La desaparición de Suzanne Morphew comenzó el 10 de mayo de 2020 en Colorado, cuando su familia advirtió que no respondía mensajes en el Día de la Madre

Una bicicleta de montaña tirada en un sendero de montaña, un marido buscando a su mujer y dos hijas desesperadas… ¿Dónde está Suzanne Morphew? La primera impresión de la mayoría, aquel domingo que se festejaba el día de la madre en los Estados Unidos, 10 de mayo de 2020, fue equivocada.

Suzanne y Barry Morphew habían crecido en la misma ciudad de Alexandria, en el estado de Indiana, Estados Unidos. Se conocieron en el colegio secundario, él era tres años y medio mayor que ella. Ella se destacaba por su simpatía y su belleza; él por su habilidad en el baseball, deporte en el que fue seleccionado para jugar con los Toronto Blue Jays. Cuando él terminó quinto año, empezaron a salir. Una lesión terminó con la carrera de Barry. Se casaron el 5 de agosto de 1994. Él terminó creando una empresa de paisajismo y mantenimiento de jardines; ella trabajaba como docente de sexto grado.

La hija mayor de la pareja Mallory nació el 4 de julio de 1999. Cuando llegó Macy, la segunda, el 28 de agosto de 2003, ya Suzanne había decidido quedarse en casa y ser mamá a jornada completa.

La vida transcurrió y llegó la etapa universitaria para Mallory. El matrimonio decidió trasladarse, con su hija menor, a una casa cerca de la ciudad de Salida, en Maysville, el estado de Colorado para estar más cerca de Mallory.

En mayo del 2020, cuando recién comenzada la pandemia, el matrimonio llevaba junto toda una vida: 32 años desde que se habían conocido y casi 26 de casados. Sus hijas ya tenían 20 y 16 años.

Lo que nadie sabía es que la mudanza no solo se debía a querer estar cerca de la hija mayor, había un motivo oculto que los incentivó: la búsqueda de un nuevo comienzo para la pareja que venía trastabillando. Otro escenario para intentar volver a pintar de rosa la vida juntos. Pero no nos adelantemos.

La policía encontró la bicicleta de montaña de Suzanne Morphew abandonada cerca de su casa en Maysville, sin sangre, sin signos de lucha y sin sus objetos personales

Un domingo clave

Ese día 10 de mayo se celebraba el Día de la Madre en los Estados Unidos. A pesar de ser domingo, Barry tenía trabajo pendiente. Se levantó de noche y a las cinco de la mañana dejó su casa para manejar unos 240 kilómetros hacia la ciudad de Broomfield. Tenía un trabajo de paisajismo para la compañía de transporte RTD-Denver. Se levantó en silencio, no quiso despertar a su mujer Suzanne (49) para felicitarla porque era demasiado temprano. Optó por irse con la idea de escribirle más tarde. Cuando le mandó el texto deseándole un Feliz Día de la Madre, ya no obtuvo respuesta de ella.

Las dos hijas del matrimonio estaban en un campamento en Idaho. Ellas le escribieron a su madre para desearle también un feliz día. Suzanne no les respondió. A Mallory le resultó extraño.

Fueron pasando las horas y Mallory se alarmó. Era poco habitual que su madre no contestara sus mensajes. Decidió escribirle a su padre para contarle.

Barry, entonces, llamó a su vecina Jeane Ritter (70). Le pidió que fuera a chequear si Suzanne estaba bien. Le dijo, específicamente, que mirara si la bicicleta de montaña que ella usaba desde hacía algún tiempo, estaba en la propiedad.

Jeanne fue de inmediato, revisó todo y le comunicó a Barry que no veía ni a la bicicleta ni a Suzanne. Él le dijo que emprendería el regreso y le pidió que llamara a la policía.

A las 17.46 de la tarde de ese domingo en que las madres festejaban su día, la policía de Chaffee County recibió el llamado de Jeane: comunicó que su vecina Suzanne Morphew no estaba por ningún sitio. Nadie la veía desde esa mañana, cuando su marido dejó la casa para ir a trabajar lejos de su casa.

Los detectives centraron la pesquisa en Barry Morphew por sus contradicciones, el modo avión en su teléfono y los movimientos registrados por el GPS de su camioneta

La policía llegó a la mansión de los Morphew, valuada en un millón y medio de dólares, donde se encontraron con Jeane. Chequearon la propiedad. Vieron estacionados dos autos de la familia: uno era el de Suzanne; el otro, el que usaban sus hijas.

