
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, intensificó este domingo su estrategia de ataques de largo alcance contra la infraestructura energética rusa, con una ofensiva que alcanzó la refinería Kirishinefteorgsintez (KINEF), la mayor de su tipo en la Rusia europea, al tiempo que advirtió que Moscú “debe sentir que la guerra está volviendo al lugar de donde vino”.
Las Fuerzas de Defensa de Ucrania ejecutaron durante la madrugada una serie de ataques coordinados sobre objetivos estratégicos en territorio ruso. El blanco de mayor envergadura fue la refinería de Kirishi, ubicada a aproximadamente 100 kilómetros al sureste de San Petersburgo y a más de 800 kilómetros de la frontera ucraniana, lo que subraya la capacidad creciente del arsenal de largo alcance de Kiev. La instalación procesa cerca de 20 millones de toneladas de petróleo crudo al año y produce gasolina, diésel, combustible de aviación y otros derivados del petróleo.
El gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, confirmó que la defensa antiaérea derribó 62 drones sobre su jurisdicción y reportó daños en varios edificios residenciales en la zona industrial de la ciudad de Kirishi. “Varios edificios residenciales resultaron dañados mientras repelíamos el ataque de drones enemigos en una zona industrial”, señaló Drozdenko a través de Telegram, donde también mencionó un incendio en la zona que fue extinguido. El canal independiente ruso Astra aseguró, con base en testimonios de testigos locales, que el objetivo fue precisamente la refinería KINEF, dato que el canal ucraniano Exilenova+ también confirmó, aunque las autoridades rusas no lo reconocieron de manera oficial.

Según informó el Estado Mayor ucraniano, la ofensiva de esa noche abarcó además otros puntos del territorio ruso. Las tropas golpearon instalaciones para el almacenamiento, la preparación y el lanzamiento de drones de ataque en las regiones de Oriol y Rostov, incluyendo la base de Mílerovo. También se ejecutaron ataques contra el aeródromo militar de Yeisk, en el distrito de Krasnodar, y se desarrollaron operaciones en el mar Negro. Durante la semana previa, el Estado Mayor confirmó operaciones efectivas contra instalaciones en Bashkortostán y en la región de Arjángelsk.
“Nuestras respuestas de largo alcance funcionan a diferentes distancias y en distintos ámbitos, pero siempre de forma justa y de manera que priven a Rusia de los recursos para librar su cruel guerra”, escribió Zelensky en un mensaje publicado en la red social X. El mandatario ucraniano enmarcó estos ataques como “sanciones de largo alcance” sobre la economía de guerra rusa, al señalar que la refinería de Kirishi “genera millones de dólares cada mes para el presupuesto bélico” de Moscú.
La ofensiva se produce en un contexto de intensificación sostenida de la campaña ucraniana sobre refinerías y complejos petroleros. Según dos fuentes del sector citadas por Reuters, la producción de gasolina en Rusia cayó a alrededor del 70% de los niveles de consumo doméstico hacia finales de agosto, luego de que una serie de ataques con drones forzara la suspensión temporal de operaciones en varias instalaciones de envergadura, entre ellas plantas en Perm, Nizhni Nóvgorod y Yaroslavl. El ataque del domingo a Kirishi representó, además, el tercer impacto exitoso sobre esa misma instalación en lo que va de 2026, tras las ofensivas de marzo y mayo que provocaron daños en unidades de procesamiento y paralizaciones temporales.
Zelensky enfatizó, a su vez, la necesidad de que el componente militar de la estrategia ucraniana vaya acompañado de presión económica por parte de los aliados. “Es importante que nuestro impacto de largo alcance se vea complementado por nuevas medidas sancionadoras de nuestros socios contra la infraestructura militar rusa”, subrayó. El presidente argumentó que la gran mayoría de las armas que Rusia utiliza contra ciudades y comunidades ucranianas no puede operar “sin miles y miles de componentes, químicos y herramientas mecánicas extranjeros”, y recordó que Kiev proporciona constantemente a sus socios información sobre los mecanismos que Moscú utiliza para evadir las sanciones vigentes.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Rusia anunció este domingo la preparación de ataques a gran escala contra la infraestructura energética de Ucrania en represalia por las acciones militares de Kiev. Según un comunicado difundido vía Telegram, “las fuerzas rusas comenzaron los preparativos para lanzar ataques masivos contra instalaciones del sector energético de Ucrania en respuesta a los continuos ataques del régimen de Kiev contra la infraestructura civil y el complejo petrolero y energético de Rusia”. La amenaza cobra especial gravedad a pocos meses del inicio del invierno, cuando el suministro eléctrico se vuelve indispensable para la supervivencia de la población. Durante el invierno anterior, Moscú ejecutó una campaña sistemática de bombardeos sobre centrales eléctricas ucranianas que dejó a millones de personas sin luz en condiciones de temperaturas bajo cero.
El domingo, el ejército ruso también informó que atacó una planta en Kiev dedicada a la producción de amianto y cemento, cuyos almacenes, según la versión oficial, servían para guardar explosivos. Además, reportó la destrucción de una fábrica de drones y municiones.
La escalada tiene como trasfondo uno de los episodios más graves de las últimas semanas: el ataque del viernes por la noche sobre un depósito de munición en Myla, localidad del distrito de Bucha, en las afueras de Kiev. Un dron ruso impactó el depósito y desencadenó una cadena de explosiones que destruyó edificios residenciales aledaños y una residencia para personas mayores y con discapacidad. El saldo ascendió a 37 muertos y 40 heridos, según las autoridades ucranianas.
Zelenski reconoció que el depósito pertenecía a las Fuerzas de Defensa de Ucrania y que contenía proyectiles, minas, drones y otras municiones. “Es una situación terrible, así como una negligencia atroz de quienes almacenaban explosivos justo al lado de la gente”, denunció el mandatario. El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania calificaron de “inadmisible” la ubicación de depósitos de munición en las proximidades de zonas residenciales. La Fiscalía de Ucrania abrió una investigación penal por presunta negligencia en las condiciones de almacenamiento y analizará si la empresa que operaba el lugar contaba con los permisos y autorizaciones requeridos. Cerca de 400 personas fueron evacuadas de la zona afectada.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ya había advertido el sábado pasado que Moscú respondería con ataques sobre los sectores económicos más vulnerables de Ucrania. “El gobierno de Kiev se propuso dañar nuestra economía. ¿Qué hizo? Abrió él mismo esta caja de Pandora. Pues bien, esperen una respuesta dirigida contra sus sectores económicos más sensibles”, declaró el jefe del Kremlin. El intercambio de golpes sobre objetivos estratégicos y las amenazas cruzadas configuran una nueva fase del conflicto, con ambos bandos volcados sobre infraestructuras que sostienen la capacidad económica y militar del adversario.