
Dos procesos por ataques que dejaron tres mujeres heridas avanzaron esta semana en Panamá, después de que tribunales ordenaran la detención provisional de dos hombres. Uno de los casos fue imputado como tentativa de femicidio en La Chorrera y el otro como tentativa de homicidio contra una joven y una menor de edad en San Miguelito.
El primer hecho ocurrió el 6 de septiembre, aproximadamente a la 1:30 p.m., en Puerto Caimito, distrito de La Chorrera. Un hombre de 46 años habría ingresado a la residencia de su expareja, donde presuntamente intentó causarle la muerte en circunstancias que ahora investiga la Fiscalía Regional de Panamá Oeste.
Durante la audiencia de solicitudes múltiples, el tribunal legalizó la aprehensión, admitió la imputación y ordenó la detención provisional del sospechoso. El juez consideró que existían riesgos de afectación de las pruebas, peligro para la comunidad y la posibilidad de que el imputado volviera a atentar contra la víctima.
El segundo proceso está relacionado con un ataque armado ocurrido el 6 de julio, cerca de un colegio público ubicado en la vía principal de Samaria, corregimiento de Belisario Porras. Según la investigación, dos hombres realizaron múltiples disparos contra una joven y una menor, quienes resultaron heridas en el ataque.

Uno de los presuntos responsables quedó detenido provisionalmente por tentativa de homicidio. La Fiscalía Regional de San Miguelito sustentó que el hecho ocurrió en un lugar frecuentado por estudiantes y otros ciudadanos, lo que elevó el peligro para las víctimas, sus familiares y las personas presentes en el sector.
El tribunal también valoró la gravedad de la conducta, el posible riesgo de afectación de las pruebas y la amenaza que representaría el imputado para la comunidad. Aunque las víctimas son mujeres, el cargo presentado en este expediente es tentativa de homicidio y no tentativa de femicidio, una diferencia jurídica que debe conservarse.
Los dos procesos se conocen pocos días después de que otros dos hombres, quienes son hermanos, fueran enviados a detención provisional en San Miguelito. Uno quedó imputado por violencia doméstica contra su expareja, mientras al segundo se le atribuyó violencia psicológica en perjuicio de su excuñada y del hermano menor de la mujer.
Ese incidente ocurrió la noche del 5 de septiembre, en el sector 4 de El Futuro, corregimiento de Arnulfo Arias. Los imputados presuntamente amenazaron de muerte a la víctima dentro de la residencia de ambos. Posteriormente, uno de ellos acudió a la vivienda de la mujer y repitió las amenazas contra ella y su hermano.

La sucesión de casos ocurre en un contexto marcado por el aumento de la violencia extrema contra las mujeres. Entre enero y julio de 2026, Panamá contabilizó 13 víctimas de femicidio y 17 de tentativa, además de diez muertes violentas de mujeres que, tras la valoración fiscal, no fueron clasificadas como femicidios.
Las cifras preliminares muestran que los femicidios aumentaron 44% frente a los nueve registrados durante igual periodo de 2025. El crecimiento fue todavía mayor en las tentativas, que pasaron de nueve a 17 víctimas, un incremento de 89%. Las muertes violentas permanecieron sin variación, con diez casos en cada año.
Enero concentró siete de las tentativas reportadas hasta julio, seguido por febrero, marzo, mayo y junio, con dos casos cada uno. Abril y julio contabilizaron una víctima respectivamente. La distribución confirma que los ataques no se limitaron a un solo periodo, aunque el comienzo del año presentó la mayor concentración mensual.
Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí y Darién acumularon tres tentativas cada uno, mientras San Miguelito y Veraguas registraron dos casos y Coclé uno. En cuanto a los femicidios, Panamá y San Miguelito contabilizaron tres víctimas cada uno, seguidos por Chiriquí y Panamá Oeste, con dos casos por territorio.

La estadística también muestra que la violencia alcanzó a diferentes grupos de edad. Cuatro víctimas de tentativa tenían entre 18 y 24 años; tres se encontraban entre los 25 y 29 años y otras tres entre los 30 y 34. Además, dos niñas de entre cinco y nueve años fueron víctimas, al igual que dos mujeres de 70 a 74 años.
Las armas blancas fueron empleadas en ocho de las 17 tentativas registradas hasta julio, mientras cuatro ataques involucraron armas de fuego. Dos casos estuvieron relacionados con incendiarismo y en tres no se había determinado el mecanismo utilizado. En los femicidios, las armas de fuego provocaron seis de las 13 muertes.
Los procesos conocidos en septiembre son posteriores al cierre de ese informe y, por tanto, no deben sumarse automáticamente a sus cifras. La clasificación de cada caso puede variar conforme avancen las investigaciones, se conozcan nuevos elementos y los fiscales determinen si la conducta encaja en la definición legal de femicidio.
Los tres expedientes muestran distintas expresiones de violencia: el ingreso a la vivienda de una expareja, un ataque armado cerca de un colegio y amenazas reiteradas dentro del entorno familiar. En todos, los tribunales consideraron que la detención era necesaria para proteger a las víctimas, preservar las pruebas y reducir el riesgo de nuevas agresiones.



