La Justicia de Santa Fe investiga un caso que afecta a entre seis y siete adolescentes de 15 y 16 años. Las imágenes habrían sido generadas a partir de fotografías reales obtenidas de redes sociales. El episodio vuelve a poner en discusión los riesgos de los deepfakes y la violencia digital entre menores.
La Justicia santafesina investiga un grave episodio de violencia digital ocurrido en una escuela de San Justo, donde fotografías de entre seis y siete alumnas de 15 y 16 años habrían sido manipuladas mediante inteligencia artificial para crear falsos desnudos que posteriormente fueron difundidos a través de WhatsApp.
Las imágenes originales habrían sido tomadas de fotografías que las propias adolescentes tenían publicadas en redes sociales como Instagram y Facebook. A partir de ese material, se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes falsas que simulaban mostrar a las jóvenes sin ropa.
La investigación está a cargo del fiscal Francisco Cecchini, de la Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe.
Un compañero de la misma escuela fue identificado como presunto responsable, aunque los investigadores todavía buscan determinar cómo se produjo el material, quiénes intervinieron y de qué manera comenzó su circulación. Tampoco se descarta que hayan participado otros adolescentes.
La identidad de todos los menores involucrados y del establecimiento educativo se mantiene bajo reserva.
El impacto sobre las adolescentes
La difusión de las imágenes provocó una fuerte conmoción dentro de la comunidad educativa y entre las familias.
Según explicó Martín Durando, abogado que representa a algunas de las víctimas, varias adolescentes atravesaron un fuerte cuadro de angustia y algunas dejaron temporalmente de concurrir a la escuela después de que las imágenes comenzaron a circular.
Aunque las fotografías íntimas no son reales, fueron construidas a partir de imágenes verdaderas e identificables de las jóvenes. Ese elemento es uno de los principales desafíos que plantea el avance de las herramientas de inteligencia artificial generativa: producir en pocos minutos imágenes, audios o videos falsos capaces de ser percibidos como auténticos.
Deepfakes y una nueva forma de violencia digital
El fenómeno es conocido como deepfake y puede utilizar inteligencia artificial para modificar o generar contenido audiovisual atribuido falsamente a una persona real.
La problemática adquirió especial dimensión con las herramientas capaces de generar imágenes íntimas sin consentimiento. En marzo de este año, la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) se sumó a una declaración internacional que reclamó mayores medidas de seguridad a las empresas desarrolladoras de inteligencia artificial para impedir este tipo de usos, con especial atención a niñas, niños y adolescentes.
En Argentina existe además desde 2023 la denominada Ley Olimpia, que incorporó la violencia digital o telemática a la Ley de Protección Integral contra la Violencia hacia las Mujeres.
La legislación contempla expresamente entre esas conductas la obtención, reproducción o difusión sin consentimiento de material digital real o editado, íntimo o de desnudez, atribuido a una mujer.
Esto no significa que todos los casos tengan automáticamente el mismo encuadre penal. Precisamente, uno de los aspectos que deberá determinar la investigación santafesina es qué figuras jurídicas pueden resultar aplicables frente a imágenes íntimas que nunca existieron en la realidad, pero fueron creadas a partir de fotografías auténticas de las víctimas.
Una guía presentada esta misma semana
El caso se conoció prácticamente en simultáneo con la presentación de “Cuando las pantallas hablan”, una nueva guía elaborada por el Ministerio de Justicia de la Nación y UNICEF Argentina para detectar y abordar situaciones de violencia en entornos digitales que afectan a niñas, niños y adolescentes.
La herramienta aborda situaciones como ciberacoso, grooming, difusión no consentida de imágenes y manipulación de contenido digital, y está dirigida especialmente a familias, cuidadores y equipos que trabajan con menores.
Durante la presentación se informó que la Línea Nacional 137 recibió más de 13.000 consultas entre junio de 2025 y mayo de 2026 y que el 54,9% estuvo vinculado con situaciones que involucraban a niñas, niños o adolescentes.
UNICEF también viene advirtiendo específicamente sobre la capacidad de la inteligencia artificial para potenciar formas de violencia ya existentes, entre ellas la utilización de imágenes, voces y videos de otras personas para crear y difundir deepfakes.
Qué hacer frente a una situación de violencia digital
Los organismos especializados recomiendan no reenviar ni conservar innecesariamente el contenido, evitar confrontaciones que puedan aumentar su circulación y guardar únicamente las evidencias necesarias —como capturas, enlaces, nombres de usuario y fechas— para realizar una denuncia.
También resulta importante solicitar a las plataformas la eliminación del contenido, acompañar a la persona afectada y evitar responsabilizarla por haber publicado previamente una fotografía en sus redes sociales.
Ante situaciones de violencia que involucren a niñas, niños y adolescentes se puede recurrir a la Línea 102. Para casos de violencia familiar, sexual, grooming o explotación sexual también funciona la Línea 137, que brinda orientación y acompañamiento.
El caso de San Justo permanece bajo investigación. Más allá de las responsabilidades que finalmente determine la Justicia, expone una problemática cada vez más accesible tecnológicamente: ya no es necesario que exista una imagen íntima real para que una persona pueda sufrir las consecuencias de su difusión.
La entrada Usaron inteligencia artificial para crear falsos desnudos de alumnas y los difundieron por WhatsApp se publicó primero en La Jornada Web.




