Daniela Romero
La Paz, 5 sep (EFE).- Los ataques constantes a su integridad física y la falta de acceso a la salud y educación son las principales vulneraciones que sufren las niñas indígenas en Bolivia, por lo que, según expertos, "es importante" visibilizarlas en especial este año que por primera vez se incluye a este grupo en la conmemoración el Día Internacional de la Mujer Indígena.
Desde discriminación por su origen, barreras lingüísticas en cualquier tipo de servicios hasta violación sexual son considerados factores de violencia contra las mujeres y niñas indígenas que, en algunos casos, "se han normalizado" dentro de las comunidades de estas poblaciones.
La directora del Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza, Mónica Gutiérrez, dijo a EFE que la violencia sexual, en la mayoría de los casos, es ejercida por varones del entorno cercano a la víctima, por lo que el delito "se resuelve en la comunidad" con la complicidad de las autoridades y el "silencio de las madres".
"Las madres no quieren que salga a la luz, esa es una vulneración no solo como mujeres sino también como niñas (...) Tenemos que sensibilizar a la población indígena para que no normalicen estas violencias sexuales", indicó Gutiérrez.
Por su parte, la responsable de la Unidad de Población de Vulnerabilidad de la Defensoría del Pueblo, Paola Tapia, consideró que cuando las niñas se expresan en su idioma de origen y no son escuchadas y atendidas "es un hecho de violencia".
"También está la discriminación en razón de su origen. La Defensoría ha intervenido en casos en los que lamentablemente los servicios no han sabido darle la protección adecuada en consonancia con su nación indígena originaria campesina", manifestó Tapia a EFE.
Según el censo de 2024, en Bolivia hay 4,3 millones de personas autoidentificadas con algún pueblo indígena, el 38,7 % de la población del país. De esa cifra, 2,1 millones son mujeres, aunque no hay un dato específico sobre las niñas de esas poblaciones.
Según las especialistas, en algunas comunidades indígenas todavía persiste la idea de que "la mujer no debe terminar la escuela" por situaciones económicas o culturales.
"Eso deriva en que las niñas y adolescentes no culminen secundaria y no puedan acudir a una educación superior o técnica", dijo Gutiérrez.
Tapia coincidió en que en algunas poblaciones las familias siguen con "esa creencia antigua y tradicional de que la abuela es la que enseña a través de sus experiencias y prácticamente las educa", y por esto, las niñas ya no van a la escuela.
En cuanto a la salud, el problema que más afecta es el embarazo en adolescentes y la falta de acceso a centros médicos, ya sea por la distancia o porque no los hay.
"Necesitamos un tema de sensibilización, es parte de la violencia sexual que ocurre en el entorno inmediato", apuntó Gutiérrez.
A esto se suma la falta de políticas públicas que "sean respetuosas de los derechos sexuales y reproductivos" porque, según Tapia, en la actualidad aún hacen falta centros de salud que "puedan brindarle a la adolescente y mujer indígena "un parto de acuerdo con sus costumbres".
Según un informe de la Defensoría del Pueblo, en Bolivia, entre 2014 y 2023 se contabilizaron 458.246 embarazos en adolescentes, de los cuales más de 28.000 corresponden a menores de 14 años, aunque no hay datos específicos sobre las niñas indígenas.
Cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena, fecha instituida en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, realizado en Tiahuanaco, Bolivia, como un homenaje a todas las mujeres indígenas que han luchado por la justicia, la igualdad y la preservación de sus pueblos y culturas.
Gutiérrez afirmó que el hecho de que por primera vez se incluya a las niñas en la conmemoración "es muy importante" porque "se van a poder visibilizar estas vulneraciones a sus derechos" y, de alguna manera, "fomentar la implementación de acciones que reduzcan los factores de riesgo para su salud, educación e integridad". EFE
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