Lo que faltaba era la bicicleta de montaña de ella. ¿Habría ocurrido algún accidente? La policía comenzó a rastrear la zona.

Barry todavía estaba a muchos kilómetros. Poco después, a un kilómetro y medio de la casa, en un sendero de montaña, encontraron la bicicleta de Suzanne abandonada. No había sangre, ni signos de lucha. Tampoco hallaron objetos personales. Es más: su mochila con el correspondiente kit de hidratación y sus anteojos de sol estaban dentro de su auto. ¿Se había ido sin esos elementos a hacer mountain bike? No parecía razonable.

La búsqueda masiva comenzó al día siguiente. Terminó involucrando a más de 700 personas, una ambulancia y un helicóptero. Varios buzos se dedicaron a sondear los espejos de agua cercanos a la residencia familiar.

Tres días después, casi dos kilómetros más allá de la bicicleta, encontraron el casco azul de Suzanne.

La noticia de su desaparición inundaba los noticieros de todo el país: una mujer joven y bella, madre de dos chicas, perteneciente a una familia con un alto estándar de vida, una vecina querida por sus conocidos y amigos, eran los ingredientes perfectos para que los norteamericanos quedaran atrapados en esta historia.

Mientras, Barry desarrollaba distintas teorías sobre lo que podría haber sucedido con su mujer: podría haber tenido un accidente fatal; podría haber sido atropellada y abandonada; podría haber sido secuestrada; podría haber sido atacada por un gato montés. La hipótesis del puma fue la que sonó más extraña.

Los Morphew ofrecieron 200 mil dólares a quien brindara algún dato para ubicar a Suzanne. Nada.

Suzanne y Barry Morphew se conocieron en el colegio secundario, él era tres años y medio mayor que ella. Se casaron el 5 de agosto de 1994. La hija mayor de la pareja Mallory nació el 4 de julio de 1999. Macy, la segunda, nació el 28 de agosto de 2003

La lapicera espía y el amante

Fue en los sucesivos registros de la casona de los Morphew que los detectives encontraron varias cosas llamativas. No se habían forzado las entradas de la vivienda, pero sí había indicios de que se había limpiado el lugar y dentro de la secadora de ropa, bien al fondo, se halló la tapa plástica de una jeringa.

En el décimo día de la investigación descubrieron, en el vestidor de la suite principal, una una “spy pen” (una lapicera que puede grabar imágenes y audios en modo espía). La que la había adquirido era Suzanne porque sospechaba que su marido pudiera estar teniendo un romance. El dispositivo camuflado solamente se activaba por voz. Sin querer, Suzanne terminó grabándose a sí misma en sus charlas con su amante secreto.

A los investigadores les llevó más de seis meses descubrir de quién era la voz de ese hombre. Lo identificaron: era un ex compañero de clase del secundario de Suzanne llamado Jeff Libler. Estaba casado, tenía seis hijos y estaba aterrado de que se supiera de su romance y, por ello, perder a su familia. La policía no le dejó mucho margen para maniobrar, el caso pelaba. Terminó reconociendo que incluso conocía a Barry y que mantenían con ella una relación desde febrero de 2019. Se supo que, además, fantaseaban con casarse algún día e irse a vivir a Ecuador en pos de una vida más simple y económicamente posible. En todo ese tiempo que llevaban juntos se habían encontrado seis veces en lugares como Dallas, Michigan, Florida o Nueva Orleans. Libler colaboró y brindó su ADN y sus claves para ingresar a su propio teléfono celular y su computadora. Fue investigado con seriedad, su coartada terminó siendo corroborada y quedó fuera de toda sospecha.

Fue justamente la línea de tiempo de esa relación extramatrimonial la que ayudó a dar pistas certeras sobre lo sucedido. El día anterior a la denuncia por su desaparición, el sábado 9 de mayo, Suzanne y su amante intercambiaron 59 mensajes. Eso dibujó una línea cronológica de tiempo precisa. Una selfie de Suzanne fue considerada la última prueba de vida de la mujer. La envió a Libler a las 14.03. A las 14.05 le escribió que estaba muy enamorada de él.

Barry Morphew, su marido, le escribió a las 14.26 para decirle que estaba regresando a su casa. Ella no le respondió. Al rato, Barry insistió con un segundo mensaje: “Te fuiste?”. Más silencio.

