Una pareja de Monrovia, California, convive desde hace años con una familia de osos negros que entra varias veces por semana a su jardín y se mete en la pileta de su casa, según un reporte de la BBC. La historia, difundida por videos de los animales flotando, jugando y durmiendo en el agua, muestra también el aumento de encuentros entre personas y fauna salvaje en el sur del estado.
Brian Gordon y Ricardo Martínez viven en una zona ubicada junto al Bosque Nacional de Los Ángeles, al pie de las montañas de San Gabriel. De acuerdo con la BBC, cuando Gordon supo que había osos nadando en la propiedad que estaba por comprar, su primera reacción fue de miedo. Con el paso del tiempo, esa inquietud inicial se transformó en una convivencia marcada por la distancia y la precaución.
Los osos visitan la casa varias veces por semana
Según contó Gordon al medio británico, los animales suelen acercarse al jardín y usar la piscina para bajar la temperatura. “No hay problema en que vengan aquí, duerman la siesta y se metan en la piscina si hace calor”, dijo. La pareja decidió tolerar esas visitas siempre que no intenten entrar en la vivienda ni busquen comida en la basura.

Martínez explicó a la BBC, que al principio intentaban alejarlos con gritos, bocinas de aire y, en ocasiones, con una pistola de paintball con proyectiles de goma blanda. Después dejaron esos métodos y optaron por una estrategia menos agresiva.
La dinámica que establecieron consiste en mantenerse dentro de la casa cuando los osos están cerca y conservar una distancia prudente. Aun así, Gordon relató que en alguna ocasión los animales llegaron a irrumpir en reuniones al aire libre, aunque por lo general se alejan cuando detectan la presencia humana.
Maddie, Punky y Nappy, las visitantes más conocidas
La pareja identifica a varios de los ejemplares que pasan por la propiedad. Su favorita, según dijeron a la BBC, es Maddie, una osa a la que comenzaron a ver en 2023 y que más tarde regresó con crías.
También mencionaron a Punky, una hembra joven que solía romper flotadores y jugar en el agua. “Se subió a un flotador con forma de pastelito y se dejó llevar hasta el centro de la piscina”, recordó Gordon. La pareja también identifica a Nappy, conocida por quedarse dormida durante horas en la pileta con la cabeza apoyada sobre los escalones.
Los videos de esos momentos fueron difundidos en la cuenta de Instagram @poolbearlife, donde Gordon y Martínez muestran escenas de la convivencia cotidiana con los animales.
En California viven más de 60.000 osos negros
La historia de esta casa forma parte de un fenómeno más amplio. Según declaró a la BBC el investigador Wilson Sherman, de la Universidad de California en Los Ángeles, universidad pública estadounidense, los osos negros son animales omnívoros, inteligentes y adaptables, capaces de encontrar alimento con facilidad en zonas urbanizadas.
El especialista señaló que en California hay más de 60.000 osos negros, mientras que en la zona de Monrovia viven alrededor de 1.600 ejemplares. Esa cercanía creciente entre osos y humanos multiplica los episodios en barrios residenciales, donde los animales a veces revisan contenedores de basura o ingresan en viviendas.
Dos investigaciones académicas ayudan a explicar ese avance sobre zonas urbanizadas. Un estudio publicado en PLOS ONE en 2014, basado en seis años de seguimiento con GPS a osos negros en Aspen, Colorado, concluyó que el uso de áreas urbanas aumenta cuando cae la disponibilidad de alimento natural, lo que sugiere que esas incursiones pueden responder a cambios en el entorno más que a una dependencia permanente de comida humana.
Un estudio de 2023 en PMC sobre osos negros en áreas desarrolladas de Florida halló que solo 60% de los osos capturados cerca de viviendas mostraba señales de alimentación con comida humana, lo que pone en duda que todo avistamiento implique habituación o conflicto sostenido.
Una convivencia que atrae, pero también exige límites
Sherman advirtió a la BBC que las redes sociales y las cámaras hogareñas ayudan a mostrar a los osos como individuos, aunque también pueden generar una imagen demasiado edulcorada de animales que siguen siendo salvajes.
Por eso, remarcó que una de las principales medidas para reducir conflictos es restringir el acceso a basura y alimentos al aire libre. Gordon y Martínez sostienen que su experiencia no sirve como receta general, sino como una forma particular de adaptación al entorno en el que viven.
Desde sus redes, la pareja busca promover conductas seguras frente a estos animales en una región donde humanos y osos comparten cada vez más espacio.



