
El presidente Javier Milei reabrió un debate sensible para la industria automotriz y la seguridad vial al vincular el envejecimiento del parque automotor argentino con el costo de los autos nuevos y defender la baja de impuestos y aranceles aplicada por el Gobierno. Lo hizo durante su discurso en el Congreso de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que se realiza en Buenos Aires, donde sostuvo que una mayor renovación de la flota puede traducirse en menos accidentes en las rutas.
“Hoy el parque automotor argentino tiene en promedio casi quince años de antigüedad. Es uno de los más envejecidos de la región”, afirmó el mandatario. En ese tramo de su exposición, planteó que durante años el Estado encareció el acceso a los vehículos nuevos y sostuvo que esa distorsión terminó consolidando una flota cada vez más vieja.
Milei defendió en ese contexto la eliminación del impuesto PAIS y la reducción de aranceles para autos importados. Según dijo, esas medidas permitieron que un porcentaje importante de los vehículos 0 km que ingresan al país deje de pagar aranceles, con bajas de precios de hasta 30% en algunos segmentos. A partir de esa premisa, vinculó de manera directa el precio de los autos con la seguridad vial.
“Un auto de quince o veinte años no tiene el mismo airbag, ni el mismo sistema antibloqueo de frenos, ni la misma estructura que uno nuevo. Autos más baratos significan autos más nuevos, y autos más nuevos significan lisa y llanamente menos argentinos sufriendo accidentes en las rutas”, sostuvo.

Los datos más recientes de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) muestran que el diagnóstico sobre la antigüedad de la flota no solo sigue vigente, sino que se profundizó en el último año. Según el último informe de la entidad, la flota vehicular circulante en Argentina alcanzó 15.784.385 unidades al cierre de 2025, lo que representó un crecimiento de 1% frente a 2024.
Ese incremento no alcanzó para revertir el problema de fondo. La edad promedio del parque automotor subió de 14,3 a 14,8 años en apenas un año. Si se toma solo la flota de los últimos 20 años, el promedio baja a 10 años, aunque también muestra un deterioro frente al registro previo, que era de 9,8 años.
Uno de los datos más relevantes del informe es que el 27,4% del parque automotor argentino tiene más de 20 años de antigüedad, lo que equivale a 4.327.248 vehículos. En paralelo, el 39,7% de los autos se ubica en la franja de entre 10 y 20 años, mientras que el 32,8% restante corresponde a unidades de entre 1 y 10 años.
Esa composición confirma que el mercado local arrastra una estructura dual: una parte del parque mantiene una antigüedad relativamente moderada, pero otra porción muy significativa está integrada por vehículos que quedaron rezagados en materia de tecnología, eficiencia y equipamiento de seguridad.

La advertencia de AFAC apunta a la capacidad real de renovación. Para que la flota mantenga su edad promedio actual, deberían incorporarse 1.100.000 vehículos por año, una cifra que hoy queda lejos del volumen del mercado argentino. Incluso después de la recuperación de 2025, cuando los patentamientos superaron las 612.000 unidades, el ritmo de renovación de unidades sigue por debajo de lo necesario para frenar el envejecimiento.
De hecho, las ventas de autos 0 km de este año están un 13% por debajo de las registradas en 2025, con una proyección actual en torno a completar los 12 meses con un número cercano a las 550.000 unidades nuevas, lo que atenta directamente contra el proceso de renovación del parque automotor al que se hace mención y referencia.
Ese punto es central para entender la discusión que abrió Milei. El Presidente tomó un dato que la industria sigue con atención desde hace años y lo integró a su defensa de una política de menor carga impositiva sobre los autos nuevos. En la mirada oficial, si el acceso a los 0 km mejora, el recambio del parque puede acelerarse y eso tendría un efecto positivo sobre la seguridad vial.
El informe de AFAC también permite ver cómo está compuesto el parque automotor argentino. El 82% de la flota corresponde a automóviles, el 15% a comerciales livianos y el 3% a comerciales pesados, entre camiones y ómnibus. El relevamiento excluye acoplados, remolques, motocicletas, cuatriciclos y maquinaria vial o agrícola.
Por tipo de combustible, el 63,5% de los vehículos circulantes funciona a nafta, el 25,5% a diésel y el 10,6% a GNC. Los electrificados todavía ocupan un lugar marginal, aunque con fuerte crecimiento sobre una base reducida. Los híbridos subieron 63,3% interanual y llegaron a 76.192 unidades, mientras que los eléctricos puros pasaron de 1.555 a 2.901. Entre ambos explican apenas el 0,50% del parque total.

La concentración geográfica de la flota también refleja el peso de los principales centros urbanos y económicos del país. El 46,6% de los vehículos circulantes se concentra en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires. Detrás aparece Córdoba y, junto con Santa Fe y Mendoza, esas jurisdicciones reúnen otro 23,5% del total nacional.
Otro indicador que aporta contexto es la relación entre habitantes y vehículos. Según el trabajo de AFAC, en 2025 la Argentina registró 2,89 habitantes por vehículo, una proporción cercana a la de México, que tiene 2,8, y menor que la de Brasil, con 4,6. En Alemania ese ratio es de 1,6 y en Estados Unidos de 1,1.
Durante el mismo discurso ante la FIA, Milei amplió su planteo y dijo que una ruta en buen estado, con señalización y banquinas adecuadas, “salva tantas vidas como un auto seguro”. En esa línea, defendió el esquema de concesiones privadas para la operación y mantenimiento de corredores viales y afirmó que el Gobierno ya licitó más de 9.000 kilómetros, con nuevos tramos previstos para los próximos meses.
Con ese enfoque, el Presidente llevó al plano político una preocupación que la industria automotriz y el mercado de reposición vienen señalando desde hace tiempo. La Argentina cerró 2025 con casi 15 años de antigüedad promedio en su parque automotor y más de 4,3 millones de vehículos con más de dos décadas de uso, un escenario que ahora el Gobierno busca ligar con su estrategia de reducción de impuestos sobre los autos nuevos.