Una cosa era Nicolás Bronzovich cuando era directivo de Aapresid y hablaba con simpatía de sus aventuras enseñando sobre siembra directa en el África, desparramando conocimiento y humanidad, y otra muy distinta es esta nueva versión del Nicolás Bronzovich funcionario de Javier Milei, que no duda en recortar los gastos del INTA por el lado más sensible que es la gente, mucho más deshumanizado e insensible.

Bronzovich deberá resolver en las próximas horas de qué pasta estaba realmente hecho, pues el titular del gremio APINTA, Paulo García, le reclamó que corrija de inmediato una designación realizada en los últimos días, que raya con el escándalo y es un insulto a los cientos de investigadores que vieron truncada su carrera profesional en los últimos años.

Lo que haga Bronzovich es la línea que definirá finalmente de qué lado de la historia quiere quedar: si la de los hombres normales, con entendibles cavilaciones en sus recorridos vitales, o la de las malas personas.

El pedido del titular de Apinta, contenido en una nota presentada ayer ante Bronzovich y otro tipo que debería urgentemente revisar en su conciencia, el vicepresidente y ex delegado de la Sociedad Rural Argentina, Calos Alberto Vera, apunta a que se dicte de inmediato la “nulidad de designación” del nuevo gerente del INTA,  Daniel Alfredo Neira.

Este profesional, evidentemente amañado por las autoridades libertarias, dejó su puesto en el ENACOM (el organismo que regula las comunicaciones) el 31 de julio, recibió una liquidación millonaria de 110 millones de pesos, y fue nombrado dentro del INTA al día siguiente, el 1° de agosto.

Los consejeros que integran el Consejo Directivo, que responden usualmente a las instrucciones de Vera, dijeron desconocer esta situación visiblemente irregular, que se produce luego de que el INTA se deshizo de unas 1.500 trabajadores, con indemnizaciones mucho menos suculentas de las que cobró el mencionado Neira, y con la posibilidad vedada de volver a trabajar dentro del Estado.

Esta es la nota en que García pide la remoción inmediata de nuevo empleado del INTA:

García, en su nota, denomina este operativo avalado por Vera y Bronzovich como una “empleomanía clientelar de alta gama” y acusa que la desvinculación de Neira del ENBACOM fue “fraguada” para permitirle cambiar de puesto con una gran suma de dinero ilegítima. “El perjuicio fiscal ocasionado por el ardid no es menos a los 110 millones de pesos”, remarcó el gremialista.

“Tristemente la argucia desleal ha tomado estado público, sumando un nuevo capítulo en este desprestigio aviesamente inducido al que hoy la conducción del INTA empuja al Instituto. Se conjuga dentro de este ataque interno la venta irregular de inmuebles del INTA, la persecución a técnicos por los resultados de sus investigaciones, el mobbing a los empleados con capacidades diferentes, el abandono a su suerte de los agentes que padecen accidentes de trabajo o alguna enfermedad profesional, el montaje de sumarios por faltas inexistentes, entre otras ilegalidades de la conducción política del INTA”.

Es decir, Bronzovich y Vera. Ambos funcionarios tienen al menos en esta ocasión sucedida en torno a su nuevo gerente, Neira, la chance de revertir los hechos, evitando el daño lesivo hacia el Estado (es decir, cuidar la plata que se supone falta) y hacia sus propios subordinados, humillados por esta designación a dedo, porque además se hizo sin respetar la obligatoriedad de un concurso público.

El titular de APINTA, en su nota, pidió que remitan a la Procuración de Investigaciones Administrativas las sospechosas actuaciones administrativas que condujeron a la designación de Neira como gerente del INTA, como para investigar si hubo aquí o no un ilícito.

Ante la menor sospecha, la gente decente lo haría de inmediato. Veremos qué hacen Bronzovich y Vera.