Se cree que Barry habría llegado a su casa a las 14.43. Solamente 40 minutos separaban la selfie sonriente de la supuesta llegada de su marido.

Ese breve período de tiempo es el que la policía se concentró en investigar. Concentraría la clave de todo este caso policial. ¿Esos mensajes buscaban una respuesta o eran la coartada sembrada por Barry?

Hasta las 21 horas de ese mismo sábado, Suzanne Morphew aparentemente se había seguido comunicando por redes sociales. Incluso envió solicitudes de amistad. Fue curioso, porque el estilo de sus dichos no coincidió con su manera habitual de expresarse ni con su personalidad. Parecían escritos por otra persona.

Empleados de Barry Morphew declararon que su habitación en el Holiday Inn de Broomfield tenía olor a cloro y que las cámaras lo mostraron moviendo herramientas y dos palas

Olor a cloro, dos palas y empleados que hablan

La mirada se posó sobre Barry. Era obvio que, descartado el amante, sería él sobre quién pondrían la lupa. Por lo que había declarado Libler, el marido no sabía nada concreto del affaire de su esposa con su compañero de colegio, aunque sospechaba que andaba en algo. Suzanne, por su parte, dejó muchas señales de que quería divorciarse de su esposo. Se lo habría planteado a Barry, pero él no quiso soltarla. Puertas adentro hubo discusiones que no trascendieron.

Los medios buscaron si, también él, podría haber tenido una amante. Enseguida miraron a su empleada Morgan Gentile. La joven enojada salió a desmentir rumores: “¡Fui tratada como si yo fuera la otra! Pero no lo soy. Da la casualidad que soy una mujer…”. En un reportaje con el Daily Mail Morgan reveló que no quería volver a ver en su vida a su ex jefe Barry Morphew. Fue más lejos: dijo haber notado que él actuaba de una manera rara por esos días. Su relato fue pormenorizado: el sábado 9, Morgan tenía programado trabajar con Barry en una nueva construcción de los Morphew, sobre la costa del río, cerca de donde vivía el matrimonio. Sin embargo, a las 11 de la mañana Barry le pidió que se fuera porque “tenía planes románticos para su mujer”, citó textual Morgan y siguió diciendo:Él me dijo que tenía que hacer feliz a su mujer y realizar algo de excursionismo o de ciclismo”.

Su jefe volvió a llamarla el domingo a las 11.18 en estado de neurosis. Le pidió que consiguiera un ayudante para ir a realizar un trabajo urgente a Broomfield.

Estaba histérico, no sonaba como si fuera él. Corté el teléfono y pensé que él había pasado la peor noche de su vida”, relató la empleada. De todas formas, aceptó el trabajo y emprendió el viaje con un trabajador de la construcción llamado Jeff Puckett. Cuando llegaron al motel que Barry les había reservado en la ciudad, su jefe ya se había ido.

A las 18.10 Barry la llamó y le dijo que había estado todo el día preparando las cosas para que ellos pudieran trabajar tranquilos, pero que ahora tenía que volverse a Salida por “una emergencia familiar”. Les pidió que esperaran en el hotel, él les daría las instrucciones sobre cómo seguir adelante con lo pactado. A Jeff Puckett le tocó quedarse en la misma habitación que había estado Barry.

A las ocho de la mañana del lunes 11, Barry volvió a llamar. Morgan recuerda: “Él decía algo así como que su mujer había sido atacada por un puma y que iban a buscarla por la montaña. Nos pidió que recibiéramos un pedido de ladrillos para poder hacer el trabajo.

Estuvieron esperando hasta el martes, pero el pedido no llegó. Morgan y Jeff Puckett decidieron volver a Salida. Unos meses después, ya comenzado septiembre, Jeff Puckett realizó declaraciones explosivas a la prensa: declaró que la habitación del Holiday Inn en la que se había quedado y donde había estado Barry previamente “apestaba a cloro” y que las toallas que su jefe había usado estaban tiradas en el piso, ensopadas y despedían un olor insoportable. Sostuvo que, a la mañana siguiente, encontró en el cesto de la habitación un pedazo de papel, un fragmento de un mail que iba dirigido a Barry Morphew. Hablaba de un seguro de una propiedad. “Pensé que parecía una coartada perfecta para decir que él había estado ahí, ustedes saben a lo que me refiero…”, arriesgó Puckett. Ni lerdo ni perezoso entregó ese papel al FBI y aseguró a la prensa que esos dos días (11 y 12 de mayo de 2020) se había sentido molesto porque sintió que estaban perdiendo el tiempo, aunque les pagaran. Agregó que todo a él le olió mal desde el principio: Me parece que hay juego sucio aquí o que un extraterrestre se la llevó. Y la verdad es que pensar en alienígenas es medio rebuscado, ¿me entienden? Nadie desaparece de la faz de la tierra de esta manera. No es normal”.

