Una investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina reconstruyó historias de personas con largos períodos de vida en la vía pública. Violencia familiar, pobreza, abandono escolar, rupturas afectivas, precariedad laboral y consumos problemáticos aparecen como parte de procesos que comienzan mucho antes de perder una vivienda.
La situación de calle prolongada no suele comenzar el día en que una persona pierde su vivienda. Detrás de quienes pasan años viviendo en la vía pública aparecen, en muchos casos, trayectorias marcadas desde etapas tempranas por una acumulación de violencias, pobreza, rupturas familiares, abandono escolar, trabajos precarios y debilitamiento progresivo de las redes de apoyo.
Esa es una de las principales conclusiones de un nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), que buscó comprender cómo se construyen y cronifican estas situaciones y qué condiciones pueden favorecer posteriormente una salida.
La investigación fue realizada por Milagros Dolabjian y Solange Rodríguez Espínola y se basó en 13 entrevistas en profundidad a personas con experiencias prolongadas de situación de calle y consumo de sustancias.
Se trata de un estudio cualitativo y exploratorio. Por eso, sus resultados permiten reconstruir procesos y experiencias, pero no pueden utilizarse para estimar qué proporción de todas las personas en situación de calle del país atraviesa cada una de esas circunstancias.
Una acumulación de desventajas
Uno de los principales planteos del trabajo es que no existe una causa única que explique por qué alguien termina viviendo durante años en la calle.
Las historias analizadas presentan una combinación de violencia intrafamiliar, pobreza estructural, interrupciones educativas, rupturas afectivas, precariedad laboral, conflictos judiciales y pérdida de redes de contención.
En varios casos, esas vulnerabilidades comenzaron durante la infancia o adolescencia y continuaron acumulándose hasta producir situaciones cada vez más difíciles de revertir.
Las investigadoras describen además recorridos reiterados por instituciones asistenciales, sanitarias y penales. Las personas ingresan y salen de distintos dispositivos sin conseguir necesariamente reconstruir las condiciones que les permitan sostener una vida fuera de la calle.
De esta manera, la exclusión residencial termina transformándose en una situación de larga duración.
El consumo no explica por sí solo la situación de calle
Otro eje central del estudio aborda los consumos problemáticos de sustancias.
La investigación cuestiona una mirada frecuente que atribuye directamente la situación de calle a las adicciones.
En los testimonios aparecen consumos de alcohol, marihuana, cocaína, pasta base, psicofármacos y otras sustancias, pero su relación con la vida en la calle es más compleja.
Según el análisis, pueden funcionar como una forma de regular emociones, atravesar experiencias traumáticas, disminuir momentáneamente el sufrimiento, soportar las condiciones cotidianas de la calle o generar pertenencia dentro de determinados grupos.
Esto significa que el consumo puede formar parte de una trayectoria previa, intensificarse después de llegar a la calle o cumplir distintas funciones durante la permanencia en ella.
Por eso, las autoras plantean que reducir el problema exclusivamente a las adicciones deja fuera una parte importante de las causas y dificultades involucradas.
Más que conseguir un techo
La misma conclusión se aplica a las respuestas centradas únicamente en resolver la falta de vivienda.
Contar con un lugar donde vivir resulta una condición fundamental, pero el estudio sostiene que por sí sola puede resultar insuficiente para revertir años de exclusión acumulada.
Las trayectorias analizadas muestran también la necesidad de reconstruir vínculos, atender problemas de salud física y mental, acompañar los consumos problemáticos, facilitar oportunidades laborales y recuperar capacidades para desarrollar un proyecto de vida autónomo.
En este punto, las relaciones significativas adquieren un peso especial.
Las experiencias de recuperación identificadas por las investigadoras aparecen relacionadas con vínculos afectivos, acompañamiento comunitario e institucional, espacios donde las personas son reconocidas y oportunidades concretas para reconstruir proyectos personales.
Qué esperan quienes intentan salir de la calle
La investigación organizó las entrevistas alrededor de siete dimensiones: las causas del ingreso a la situación de calle, las razones de la permanencia prolongada, la percepción sobre esa experiencia, los consumos de sustancias, el malestar psicosocial, los vínculos y redes de apoyo y las expectativas hacia el futuro.
En este último aspecto aparecen aspiraciones como recuperar autonomía, conseguir empleo, reconstruir relaciones familiares y acceder a una vivienda estable.
La posibilidad de salir de la calle no aparece entonces como un acontecimiento único, sino como otro proceso que también requiere tiempo y diferentes formas de acompañamiento.
Más de 9.400 personas relevadas en 19 provincias
El estudio de la UCA no busca medir la cantidad de personas sin vivienda. Para dimensionar ese aspecto existen otros relevamientos.
En abril, el Ministerio de Capital Humano presentó los resultados del primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle, realizado con participación de 19 provincias.
El operativo contabilizó 9.421 personas, de las cuales el 83% eran varones y el 17% mujeres. Cinco provincias no participaron del relevamiento, por lo que esa cifra no equivale a la totalidad de personas en situación de calle existentes en Argentina.
El informe oficial también encontró realidades diversas: personas con documentación e ingresos provenientes de trabajos informales conviven dentro de esa población con trayectorias de exclusión prolongada, vínculos familiares rotos y problemas de salud o consumos problemáticos.
El nuevo trabajo del Observatorio de la Deuda Social pone ahora el foco precisamente sobre esas trayectorias.
Su conclusión plantea un desafío que excede la asistencia inmediata: si la llegada y permanencia en la calle son producto de vulnerabilidades que se acumulan durante años, las políticas destinadas a revertirlas requieren también respuestas integrales que combinen vivienda, salud, vínculos, acompañamiento comunitario e inclusión laboral.
La entrada Vivir años en la calle: un estudio de la UCA revela cómo se construyen las trayectorias de exclusión se publicó primero en La Jornada Web.




