Yadelaine Roque Torres, de 25 años, asesinada por su expareja en El Cobre, Santiago de Cuba (Cortesía: Yadelaine Roque).

El silencio de la madrugada de ayer 4 de septiembre en la zona de La Caoba se rompió con el estrépito insoportable de una tragedia repetida. Cerca del poblado de El Cobre, en la provincia oriental de Santiago de Cuba, los gritos de una niña de apenas cuatro años resonaron entre las paredes de una vivienda que debió ser un refugio y terminó convertida en una escena del crimen.

Yadelaine Roque Torres tenía 25 años y un futuro inmediato que se medía en días. Sin embargo, en cuestión de horas su futuro truncó de golpe cualquier proyecto de vida. La joven fue brutalmente atacada con un arma blanca por su expareja sentimental, Yorgelis Vidal Ayarde, un joven de 24 años con antecedentes penales y un historial marcado por el encierro.

Tras la agresión, Yadelaine fue trasladada de urgencia hacia un centro asistencial con la esperanza de contener las hemorragias generadas por las heridas de la hoja afilada.

La gravedad del daño fulminó esa posibilidad antes de que los médicos pudieran estabilizarla. Horas después, su cuerpo sin vida yacía en la morgue del Hospital Ambrosio Grillo, en el mismo poblado de El Cobre, donde su madre y otros parientes cercanos aguardaban sumidos en la desesperación y la incredulidad durante las primeras horas de la madrugada.

La silueta geográfica de Cuba, dividida por una grieta en acuarela, representa la fractura social y la vulnerabilidad que afectan al país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ataque ocurrió a la vista del ser más vulnerable del hogar. De acuerdo con los testimonios de allegados y familiares, la niña producto de una relación previa y cuyo padre reside actualmente fuera de Cuba presenció cada instante de la agresión física ejercida contra su madre. Un trauma indeleble que marcará la infancia de una menor que, en cuestión de segundos, quedó amparada únicamente por el dolor de sus abuelos.

El responsable del crimen fue encontrado horas más tarde sin vida bajo un puente de Marimón, ubicado en el distrito José Martí de la ciudad de Santiago de Cuba. Las informaciones preliminares difundidas por fuentes locales señalan que el agresor presuntamente decidió quitarse la vida tras perpetrar el asesinato, aunque las circunstancias de su fallecimiento permanecen bajo investigación formal de las autoridades.

Organizaciones independientes registran 49 femicidios

El asesinato de Yadelaine Roque Torres no constituye un hecho aislado. Es el reflejo de un problema sistémico que desgarra a las familias en todo el archipiélago y que contrasta con el mutismo de los medios estatales.

Ante la ausencia sistemática del régimen cubano al publicar un registro regular de violencia machista, son los grupos de la sociedad civil y las plataformas independientes las que asumen la tarea de documentar cada caso.

De acuerdo con los registros del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y la plataforma YoSíTeCreo en Cuba, hasta el 28 de agosto se habían contabilizado 48 femicidios en la isla. Con el crimen de Yadelaine en El Cobre, la dolorosa lista asciende a 49 víctimas mortales en lo que va del presente año.

Un cuaderno abierto contiene una ilustración en acuarela con la silueta de Cuba, marcas de conteo y una vela encendida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar del incremento en la frecuencia y brutalidad de las agresiones, Cuba continúa sin contar con una ley integral contra la violencia de género, ni el femicidio se encuentra tipificado como un delito autónomo dentro del Código Penal vigente.

Esta carencia en el ordenamiento jurídico deja a las mujeres y a sus familias desprovistas de mecanismos de protección temprana, órdenes de alejamiento efectivas y un marco de justicia penal específico que contemple la gravedad de las agresiones por motivos de género.