Ejemplar de ganso del Nilo fotografiado en Francia. (Alexis Lours/Wikimedia Commons)

Al igual que ocurre con la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), la malvasía canela (Oxyura jamaicensis), o el ibis sagrado (Threskiornis aethiopicus), la presencia de otras aves exóticas invasoras en nuestro país pueden poner en riesgo la biodiversidad autóctona, así como provocar grandes impactos económicos.

Es el caso del ganso egipcio o del Nilo (Alopochen aegyptiacus), una especie procedente de África subsahariana que ya forma parte del paisaje acuático de muchas comunidades autónomas. Pasear por la zona de Madrid Río, el Complejo Lagunar de La Albuera (Badajoz) o el Parque Natural del Delta del Ebro (Tarragona) implica una alta probabilidad de toparse con esta ave.

La presencia del ganso del Nilo en España se remonta al año 1968, cuando se cazó por primera vez un ejemplar en La Albufera de Valencia. Como suele ocurrir en la mayoría de estos casos, fue el ser humano el causante de su expansión fuera de sus fronteras africanas. El exotismo que desprende la especie por su plumaje llevó a que fuese introducido de forma voluntaria como especie ornamental en Europa en el siglo XVIII; además, también se han producido escapes o liberaciones de ejemplares mantenidos en cautividad.

Crías de ganso del Nilo. (Alexis Lours/Wikimedia Commons)

De animal sagrado a “plaga agrícola”

Mientras que en el Antiguo Egipto esta especie nativa de África subsahariana y la cuenca del río Nilo llegó a considerarse un animal sagrado, siendo representado en papiros e ilustraciones, en la actualidad en Europa es descrita como una “plaga agrícola”.

Desde su llegada a España, la población del ganso del Nilo ha ido aumentando en todo el territorio peninsular, especialmente en comunidades autónomas como Cataluña, Andalucía, Madrid, Galicia y Extremadura; en esta última, de hecho, se considera una especie estable. Por tanto, es posible observar esta ave en embalses, ríos, lagunas costeras y zonas húmedas, así como en parques urbanos, como ocurre en la Casa de Campo de la ciudad de Madrid.

Los efectos que puede provocar el establecimiento de esta especie en la biodiversidad y la economía llevaron en 2013 a incluirlo en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Durante su periodo de anidación, el ganso del Nilo desarrolla una conducta agresiva que conduce a la usurpación de nidos y a la disminución del número de crías de varias especies. Algunas de las aves que podrían verse afectadas por la introducción de este animal invasor africano son el águila real, la cigüeña negra, el águila pescadora, la cigüeña blanca, el milano negro o la garza real, según señala la Junta de Extremadura.

Ejemplar de ganso del Nilo. (Carlos Delgado/Wikimedia Commons)

Además, grupos grandes del ganso del Nilo pueden causar daños físicos a los hábitats mediante el pisoteo o la alimentación, así como eutrofización de las aguas por sus excrementos.

España se moviliza contra el ganso del Nilo

En nuestro país, distintos municipios y comunidades autónomas ya han puesto en marcha diversas gestiones para frenar la expansión de esta especie invasora. Es el caso del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz (Comunidad de Madrid), que a finales de 2025 sacó a licitación un contrato de hasta 150.000 euros para el control y captura de algunas especies con el objetivo de evitar “riesgos sanitarios y de seguridad”.

Entre ellas se encuentras las palomas, las cotorras, los gansos del Nilo o los conejos, que el Consistorio señaló que pueden llegar a ser invasores si no se mantienen “niveles aceptables poblacionales”. Es lo que está ocurriendo en la Comunidad de Madrid con esta ave, cuya expansión se ha intensificado en los últimos años.

También en Extremadura la propagación del ganso del Nilo motivó que se llevasen a cabo actuaciones en 2023. Este año, la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura, perteneciente a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, autorizó el control de la especie en cotos de caza de la región.

Desde el 2009, cuando se tuvo constancia por primera vez de su reproducción en el medio natural en la comunidad, el ganso del Nilo ha pasado a encontrarse distribuido de forma generalizada en las masas de agua de las provincias de Cáceres y Badajoz, donde puede causar impactos sobre la biodiversidad, la economía y la salud.

La erradicación o reducción de la población mediante la caza es una de las estrategias que muchos gobiernos ponen en marcha a la hora de controlar las especies invasoras. Sin embargo, también es una medida que entraña riesgos porque puede amenazar a otros animales que se pretenden proteger. Por ello, no solo es necesario poner esfuerzos en solucionar el problema cuando ya está establecido, sino también en evitar que estas introducciones se produzcan.