Zach Cregger eliminó varios chistes de su adaptación de Resident Evil tras comprobar en proyecciones de prueba que el humor desplazaba al terror como eje central del filme, que llegará a los cines el 18 de septiembre.
El cineasta, conocido por incorporar la comedia como herramienta narrativa en sus producciones anteriores, reconoció que la primera versión de Resident Evil: Noche Cero inclinaba la balanza demasiado hacia el humor. El problema quedó en evidencia durante las sesiones de prueba: el público reía con frecuencia, pero esa reacción terminaba por debilitar la tensión que exige el género.
Ante esos resultados, Cregger optó por intervenir el montaje y retirar la mayor parte de los chistes. En declaraciones a The Hollywood Reporter, el director describió el proceso como una mejora en todos los aspectos.
“Aprendí que a la gente le gustó mucho la película, pero les pareció demasiado graciosa. Así que, durante las pruebas, eliminé la mayor cantidad de chistes posible. Descubrí que no solo el público disfrutó más la película, sino que a mí también me gustó mucho más”, señaló.
Cregger también subrayó que el trabajo de depuración le resultó revelador como realizador: cada chiste eliminado, según explicó, reforzaba la atmósfera de amenaza que la historia requería.
La eliminación de material cómico no implicó que Noche Cero abandonara por completo ese registro. Cregger sostiene que una dosis medida de humor potencia el terror en lugar de socavarlo, y que la versión final de la película mantiene ese equilibrio. “Un poco de humor es fundamental en una película de terror, y no echo de menos ni un solo chiste que quité. Esa perspectiva fue muy útil”, afirmó el director.
El tráiler más reciente de la cinta, presentado en un State of Play de PlayStation, ya había anticipado esa dualidad. Varias escenas protagonizadas por Austin Abrams, el actor que interpreta a Bryan, un joven atrapado en el brote del Virus-T, mostraron momentos de comedia que generaron debate entre los seguidores de la saga.
Para algunos fanáticos, esas secuencias resultaron discordantes con el tono que esperaban de una adaptación de la franquicia; para otros, representaron una señal de que el director busca distanciarse de las versiones anteriores llevadas a la pantalla grande.
Los antecedentes cómicos involuntarios de la saga
La historia de Resident Evil como franquicia tiene, de hecho, sus propios antecedentes cómicos involuntarios. A lo largo de los años, la saga acumuló momentos que el tiempo convirtió en objetos de culto precisamente por su absurdo, desde diálogos memorables hasta situaciones que escaparon al control de sus creadores.
Cregger no buscó replicar de manera deliberada ese aspecto fortuito, aunque admitió que el humor siempre formó parte de la forma en la que él se acercó al material desde el comienzo.
La apuesta por personajes inéditos y las críticas del fandom
La decisión de construir una historia nueva, con personajes inéditos y sin los protagonistas habituales de la franquicia, fue objeto de críticas desde que se anunciaron los primeros detalles del proyecto. El director no desconoce esa resistencia, pero descartó que condicione su trabajo creativo.
“Entiendo esa perspectiva, pero al mismo tiempo, no puedo dejar que eso afecte mi trabajo. Tengo que hacer la mejor versión posible de esta película y dedicarme por completo a ella. No puedo preocuparme por si estoy complaciendo a todos los sectores del fandom. Si intentara complacer a todos, no complacería a nadie”, declaró Cregger al mismo medio.
El cineasta se definió en múltiples oportunidades como un seguidor de la saga de Capcom, aunque aclaró que su fidelidad a la franquicia no lo llevó a replicar la estética de los videojuegos, sino a construir sobre ella una narrativa propia.



