La eliminación de contenido de internet, el silenciamiento de las víctimas y el veto a periodistas e investigadores para acceder a los lugares golpeados por la avalancha en el Tíbet son los principales mecanismos de censura del Gobierno chino para controlar la información que circula sobre la tragedia, según afirma una reciente denuncia de Human Rights Watch. La organización defensora de derechos humanos señala estas técnicas como un patrón reiterativo en el gigante asiático. Sin embargo, Beijing se defiende y asegura que la información se publica "de manera abierta, transparente y oportuna".