El sábado 30 de agosto, Grist afirmó que el agua convirtió el sector más visitado del Gran Cañón en un canal de escombros.
Las inundaciones relámpago son frecuentes en la zona durante la temporada de monzones, que va de junio a septiembre.
Pero el parque nacional llegó a este episodio debilitado: un incendio masivo ocurrido apenas un año antes había dejado el terreno sin vegetación, y una sequía prolongada había endurecido el suelo hasta hacerlo casi impermeable.
El incendio Dragon Bravo dejó el terreno sin defensas
En julio de 2025, el incendio Dragon Bravo quemó casi 60.700 hectáreas (150.000 acres) en la zona del Gran Cañón y consumió el histórico Grand Canyon Lodge.
Los incendios de alta intensidad dejan las laderas sin vegetación y alteran la composición del suelo, lo que impide que el agua se filtre con normalidad.
Modelos del Departamento del Interior de Estados Unidos concluyeron que el riesgo de flujos de escombros en Phantom Creek era entre dos y ocho veces mayor tras el paso del fuego.
El equipo técnico advirtió, en un informe oficial, que “los senderistas en los senderos dentro o en las zonas bajas del área quemada experimentarán problemas frecuentes de estabilización, especialmente caídas de rocas peligrosas durante al menos el primer año”.
Las autoridades del parque ya estaban alertas al inicio del verano ante la posibilidad de que tormentas fuertes generaran condiciones peligrosas cerca de las áreas afectadas por el fuego.

La sequía agravó el impacto de las lluvias
La región del Gran Cañón, que forma parte de la cuenca del río Colorado, atravesaba una sequía prolongada en el momento del desastre.
El suelo seco y compactado no tiene capacidad de retener el agua de lluvias abruptas.
La morfología del cañón también jugó un papel directo: sus paredes rocosas y empinadas concentran y aceleran el agua, que se convierte rápidamente en una pared de escombros en movimiento.
Según testigos evacuados en helicóptero y citados por The Arizona Republic, el arroyo “se puso negro” a medida que se llenaba de sedimentos arrastrados por la corriente.
El Niño potenció las tormentas en el suroeste de Estados Unidos
La tormenta que desencadenó la inundación habría sido intensificada por el El Niño histórico que eleva las temperaturas de la superficie del océano Pacífico.
Park Williams, hidroclimatólogo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), afirmó ante The Associated Press que el fenómeno incrementa la cantidad de vapor de agua en la atmósfera de la región, lo que se traduce en lluvias más abundantes.
Los modelos climáticos indican que este El Niño podría convertirse en uno de los más intensos registrados. Su efecto se acumula sobre el calentamiento global, lo que eleva aún más la probabilidad de eventos extremos.

El vínculo entre las lluvias intensas del fin de semana y el cambio climático es, a juicio de los especialistas consultados por Grist, moderadamente sólido.
Daniel Swain, científico climático del Instituto de Recursos Hídricos de California, y sus colegas publicaron un estudio en la revista Weather and Climate Extremes en el que determinaron que las lluvias cortas e intensas en el oeste de Estados Unidos son un 10% más fuertes que en el año 2000.
Los “extremos compuestos”, un riesgo en aumento
Los investigadores describen este tipo de desastre como un “extremo compuesto”: la superposición de múltiples factores —sequía, área afectada por el incendio, tormenta potenciada— que se combinan para producir consecuencias más graves que las que cada uno generaría por separado.
Los científicos advierten desde hace años que la crisis climática aumentará tanto la intensidad de cada evento por separado como la frecuencia con que se superponen. La inundación del Gran Cañón es, para ellos, un ejemplo concreto de esa tendencia.
El Servicio de Parques Nacionales identificó el martes a las dos víctimas como John Giusti, de 46 años, y Brent Rosenkranz, de 42, ambos de Granbury, Texas.
Sus cuerpos fueron recuperados a lo largo del corredor de Bright Angel Creek. El tercer integrante de su grupo de senderismo, Timothy Allen Smith, de 53 años, permanece desaparecido.