Cuando se enteró de los dichos de Jeff Puckett, Barry enloqueció. Admitió que había estado en la habitación y que la había dejado desordenada, pero aclaró: “Corrí a casa y antes dejé mis herramientas en el hotel. Llamé a mis compañeros de trabajo y les dije que tenía una emergencia familiar, que se las arreglaran y que pasaran la noche en el hotel que había reservado”. Intentó desacreditar a su contratado y reveló que Puckett era un exconvicto que había pasado nueve años en prisión.

Morgan, por su lado, corroboró todo lo que Puckett había dicho: “Apenas abrimos la puerta, el olor a cloro te golpeaba. Mis ojos comenzaron a lagrimear y a arder. Las toallas estaban en el piso empapadas. Era como si él hubiese hecho la cama después de haber dormido”.

Barry siguió defendiéndose: “No fui a la pileta y no tenía cloro conmigo… Estoy seguro que lavaron el cuarto con algo por el tema del Covid. Yo también sentí ese olor penetrante cuando estuve en la habitación. Pueden haber sido los productos de limpieza del hotel”.

Pero el manager del Holiday Inn reveló que para limpiar las habitaciones no usaban cloro, solo peróxido multipropósito y le brindó a la policía las grabaciones de los videos de seguridad del establecimiento.

Morgan Gentile contó que recibió presiones de parte de gente cercana a Barry para no hablar con las autoridades. Tuvo carácter: no cedió y entregó su propio teléfono a la policía.

Un detalle curioso que notó Morgan Gentile y que hizo notar a los investigadores: en el brazo de Barry, justo encima de un tatuaje, había visto un arañazo.

Las cámaras del hotel sumaron más sospechas sobre Barry. Antes de que los empleados llegaran al hotel se podía ver en las imágenes a Barry yendo y viniendo con herramientas. En un momento se le veía con dos palas.

A las 18.03 Barry Morphew se colocó detrás del volante de su coche y emprendió el regreso a su casa antes que Morgan y Puckett arribaran. Llegó a su casa poco antes de las 21.

La noche del jueves 3 de septiembre de 2026 Barry fue arrestado en Boulder, Colorado. ¿El motivo para interrumpir su libertad bajo palabra? Su involucramiento en un accidente, con posterior fuga del lugar, ocurrido en la ciudad de Denver

Detalles comprometedores

La investigación avanzó por todos los frentes. Los expertos informáticos encontraron más datos. Por lo pronto, un mensaje que escribió Suzanne el 6 de mayo y que luego borró, pero pudieron recuperar: “Ya está. No me podría importar menos lo que estés haciendo, hace años que me da igual. Solo tenemos que resolver esto civilizadamente”. A sus amigas les había dicho que su marido no la liberaba y que le cuestionaba cómo pagaría ella sus cuentas médicas. Suzanne había atravesado en su vida dos tipos de cáncer. El control era tan emocional como financiero y la ahogaba.

Pero claro, Suzanne no podía sospechar que no habría futuro y que estaba viviendo sus últimos días.

En sus declaraciones, sobre lo que había hecho el sábado 9 -día previo a la denuncia-, Barry se contradijo varias veces. Es más: los peritos informáticos detectaron que su teléfono había sido colocado en modo avión a las 14.47. Reconstruyeron su recorrido con la ayuda del GPS de su teléfono celular y por la computadora de su camioneta, una Ford F-350, que registró movimientos del vehículo y la apertura y cierre de puertas. Eso dibujó un mapa de sus posiciones por los alrededores de la casa. Barry había dicho que el sábado 9 se había ido a dormir a las 20, pero la computadora de a bordo de su camioneta demostró que había dado marcha atrás hacia la casa a las 21.30 horas.

Si no dormía, ¿qué hacía Barry?

Barry sostuvo haber dejado su casa a las cinco de la mañana del domingo 10 de mayo. Su registro en el hotel Holiday Inn fue a las 8.46. Lo extraño fue que solo pasó media hora por la obra en la que tenía urgencia para trabajar y, el resto del tiempo, anduvo de un lado a otro, tirando objetos en tachos de basura. Los recorridos reconstruidos, con las cámaras solicitadas en todos los sitios cercanos al hotel, hicieron pensar que él podría estar deshaciéndose de evidencia.

