Usan palabras clave para comunicarse y traficar el material de abuso sexual infantil. Operan en células de entre 20 y 50 integrantes.
Se comunican por Telegram y ocultan su dirección IP. Uno de los presos allanados en la cárcel de Florencio Varela tenía una aplicación oculta en su celular.
En su sentencia el camarista Gustavo Hornos retomó un concepto volcado en el fallo condenatorio de la Tragedia de Once: «nunca sabremos cuántas personas habrán muerto por todas aquellas rutas y caminos que jamás se arreglaron ni se hicieron», apuntó