Óscar Maya Belchí
Madrid, 11 sep (EFE).- World Football Summit (WFS) celebra su décimo aniversario los días 15 y 16 de septiembre. Tras reunir a 42.000 asistentes de más de 120 países y a más de 1.500 ponentes en 32 eventos, Madrid acoge una cita en la que se pondrán sobre la mesa los grandes retos del futuro de la industria del fútbol. Marian Otamendi, cofundadora y consejera delegada de WFS, y Jan Alessie, cofundador y director general de WFS, dan las claves en EFE.
“Siempre fuimos muy ambiciosos y queríamos crecer con la industria, aunque es cierto que el crecimiento nos ha sorprendido favorablemente. Somos el evento líder de la industria del fútbol internacional. Lo que más nos ha sorprendido es que no esperábamos alcanzar tan rápido ese perfil internacional y realizar tantas ediciones fuera de España”, explica a EFE Marian Otamendi.
La idea, apunta Otamendi, nació de una ausencia en el mercado. España contaba con algunos de los clubes más importantes del mundo y LaLiga, con la llegada de Javier Tebas, situó la internacionalización entre sus prioridades, pero faltaba un lugar en el que reunir a los diferentes actores de su industria.
“En Inglaterra ya estaba Soccerex. Ese es el espejo en el que nos miramos al inicio. España lo necesitaba”, recuerda Marian Otamendi, que vio junto a Jan Alessie “una buena oportunidad” y un “nicho de mercado” que podían cubrir.
La internacionalización llegó prácticamente sola. “No lo buscamos nosotros, ellos vinieron a nosotros”, asegura Alessie. “En cada país nos enfocamos en los retos que tiene el fútbol en la región. Por eso nuestros eventos no se pisan entre ellos”, señala.
El crecimiento de WFS se dio en paralelo a una transformación estructural del fútbol. Gobernanza, finanzas, estadios, fútbol femenino, derechos audiovisuales, formatos de competición, estrategia comercial, geopolítica, ciencia del deporte y criterios ambientales, sociales y de gobernanza sobre la mesa.
Uno de los cambios más importantes ha sido la llegada de nuevas formas de capital. Si hace un decenio la propiedad de los clubes estaba vinculada principalmente a grandes fortunas e inversores individuales, el sector cuenta ahora con firmas de capital privado, fondos de crédito y grupos de multipropiedad, en un proceso acelerado después de las necesidades de liquidez provocadas por la pandemia.
También cambió el lugar donde se genera el negocio. Los estadios evolucionaron hacia recintos multiuso capaces de obtener ingresos más allá del partido, mientras el modelo audiovisual pasó de una televisión fundamentalmente lineal a un ecosistema fragmentado por plataformas OTT, grandes tecnológicas y consumo bajo demanda.
Y el fútbol femenino dio uno de los mayores saltos de la década. De un escenario en el que sus derechos y patrocinios se comercializaban habitualmente ligados al fútbol masculino ha pasado a disponer de acuerdos audiovisuales propios, patrocinadores específicos y estructuras profesionales consolidadas.
Entre los cambios que Marian Otamendi quiere ver acelerarse durante el próximo decenio está una mayor presencia de mujeres en los órganos de decisión para construir una industria “más empática y con más comunicación”.
“Desde aquí abogo por que las grandes instituciones del fútbol estén presididas por mujeres y el fútbol dentro de diez años será mucho mejor”, asegura.
Otamendi señala como referente a Michele Kang, propietaria del London City Lionesses, Washington Spirit y del Olympique de Lyon Femenino, quien será la primera mujer en recibir el premio de WFS al mejor ejecutivo.
“Ella está transformando el fútbol femenino y lo está haciendo desde la tecnología, porque viene desde ese sector. Lo está haciendo sin ideas preconcebidas y es un ejemplo para la gente de cómo las mujeres podemos transformar esta industria”, destaca.
El crecimiento de la industria del fútbol, sin embargo, plantea una contradicción que tanto Otamendi como Alessie sitúan entre los grandes desafíos de los próximos años: hacer más grande el negocio sin alejar a quien lo sostiene.
“Lo importante es que ese crecimiento como negocio incluya al aficionado, que no se pierda la esencia, que la gente sienta que le están quitando el fútbol. Que puedan asistir a los partidos y lo puedan consumir es el gran reto del fútbol”, señala Otamendi.
Para la consejera delegada de WFS, la próxima década obliga a encontrar un equilibrio entre el incremento de los ingresos comerciales y el acceso de los seguidores. Una tensión que relaciona también con los nuevos formatos de competición y los intereses particulares de los diferentes organismos.
Alessie coincide en situar al seguidor en el centro. “El fútbol es el deporte rey. Es el mayor generador de contenidos en el mundo. Y no tiene que olvidarse de su esencia, que son los ‘fans’. No puede ser exclusivo para las élites”, sostiene.
El directivo pone como ejemplo el debate generado por el precio de las entradas del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, y señala que el problema también se percibe en España, donde considera que para los aficionados de algunos grandes clubes resulta cada vez más difícil acceder a algo que anteriormente estaba al alcance de más personas.
Diez años de WFS marcados por la internacionalización y el crecimiento de la inversión saudí. Desde la organización señalan a África como un mercado que tendrá mucho que decir en el futuro del fútbol, continente en el que ya han celebrado encuentros en Sudáfrica y Rabat.
“África es un continente que tiene un potencial todavía enorme. Y la parte social puede hacer una gran diferencia. Tiene una población enorme con un talento gigantesco”, asegura Alessie.
“Nos encantaría seguir haciendo eventos en África. Marruecos organiza el próximo Mundial (de fútbol) junto a España y Portugal y es un destino donde el fútbol tiene un potencial de crecimiento y profesionalización enorme”, añade.
World Football Summit celebrará su décimo aniversario en Madrid, los días 15 y 16 de septiembre en La Nave, para la que anuncia 150 ponentes, más de 2.500 asistentes y representación de más de 100 países.
Y lo hará ampliando su mirada fuera del fútbol. La Fórmula 1 será el deporte invitado en una edición que se celebra pocos días después del estreno del Gran Premio de España en el circuito de Madring.
“Con la llegada de la F1 a Madrid era la oportunidad perfecta para estrechar relaciones con una propiedad deportiva que está siendo uno de los casos de éxito de la industria del deporte”, explica un Alessie que destaca las lecciones que puede extraer el fútbol de su transformación. Entre los participantes estarán responsables vinculados a la Fórmula 1 y a la producción de ‘Drive to Survive’, además del expiloto Pedro de la Rosa.
Madrid vuelve así a ser el punto de partida. Alessie, nacido fuera de España pero que se define como madrileño tras haber vivido casi toda su vida en la capital, atribuye a la ciudad una parte importante del recorrido de WFS.
“Si lo hubiésemos organizado en otro país o en otra ciudad no creo que hubiese tenido el mismo éxito. Madrid es un sitio donde es muy fácil convencer a la gente para que venga, a la hora de convocar ponentes, asistentes y patrocinadores, Madrid ayuda muchísimo”, asegura.
Diez años después de detectar que al fútbol español le faltaba un lugar donde reunir a su industria, WFS encara su segunda década desde la misma ciudad y con una cuestión que trasciende su propio crecimiento: cómo conseguir que un negocio cada vez más global, tecnológico y atractivo para el capital siga perteneciendo también a quienes hicieron del fútbol el deporte más popular del mundo, sus aficionados. EFE