La investigación reveló que Suzanne Morphew mantenía una relación con Jeff Libler y que la selfie enviada el 9 de mayo fue considerada su última prueba de vida

Incredulidad y ruidos sospechosos

Después de la desaparición de Suzanne, la familia de ella tomó distancia de Barry. No les cerraba su conducta. Las hijas del matrimonio, en cambio, tomaron enseguida partido por su padre. Su abuelo materno Gene Moorman, de 87 años, estaba gravemente enfermo con cáncer y pidió verlas. Pero ellas no quisieron. Solo Mallory habló con él por teléfono. Estaban con Barry y sentían que la familia materna pretendía culparlo.

Los Moorman observan cada vez con mayor desconfianza los movimientos de Barry: si no tiene nada que ver, ¿por qué no se sometió al detector de mentiras ni al análisis de voz?

Según Andrew Moorman, el hermano mayor de Suzanne, ella jamás se subió a su bicicleta ese día. Ni pedaleó un solo metro. Para él siempre fue una prueba arrojada por su cuñado para confundir a la investigación. Aseguró que en esa casa había situaciones violentas: dijo saberlo por alguien a quien su hermana se lo había relatado. Todos creen que pudo ser el amante, Jeff Libler.

Los amigos de la pareja fueron interrogados. No sabía nada, aunque admitieron haber notado que Barry era controlador.

Durante los primeros 18 días desde la desaparición de Suzanne, la mansión de los Morphew quedó en manos de la policía. El 28 de mayo fue entregada nuevamente a la familia, pero en julio volvieron a revisarla íntegramente.

Mary Bronsen, una vecina de la otra casa que ellos estaban construyendo sobre el río a unos 20 kilómetros, le contó al medio de prensa Fox21 News que el sábado 9 de mayo, por la noche, se había despertado sobresaltada por un ruido muy fuerte. Provenía de la obra de los Morphew. El ruido era como el de una gran maquinaria funcionando y duró un buen rato. A la mañana fue hasta la obra y le preguntó a los obreros qué estaba pasando y por qué habían tenido algo haciendo ruido durante la noche. Le respondieron que no sabían nada. Que para ellos no hubo nada andando.

Este dato fue comunicado al FBI y los detectives abocados al caso fueron directo a la obra. Se buscó algo que pudiera indicar lo que le había ocurrido a Suzanne. Rompieron el concreto y removieron. No encontraron nada.

Las amigas de Suzanne también miraban con gran desconfianza a Barry. Holly Burman aseguró que era imposible que ella se hubiese ido de su casa y hubiera dejado a sus hijas sin explicación. Las quería demasiado. Michelle Davis, una amiga de la infancia de Suzanne, contó que ambas habían atravesado el drama del cáncer en la adolescencia y lo habían superado. Suzanne había tenido un Linfoma No Hodgkin. En 2019 Suzanne había tenido otro cáncer más al punto que rezaba para no perder el pelo y que su marido y sus hijas la vieran así. No creía en las historias que estaban circulando.

Barry negaba cualquier acusación, asegura que su mujer había sido el gran amor de su vida y que seguiría buscándola cada día hasta encontrarla. Eso le había prometido a sus hijas. Acusó a la policía de ponerlo bajo sospecha y de haber arruinado las pistas que habían aparecido, como la bicicleta. Sostuvo a Fox21 News que al menos unas diez personas habían tocado esa prueba. Insistía, ante los periodistas, con la idea de que un puma podría haberla atacado poniendo como argumento que las autoridades habían reportado avistaje de estos animales salvajes. Los medios de prensa buscaron los casos y dijeron que, en los últimos 125 años, habían existido entre 20 y 27 muertes, en los Estados Unidos y Canadá, por este motivo. Era algo posible, pero los expertos consultados del Mountain Lion Foundation aseguraron que un felino de esa categoría solamente arrastra a su presa un máximo de unos 130 metros y, habitualmente, lo hacen montaña abajo. No corroboraron su teoría.

¿La hipótesis de un atropellamiento accidental que la hubiera quedado herida y desorientada? Podría haber caído a una corriente de agua en ese estado y ahogarse. Pero su cuerpo no aparecía. ¿Y la idea de un secuestro? La escena no parecía indicar algo así.

