
El flujo migratorio inverso, que describe el desplazamiento de personas desde el norte hacia el sur del continente, sumó 6,293 ingresos a Panamá hasta el 7 de septiembre de 2026.
El movimiento ocurre en sentido contrario a la ruta utilizada durante años para llegar a Estados Unidos y está compuesto, principalmente, por migrantes que desistieron de continuar su viaje.
El cambio comenzó a intensificarse en 2025, después de la suspensión de mecanismos para solicitar asilo y el endurecimiento de los controles migratorios estadounidenses. Miles de personas quedaron varadas o sin posibilidades de ingresar legalmente a ese país, por lo que decidieron regresar a Sudamérica, aun cuando hacerlo implicaba recorrer nuevamente varios países y asumir elevados costos.
Durante todo 2025, Panamá contabilizó 22,833 personas dentro de este movimiento norte-sur. Al sumar los 6,293 registros acumulados hasta el 7 de septiembre de 2026, el país ha recibido 29,126 migrantes en flujo inverso desde el año pasado, de acuerdo con los reportes oficiales divulgados por el Servicio Nacional de Migración.
La frontera panameña con Costa Rica dispone de tres puntos formales de ingreso: Paso Canoas y Río Sereno, en Chiriquí, y Guabito, en Bocas del Toro. Sin embargo, la ruta coordinada para atender este movimiento se ha concentrado principalmente en Paso Canoas, desde donde los migrantes son trasladados hacia instalaciones bajo supervisión institucional.

El esquema es descrito por las autoridades como un flujo controlado porque los traslados son coordinados entre Costa Rica y Panamá, con registros migratorios y transporte hacia las zonas de salida.
Esto no significa que cada desplazamiento esté completamente vigilado: también persisten movimientos por cuenta propia y riesgos asociados con redes de tráfico, particularmente en los trayectos marítimos.
Después de entrar por la frontera occidental, los viajeros son movilizados hacia Panamá oriental para continuar a Colombia sin atravesar la selva del Darién. Puerto Miramar y Puerto Palenque, en Colón, han funcionado como puntos de embarque, mientras Puerto Obaldía permite atender inadmitidos y facilitar la salida marítima hacia comunidades colombianas cercanas a la frontera.
El informe del 7 de septiembre señala que 16 migrantes permanecían en la Estación Temporal de Recepción Migratoria de Darién, dos esperaban en Puerto Miramar el zarpe previsto para el día siguiente y ninguno estaba en Puerto Obaldía. Estas cifras reflejan existencias puntuales en las instalaciones, no el acumulado de personas movilizadas durante el año.
Venezuela domina ampliamente la composición del flujo inverso de 2026, con 5,754 personas, equivalentes a más del 91% del total. Le siguen Colombia con 222, Ecuador con 74 y Estados Unidos con 64, categoría que corresponde a hijos de migrantes irregulares nacidos en ese país. Otras nacionalidades agruparon 179 registros.
Los datos mensuales muestran una reducción desde los 1,250 ingresos contabilizados en enero hasta 537 en mayo, aunque junio subió a 622 y agosto alcanzó 568. Septiembre acumulaba 170 hasta el día 7. En las semanas recientes, el movimiento pasó de 253 personas entre el 20 y el 27 de agosto a 166 entre el 28 de agosto y el 3 de septiembre.
La comparación interanual evidencia una desaceleración. Al 7 de septiembre de 2025 se habían registrado 17,530 migrantes en dirección norte-sur, frente a 6,293 este año, una disminución de 11,237 personas o aproximadamente 64%. Venezuela también encabezaba entonces el movimiento con 16,431 viajeros, seguida de Colombia con 571, Perú con 129 y Ecuador con 118.
En paralelo, el tránsito irregular en sentido tradicional a través del Darién sumó 481 personas durante 2026: 422 adultos y 59 menores. Agosto tuvo la cifra mensual más alta, con 148 cruces, seguido de junio con 102. Entre los viajeros figuraban 240 venezolanos, 85 colombianos, 68 ecuatorianos y 88 ciudadanos de otras nacionalidades.
Ese resultado contrasta con los 2,944 cruces reportados hasta el 7 de septiembre de 2025, cuando enero concentró 2,229. La reducción interanual alcanza aproximadamente 84%, aunque el registro de 2026 muestra repuntes puntuales y no una desaparición completa de la ruta. El día previo al último informe no se notificaron nuevas llegadas por Darién.

El reporte también contabilizó 3,562 personas deportadas o expulsadas durante 2026, de las cuales 2,816 correspondieron a deportaciones y 746 a expulsiones. Del total, 3,045 eran hombres y 517 mujeres.
Colombia encabezó las nacionalidades con 2,035 casos, seguida de Ecuador con 484, India con 237 y otros países con 806 personas.
Mediante el acuerdo con Estados Unidos fueron removidas 3,060 personas: 2,625 hombres y 435 mujeres. En ese grupo hubo 1,816 colombianos, 470 ecuatorianos, 236 ciudadanos de India, 57 de Vietnam, 39 de Camerún y 442 de otras nacionalidades. Además, 134 venezolanos y cinco ecuatorianos recibieron retorno asistido.
Hasta la fecha del informe se habían realizado 73 vuelos chárter y 266 operaciones comerciales vinculadas con el acuerdo, además de tres vuelos chárter gestionados directamente por Panamá y 70 bajo el memorando de entendimiento. En 2025, el reporte de la misma fecha acumulaba 2,576 deportados y expulsados, 986 menos que en 2026.



