, con cobertura vegetal, con biodiversidad, con capacidad para hacer frente a los eventos climáticos extremos”, dijo.

Oertlinger también puso el foco en el valor ambiental de los árboles jóvenes. “Sentimentalmente me emociona tener árboles de dos años y que ya sean un recurso para la formación de algún nido de aves o solamente que se posen ahí a descansar”, afirmó.

La Universidad Nacional de Santiago del Estero produjo 20.000 ejemplares nativos

La Universidad Nacional de Santiago del Estero produjo 20.000 ejemplares nativos y participó en investigaciones, capacitaciones y trabajo con comunidades rurales para la restauración del bosque (The Nature Conservancy)

La Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) produjo 20.000 plantas nativas desde su vivero para su posterior implantación. La institución además participó en investigaciones y capacitaciones vinculadas con la restauración de ambientes degradados.

Sandra Bravo, docente e investigadora de la cátedra de Botánica General de la Facultad de Ciencias Forestales, señaló que el proceso incluyó instancias de trabajo con comunidades rurales para identificar especies de interés y alternativas productivas asociadas al bosque.

Según explicó, el equipo detectó que parte de la población consideraba que la recuperación de la vegetación podía ocurrir sin intervención. Sin embargo, las sequías prolongadas, las olas de calor y el avance de la frontera agropecuaria pueden prolongar esos procesos durante años.

A partir de ese diagnóstico, se organizaron jornadas en escuelas rurales y comunidades campesinas. Las especies seleccionadas contemplaron usos que podrían generar ingresos, como la elaboración de harina, miel, tintes naturales y productos medicinales.

“Estamos plantando una nueva visión, mejorando la perspectiva de nuestros productores en torno al manejo sustentable del territorio”, sostuvo Bravo.

El proyecto plantea continuar con modelos de restauración que puedan replicarse en otras áreas del Gran Chaco, considerado el segundo bosque más extenso de Sudamérica y una de las regiones con mayores niveles de deforestación del planeta.