Barry seguía intentando salirse del foco de las sospechas. Una periodista le preguntó qué les diría a los que pensaban que él era el asesino de su esposa desaparecida. No le tembló la voz al responder: “Amaba a mi mujer. Nunca la hubiera lastimado. Ella es la luz de mi vida y la de mis hijas”.

Un perro pastor alemán, adiestrado en detección de cadáveres, habría olfateado algo cerca de la construcción de la casa sobre el agua. En otro punto de la propiedad, otros dos perros indicaron un sitio en el pasto. A esta altura todos estaban convencidos de que Suzanne estaba muerta, ¿pero dónde estaba su cuerpo?

Los Moorman ya no tenían esperanzas de encontrarla viva, pero querían recuperar sus restos para un “apropiado entierro, no puedo vivir con mi conciencia tranquila, si al menos no lo intento”, dijo Andrew. “Un animal salvaje o un ladrón no hacen que alguien desaparez, hay algo más. Si quieren saberlo yo realmente sospecho de un juego sucio. Me temo que esto fue abuso, violencia doméstica (...) Creo que ella fue asesinada el sábado y su cuerpo fue escondido en una ventana de tiempo que va de las tres a cuatro horas posteriores”.

Ambas familias quedaron separadas por la fuerza de la catástrofe: los Morphew (esposo e hijas) por un lado; los Moorman, por el otro. Era un hecho infranqueable.

Entrar en la cuenta de Instagram de Barry, abierta en 2019, era un viaje al pasado supuestamente feliz: con su familia sonriente, con sus trofeos de caza y la última foto posteada el 30 de abril del 2020 con su mujer Suzanne, que cumplía 49 años. La frase, nueve días antes de la desaparición, decía:“¡Feliz cumpleaños a la mujer más increíble que conozco!”.

En octubre de 2020 la casa de la familia en Puma Path, Maysville, en Chaffee, fue puesta a la venta. Barry había obtenido la tutela legal de los bienes ya que su mujer estaba sin paradero conocido. Se vendió el 3 de marzo de 2021 por 1.625.000 dólares a una empresa de Nevada. Barry vendió, además, un terreno de dos hectáreas que había comprado en junio de 2020 por 165.000 dólares y también liquidó una propiedad familiar que tenían en Indiana. Convirtió todo en cash. Más fácil para moverse y pagar su defensa.

Mensajes recuperados del celular de Suzanne Morphew indicaron que ella quería resolver su situación de pareja y que había planteado el divorcio

Una fiscal que miente y la liberación

El 5 de mayo de 2021, Barry Morphew, de 53 años, fue arrestado y acusado de asesinato en primer grado, alteración de la evidencia, intentar manipular a ocho funcionarios públicos y posesión de un rifle corto, algo prohibido en el estado de Colorado. Un tiempo después también se lo acusó por haber emitido un voto fraudulento en nombre de su esposa en las elecciones de noviembre de 2020.

Fue trasladado a la cárcel del condado de Chaffee. Estuvo detenido sin fianza casi cinco meses. El 17 de septiembre el juez determinó que había suficiente evidencia para mandarlo a juicio, pero no para negarle la libertad bajo palabra. Fijó la fianza en 500 mil dólares que debía depositar en efectivo. El 20 de septiembre, a las 12.30, salió de prisión acompañado por sus hijas. Y se instaló a vivir en departamento de alquiler en un complejo llamado Cushman Home. Desde su nueva morada veía su casa anterior.

El juicio estaba previsto para el 3 de mayo de 2022 pero en abril, antes de que comenzara, el juez sancionó a la fiscalía por ocultación de evidencia exculpatoria. Concretamente lo que habían ocultado era el ADN, de una persona masculina desconocida, hallado en la bicicleta, en el casco y en la guantera del auto. Las pistas habían sido mal manipuladas poniendo en jaque todo el resto de la investigación. Esa muestra no coincidía ni con Barry ni con el amante de Suzanne, Jeff Libler. El caso fue desestimado.

La fiscal de distrito Linda Stanley terminó siendo inhabilitada en 2025 para ejercer la abogacía por haberlo ocultado y por otras violaciones profesionales.

Luego de que el caso contra su padre cayera, las hijas rompieron su silencio e hicieron un reportaje con ABC News. Sostuvieron que su padre no era un asesino y que celebraban la medida adoptada.

En todo este tiempo, los investigadores habían encontrado una póliza de seguro de vida de Suzanne por 1.550.000 dólares. No aparece en ningún sitio si Barry intentó cobrarla.

