
Tras las críticas que recibió por su relación con un novio 19 años menor y luego del reencuentro de Bandana en Popstars, Virginia Da Cunha abrió la puerta de su intimidad y habló de los mandatos sobre las mujeres, la presión estética y el cambio de vida que inició al dejar Buenos Aires.
En una charla con Catalina Dlugi, Agarrate Catalina por La Once Diez Radio Ciudad Am 1110, la cantante defendió su vínculo actual y cuestionó la expectativa de que un hombre deba sostener a una pareja únicamente desde lo económico. “Las críticas vienen más de los hombres que tienen 30 o 40 años, que creo que les toca el ego. Porque la realidad es que yo he estado con hombres de diversas edades. Y lo normal es pensar, ‘¿cómo te puede contener o proveer alguien menor?’“, reflexionó la artista.
En ese marco, Da Cunha también se refirió a los aspectos positivos que tiene salir con alguien joven: “Las nuevas generaciones tienen una inteligencia emocional y una capacidad de hablar de los sentimientos y de comunicarse que los hombres más grandes no tienen y terminan siendo una jaula para la mujer, porque esa energía femenina que no tienen hace que no nos comprendan, que no nos dejen ser. Está todo bien, pueden proveer materialmente, pero yo creo que hoy la mujer necesita que ese proveer sea también emocional. Y yo lo encontré en alguien mucho más joven. Tampoco es un chico de veinticinco cualquiera”, expresó.
Luego, Da Cunha se refirió a un tatuaje en particular que tiene su pareja: el número 22. Segpun relató, fue una de las primeras coincidencias que advirtió entre ambos. Para ella, el símbolo remite a la carta de El Loco en el tarot y a un momento personal posterior a una separación: “Cuando lo conocí vi que lo tenía en la nuca. Y yo ese año estaba encarnando mucho la energía de este arquetipo que es el loco. Me había separado y estaba en esas ganas de permitirme de nuevo hacer todo de nuevo, animarme a cosas que no me había animado. Tenía ganas de volver a divertirme. Había aprendido a dejar de autoexigirme y disfrutar más. Y apareció él y sentí que era el compañero indicado para esta nueva etapa. Y un montón de cosas habían en común. Entre todas esas pasiones que tenemos en común está la música, porque él es DJ y productor”, relató.

La exintegrante de Bandana también se refirió a su mudanza a Mendoza, donde reside desde hace seis años y medio. Explicó que la decisión estuvo ligada a una crisis que atravesaba mientras vivía en Buenos Aires y a una revisión de las condiciones que había naturalizado durante años.
“Como buena geminiana con luna y ascendente en Sagitario, tengo una naturaleza muy aventurera, de exploración y de regeneración. El hecho de hace seis años y medio estar en Mendoza viviendo... Como que acudió un llamado interno mío de estar en crisis viviendo en Buenos Aires hace tiempo, donde me sentía así como apagada. Y la pandemia me encontró en Mendoza y en esos meses dije: ‘¿Cómo pude haber vivido tantos años normalizando el estrés, el maltrato?’. Empecé a hacer retiros para poder contagiar estas transformaciones hacia un bienestar más real”, dijo.
Al recordar los primeros años de Bandana, Da Cunha señaló que la exigencia sobre la delgadez atravesaba su imagen pública. Reveló que pesaba 44 kilos y sostuvo que, en ese contexto, esa condición era valorada por los estándares de belleza de la época.

“Sí, bueno, yo en realidad en el inicio de Bandana era casi anoréxica, pesaba cuarenta y cuatro kilos. Pero precisamente por esta presión social que había de la flacura, estaba bien visto y yo me veo y era algo... De hecho, me veo, me siento y me veo mucho mejor hoy, con el cuerpo como más robusto que en ese momento, que además tenía tres pelos locos, no tenía curvas porque realmente tenía el cuerpo de una niña. Son todas cosas que fui recuperando a medida que me fui alejando de eso y conectando más con mi interior”, afirmó.
Consultada por la exposición que implicó formar parte de una de las bandas pop más populares de su generación, la cantante atribuyó su forma de atravesar ese período a la contención de su familia y al regreso a intereses personales una vez que dejó el circuito mediático.
“Sí, la verdad es que siempre tuve una contención familiar muy fuerte y mi familia es anti todo ese circo. Entonces yo rápidamente volví a poner los pies en la tierra y me pude reiniciar sin ningún tipo de trauma. Yo en ese momento me acuerdo que salí y me puse a estudiar Filosofía y a mirar seminarios de Sociología y me ayudó como a adoptar una mirada de lo macro, como observarme a mí misma y al fenómeno sin que la emoción se me fuera de un lado para el otro”, concluyó.




