"Ya estamos aburridos": un pueblo de Zamora se queda sin agua por unas vacas. El problema es que ya tenían problemas de abastecimiento

La semana pasada, San Román, un pequeño núcleo de la comarca de Sanabria (Zamora), se despertó sin una sola gota de agua en los grifos. Nadie había avisado de avería ni cortado el suministro, así que el pueblo empezó a preocuparse. Las culpables llevaban meses paseándose libremente por sus calles: unas vacas.

Buenos días, no hay agua. Por la noche, el depósito se fue vaciando sin que nadie se enterara. Los animales sueltos llegaron hasta una tubería enterrada a poca profundidad en una finca privada, la pisaron y la reventaron. El agua corrió durante horas, en plena noche, hasta agotar la reserva de todo el pueblo. La avería ya está reparada y el suministro ha vuelto, pero los vecinos ya están “aburridos” de esta situación.

Porque no es la primera vez que alguien se cruza con una en plena calle. Los vecinos lo llevan denunciando desde hace meses: ganado suelto campando por el casco urbano y por las carreteras cercanas, con el riesgo añadido de un posible atropello. La Guardia Civil tiene constancia.

Casi más vacas sueltas que vecinos. Galende, el municipio al que pertenece San Román, apenas suma 1.019 habitantes, repartidos entre el núcleo y pedanías como San Román, Cubelo o San Martín de Castañeda. La ganadería que campa a sus anchas por esas mismas calles es, con toda probabilidad, de raza Alistana-Sanabresa, la autóctona de esta comarca, criada en régimen extensivo por las sierras de Sanabria, Carballeda, Tábara, Alba, Guareña y Sayago. 

Es irónico que la raza estuviera al borde de la extinción —de 35.000 cabezas en 1950 a solo 3.108 en todo el país en 2016— y hoy remonta con fuerza, un 8-10% de crecimiento anual, hasta un censo actual de unas 2.500 madres repartidas entre 39 ganaderos de la provincia. Este modelo de cría, vaca libre por el monte, ha sido esencial para su recuperación.

Vacas Locas

No es solo San Román. El mismo ganado suelto afecta también a Sotillo y Limianos, dos pueblos vecinos dentro de la misma red de núcleos de Sanabria. El alcalde, Luis Miguel López, ha trasladado el caso a la Sección Agraria Comarcal de Puebla de Sanabria y pide ya la intervención directa de la Junta de Castilla y León. El Ayuntamiento, por su parte, asegura haber agotado sus competencias para impedir que los animales entren en el pueblo.

En Riofrío del Órbigo, en León, los vecinos llevan más de un año conviviendo con un rebaño de unas 30 vacas sueltas por huertos, fincas y carreteras, sin que ni el Seprona ni la administración muevan ficha. "Parece que hasta que ocurra una desgracia nadie va a mover ficha", apuntan los afectados.

Disparos al aire y al cuerpo. En mayo de este año, en Morales del Vino, también en Zamora, una res brava se escapó de su explotación, hirió a un cuidador y amenazó con colarse en la A-66. La Guardia Civil tuvo que abatirla a tiros tras varias horas de operativo y dos dardos anestésicos que no surtieron efecto.

El Procurador del Común de Castilla y León tiene en su historial una queja formal de otra localidad zamorana, años atrás, por vacas sueltas que deambulaban por el casco urbano y contaminaban los manantiales del pueblo. La administración alegó falta de personal para abrir expediente sancionador.

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