Las hijas de la pareja insisten contra viento y marea en la inocencia de Barry, mientras que la familia Moorman lo cree absolutamente culpable

Aparición accidental

Para los Moorman la resolución de anular el juicio resultó una pesadilla. Un error espantoso de la investigación había posibilitado que, quien era para ellos el asesino, saliera libre.

Barry estaba exultante, pensó que ya había sorteado la peor parte del asunto. Pero la realidad resultó inmanejable.

El 22 de septiembre de 2023 en Saguache County, a unos 65 kilómetros de la casa de los Morphew, aparecieron de manera accidental y durante otra investigación, unos huesos. Fue en un camino de tierra que sale de la autopista 17. Parecía una tumba superficial y eran restos óseos blanqueados por el paso del tiempo y la lluvia. También encontraron ropa deportiva. Se envió todo para que fuese estudio.

El resultado estuvo listo el 27 de septiembre: los restos hallados pertenecían a Suzanne. Las prendas eran su atuendo de ciclista.

Habían pasado 1231 días entre la ausencia registrada y el hallazgo accidental. La energía planetaria había hecho su parte para la búsqueda de la verdad.

Dos días más tarde se supo que los peritos no habían encontrado signos de traumatismos en los huesos, pero todo indicaba que había sido un homicidio por medios indeterminados. Los científicos hallaron restos de BAM, un tranquilizante que se usa para inmovilizar ciervos y otros animales salvajes, que contiene tres sustancias: butorphanol, azaperona, medetomidina. Este producto no lo usa casi nadie, solo las autoridades de fauna salvaje. Ya no dependían del ADN desconocido hallado en la bicicleta. Ahora tenían sustancias en el cuerpo de la víctima que ligaban el caso a quien podía tener acceso a un compuesto tan específico como inusual en la región, de venta solo bajo receta. Barry era él único en su zona de residencia que tenía recetas para acceder a comprarlas.

La nueva evidencia apuntaba directo su dardo ponzoñoso hacia el marido, ese cazador controlador. También se supo por los profesionales que el cuerpo no había estado siempre en el mismo lugar, había sido movido. Y que le faltaban huesos de los pies y el calzado. Lo que no pudieron determinar fue el modo exacto en que la víctima fue asesinada.

Las autoridades policiales no le comunicaron a Barry el hallazgo. Se enteró después por su equipo de abogados. Tanto Mallory como Macy siguieron apuntalando a su padre. Vivían, al momento del hallazgo de los restos, juntas en Gunnison, donde también trabajaban. La relación de ellas con sus tíos maternos Andrew, David y Melinda estaba definitivamente rota y su abuelo Gene ya había muerto en noviembre de 2020.

Hoy Mallory y Macy pelean para que les devuelvan los restos óseos de su madre, que se encuentran depositados en una funeraria de Colorado Springs desde 2024. Quieren organizar un servicio conmemorativo. Sus tíos maternos piden una porción de los mismos para enterrarlos junto a Gene Moorman, en el cementerio Park View de Alexandría, Indiana. La gran barrera entre ellos es lo que piensan sobre Barry. Las hijas insisten contra viento y marea en su inocencia. La familia Moorman lo cree absolutamente culpable.

El 18 de junio de 2025 un gran jurado volvió a acusar formalmente a Barry por asesinato en primer grado. Dos días después fue detenido en Arizona.

Ahora la fiscalía tiene mucha información para sostener su acusación. El vínculo químico entre esas recetas y el historial de compras de Barry es incuestionable. Los huesos de Suzanne hablaron mal que le pese a él.

Un gran jurado volvió a acusar a Barry Morphew por asesinato en 2025 y el juicio por la muerte de Suzanne Morphew fue reprogramado para julio de 2027

Las sorpresas de Barry

Lo increíble es que al ser detenido Barry Morphew estaba viviendo bajo una identidad falsa: Lee Moore. Y se hacía llamar Bruce. Además estaba conviviendo con su novia, una mujer que había conocido en diciembre de 2024, en un bar de Arizona llamado Harold’s Cave Creek Corral, en las afueras de Phoenix. Estaban juntos desde el 1 de mayo de 2025.

La oficina de investigaciones criminales del estado de Colorado venía pidiéndole, desde febrero de 2025, al departamento de seguridad de Arizona, que siguiera de cerca a Barry, temían que escapara.

