Samuel Eto'o, exfutbolista del FC Barcelona y el Real Madrid. (AP Foto/Steve Luciano)

FIFA y UEFA han roto. Gianni Infantino está bajo la lupa y atraviesa uno de sus momentos más complicados desde que llegó a la presidencia del máximo órgano del fútbol internacional, hace 10 años. Desde el escándalo del FFE (FIFA Forward Enterprise), por el que se planteó la entrada de inversores privados a una parte de los derechos comerciales, el fútbol europeo ha pedido responsabilidades, y algo más, para el “cabecilla” del plan.

Sin embargo, el dirigente italo-suizo ha encontrado un escudo en Estados Unidos y África. Buen ejemplo de ello son las recientes declaraciones de Samuel Eto’o, presidente de la Federación Camerunesa de Fútbol (FECAFOOT), al medio L’Equipe, defendiendo públicamente a Infantino. Y es que el presidente de la FIFA se enfrenta a la reelección el 17 de marzo de 2027 y necesita todos los apoyos posibles.

“El presidente Gianni Infantino ha cambiado el fútbol”, ha asegurado Eto’o. El exdelantero de Barcelona, Real Madrid, RCD Mallorca e Inter de Milán considera que su gestión ha permitido acelerar el crecimiento de las federaciones africanas y abrir nuevas oportunidades para países que tradicionalmente habían tenido muy difícil llegar al Mundial. “Ha ayudado a nuestro continente. Ha contribuido a que nuestras federaciones se desarrollen con mayor rapidez, y eso es algo que debemos reconocer”, ha añadido.

“Está dando a los africanos la oportunidad de soñar”

La defensa de Eto’o llega justo en el momento en el que la UEFA ha llevado su ofensiva a tribunales de Estados Unidos: en Manhattan reclama documentación sobre el papel del inversor Joshua Kushner (hermano del yerno de Donald Trump) y su fondo Thrive Capital en el proyecto FFE, y en Florida ha solicitado la conservación de archivos de dos sociedades que la FIFA constituyó en Miami, FIFA America’s y FWC2026.

El organismo europeo, presidido por Aleksander Ceferin, acusa a Infantino de “gestión desleal” y sostiene que el plan se diseñó “en secreto”, con altos cargos excluidos del proceso. La propuesta, que ya ha sido retirada por la FIFA, planteaba ceder a inversores privados un 20% de una nueva sociedad valorada en unos 20.000 millones de dólares, a cambio de una inyección de 4.200 millones.

Eto’o, sin embargo, pone el foco en otra parte. Para él, los resultados de las políticas de desarrollo de la FIFA son visibles en las federaciones africanas: “Ha brindado oportunidades a naciones que nunca habían tenido la posibilidad de participar en el mayor torneo de todos: la Copa del Mundo”, ha explicado. Y en cierta manera es cierto: con la ampliación del Mundial a 48 selecciones, la CAF pasó de cinco plazas directas en Qatar 2022 a nueve en el formato actual.

Eto'o, con Messi y Ronaldinho en el FC Barcelona. (César Rangel/AFP)

El dinero como frontera entre África y Europa

El camerunés no entiende que las críticas europeas a Infantino puedan trasladarse automáticamente al resto del mundo. La UEFA, ha reconocido, es una confederación fundamental y aporta enormemente al fútbol, pero no cree que su posición deba convertirse en la única referencia para valorar la gestión de la FIFA. “Europa también vela por sus propios intereses, bajo la presión de los clubes. ¿Por qué se nos debería juzgar por velar por los nuestros?”

El argumento de Eto’o reside en la falta de recursos común en el fútbol africano. “¿Cómo pueden competir contra los países gigantes? Jamás podremos tener la misma percepción de las cosas que tienen las naciones ricas", ha sentenciado. Así, África nunca podrá competir con el mayor mal del fútbol africano: la fuga de talento a Europa. “Si en Camerún tuviéramos la posibilidad de disponer de un presupuesto de 20 o 40 millones de dólares anuales, por supuesto que habríamos tenido con nosotros a jugadores como Kylian Mbappé o Aurélien Tchouaméni”, ha señalado el exfutbolista.

Las palabras de Eto’o contrastan con la postura de otros antiguos futbolistas y dirigentes europeos. Luis Figo, exjugador de Real Madrid y Barcelona y asesor de Ceferín en la UEFA, llegó a pedir la dimisión de Infantino y calificó su comportamiento tras hacerse público el proyecto FFE como el “más bajo, deshonesto, cobarde e interesado” que había visto.