Se los ve cabecear y babear, con sus anteojeras, y casi siempre surgen las mismas preguntas: ¿estos caballos están en regla? ¿Y sus trabajos? Pues ina serie de accidentes ha destapado algo que la Policía Local lleva investigando desde hace décadas y responde a la segunda pregunta: prácticamente todos los cocheros de caballos de Sevilla trabajan en negro.
Ni figuran en la Seguridad Social ni tienen contratos temporales. Muchos ni siquiera están dados de alta en el Impuesto de Actividades Económicas. Inspección de Trabajo, junto a la Policía, revisó la documentación de los 98 coches con licencia municipal: solo uno estaba en regla. Hace veinte años ya había quejas de irregularidades.
Tres accidentes. La conclusión parte de tres desgracias. La primero, el 24 de abril de 2022, cerca de la catedral de Sevilla: un caballo se desboca y arrastra el vehículo. El cochero se fractura tibia y peroné. Tenía el permiso caducado y no estaba dado de alta como autónomo. Once días después, el 5 de mayo, otro cochero es atropellado por su propio coche en la plaza de América, dentro del Parque de María Luisa: se baja para echar la capota porque llueve, el animal se pone nervioso y sale corriendo. Tenía el permiso caducado desde 2013 y la ITV del vehículo sin pasar desde 2020.
El tercero fue el 24 de enero de 2024, otra vez en la plaza de América: el cochero resbala en el pescante, el caballo se asusta, el carruaje vuelca, cuatro turistas coreanos resultan heridos. Dos de ellos son menores. Igual, ni ITV al día ni contrato. Hace apenas unos meses, el 25 de junio de 2026 ya falleció un empleado en una hacienda de La Rinconada
En vacío legal desde 1994. El sector defiende que sí hay cocheros dados de alta como autónomos, y que el problema es un vacío legal. Parece que nadie sabe a ciencia cierta bajo qué epígrafe encaja la actividad, si como autotaxi o como régimen agrícola por tratarse de animales. La Ordenanza Reguladora del Transporte de Viajeros en Coches de Caballos exige pruebas de aptitud y documentación para obtener licencia, lo que implica que los cocheros deben cumplir una serie de requisitos administrativos. Por supuesto, lo que sí se pagan son las tasas municipales por el uso de cocheras, tal y como se reflejan en las últimas ordenanzas. Y ya.
¿Por qué? Porque la regulación efectiva nunca llegó a cuajar. En 1994 hubo una huelga de cocheros para protestar contra la obligación de darse de alta en la Seguridad Social. Una ordenanza anterior exigía presentar justificantes de estar al corriente con la Seguridad Social; ese requisito se eliminó después. El antiguo Grupo Giralda, hoy convertido en Policía Turística, conocía la situación y quiso ponerle freno, pero nunca tuvo el respaldo adecuado. Y faltan manos.