Enterado por sus abogados de que podrían arrestarlo, Barry, cinco días antes de su detención, no tuvo otra opción que confesar a su novia su verdadera identidad. No le dijo toda la verdad: le contó que su esposa anterior había sido secuestrada en Colorado.

En una caja fuerte, en la casa donde fue detenido, se halló un rifle AR-15 con silenciador.

Fue acusado nuevamente por el asesinato de su mujer. Quedar en libertad hasta el juicio le costó nada menos que tres millones de dólares. Si bien primero el juez ordenó que desembolsara ese monto en cash, luego permitió que lo hiciera mediante una compañía de fianzas. Solo tuvo que poner 300 mil dólares en efectivo.

Quedó bajo arresto domiciliario y con monitoreo por GPS. Increíblemente, sus dos hijas, hoy de 27 y 23 años, siguen estando de su lado, no lo creen un asesino. Quizá que su madre haya tenido un amante y fantasías de una vida con él, les resulte algo difícil de asimilar. La psicología, cuando golpea la tragedia, puede conducir la mente por carriles particulares.

El 12 de enero de 2026 Barry se declaró no culpable. El juicio, si bien estaba previsto para octubre de 2026, fue postergado a pedido de la defensa que solicitó más tiempo para analizar la enorme cantidad de evidencia. La nueva fecha que se estableció para el comienzo del mismo fue el 19 de julio de 2027.

La noche del jueves 3 de septiembre de 2026 Barry fue arrestado en Boulder, Colorado. ¿El motivo para interrumpir su libertad bajo palabra? Su involucramiento en un accidente, con posterior fuga del lugar, ocurrido en la ciudad de Denver. Un ciudadano lo vio conducir de manera errática y luego chocar con otros dos autos. Cuando se le requirió identificarse Barry se negó y le ofreció a la conductora de uno de los vehículos 300 dólares. Cuando ella rechazó el pago, él huyó. A pedido de la fiscalía, la jueza Amanda Hopkins dictó una rápida resolución por la que fue detenido. El sospechoso había violado sus condiciones de detención que lo obligaban a permanecer en su domicilio excepto para ir al médico o para reunirse con sus abogados. El GPS de su coche demostró que Barry Morphew había salido de su casa y con la excusa de buscar a una de sus hijas había llegado al aeropuerto de Denver. Acercarse a cualquier aeropuerto es algo que representa para la fiscalía un serio peligro de fuga. Su rastreo satelital también demostró que él había conducido por centros comerciales y zonas hoteleras. En fin, Barry siguió haciendo lo que le daba la gana.

La novela negra continúa y la fiscalía, más tranquila con esta medida, sigue adelante preparando el terreno para explicar el móvil del marido controlador y cómo habría llevado a cabo su crimen y la ocultación del cadáver.

Según la acusación, el motivo del homicidio habría sido que ella pretendía el divorcio y que él se oponía de manera enfermiza. Pero, ¿cómo fue el momento del homicidio? La hipótesis que se baraja es que él habría llegado a su casa mientras ella estaba muy activa con su teléfono celular, hablando con su amante. Barry puso el suyo en modo avión (esto está probado), habría ido al garaje donde habría inyectado con una jeringa los químicos en los dardos tranquilizantes de la marca Pneu-Dart. Luego, le habría disparado a Suzanne para sedarla y así poder manejar a su gusto la situación. Antes de que surtiera efecto la combinación de drogas, ella habría corrido asustada por la casa, intentando escapar. Él la habría perseguido y habrían forcejeado (por eso se habría roto el marco de madera la puerta de la suite principal). Los primeros síntomas podrían haberse sentido a los cuatro minutos. Pasados los ocho minutos el efecto habría sido total y ella podría haber caído inmovilizada. El dato más perturbador: Suzanne podría haber estado consciente por unos minutos más (según los forenses el butorfanol había sido metabolizado y eso demostraría que no murió inmediatamente). Se sabe que estos químicos en animales provocan una relajación profunda. Podría haber quedado postrada, sin poder moverse, pero con percepción de su entorno. Una vez dominada, él la habría asesinado por medios “indeterminados”. O, ella podría haber muerto por la misma intoxicación por BAM. Una dosis pensada para un ciervo podría fácilmente matar a una persona.

Habrá que esperar hasta el juicio para que se ventilen más pormenores de esta truculenta historia y para observar cómo continúa evolucionando la actitud de sus hijas respecto de su padre.

Todavía Suzanne no puede descansar en paz.