Se trata del personal despedido a raíz de la sorpresiva medida de fuerza que afectó los servicios de escaleras y mangas de los aeropuertos.
Según denunció el Gobierno, más de 900 pasajeros estuvieron encerrados más de dos horas en los aviones de diferentes compañías por efecto de la protesta.
La decisión la tomó el juez Julián Ercolini después de que se investigara al dirigente mileísta y a Mariano Federici por la contratación de una compañía en la que el exdirectivo del organismo trabaja. La fiscalía había pedido el cierre del caso.