El presidente de Colombia Abelardo de la Espriella lideró una cumbre empresarial en Quibdó, departamento del Chocó, en la que definió la hoja de ruta para la recuperación de la región tras el terremoto de magnitud 7,4 que se registró el 10 de agosto de 2026.

El encuentro, que contó con la participación de gran parte del gabinete ministerial y del sector empresarial, abordó aspectos como inversiones, infraestructura, educación, conectividad energética, turismo y mecanismos de recuperación para uno de los departamentos golpeados por el sismo.

De igual manera, se refirió a la producción del viche, una bebida alcohólica artesanal y ancestral de la región del Pacífico colombiano, donde decenas de familias y emprendedores locales habían preparado inventarios para la temporada de las fiestas de San Pacho pero quedaron con el producto almacenado cuando las festividades se aplazaron por la emergencia.

La compra del viche busca evitar pérdidas a los productores afectados por el aplazamiento de las fiestas de San Pacho tras el terremoto del 10 de agosto, según explicó el mandatario nacional - crédito Ovidio González/Presidencia

El mandatario explicó que la salida consistirá en que la Central Mayorista de Antioquia asuma la producción existente.

“Se pactó la compra de la producción de viche producido por los emprendedores del departamento a través de la Central Mayorista de Antioquia. Vamos a comprar toda la producción de viche”, expresó el jefe de Estado.

En medio del anuncio, el presidente se atrevió a promocionar la bebida ante los empresarios presentes, lo que provocó risas entre los asistentes.

Yo dije que es muy bueno y además es afrodisíaco, así que aprovechen. Aquí varios empresarios pidieron de a dos cajas y estamos en eso”, manifestó.

Así se ve la bebida ancestral, propia del Pacífico colombiano - crédito Alberto Sierra/Ministerio de Cultura

A su vez, De la Espriella resaltó el compromiso de los empresarios de Olímpica, Nutresa y Colombina para adquirir productos locales para dinamizar la economía y fortalecer empresas chocoanas.

“Hoy están aquí los compradores de Olímpica para trabajar con los productores. Los mismo ha señalado Nutresa y Colombina. La apuesta es que lo que se produce en el Chocó encuentre compradores y mercado”, detalló.

Para las comunidades productoras, el compromiso abre una salida para transformar inventarios inmovilizados en ingresos y sostener una actividad tradicional que también funciona como fuente de empleo.

Otros detalles del plan ‘Marshall’ para el Chocó

Al finalizar su encuentro con líderes empresariales en Quibdó, el presidente Abelardo de la Espriella reveló los aspectos que tendrá el plan de reconstrucción y reactivación económica en el departamento tras el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026.

En su intervención, el mandatario mostró lo que será la hoja de ruta que combina un paquete de infraestructura, incentivos tributarios, apoyo a emprendedores y un nuevo régimen para la minería.

- crédito Ovidio González/Presidencia

Una de las primeras medidas expresadas por el jefe de Estado es la consecución de recursos para proyectos estratégicos como el Malecón de Quibdó y un paquete de infraestructura por un billón de pesos.

A su vez, rechazó un esquema de ayudas fragmentadas y planteó un programa de desarrollo inspirado en la intervención histórica del valle del Tennessee en Estados Unidos.

“No quiero 100 pequeñas iniciativas dispersas, cada una por su lado y cada ministerio anunciando su propio programa. Vamos a hacer una buena planeación, establecer grandes prioridades, asegurar los recursos necesarios y, como gobierno, me comprometo a estar encima de la ejecución para que las cosas sucedan”, dijo el presidente.

Del mismo modo, sostuvo que “el Chocó no nació para ser pobre” y cuestionó que casi la mitad de la población viva en pobreza extrema. A su juicio, la región dispone de riqueza natural, una ubicación estratégica y posibilidades amplias de desarrollo que no se han traducido en bienestar por la incapacidad histórica del Estado.

El empresariado acordó financiar el Malecón de Quibdó como eje de reactivación turística y comercial sobre el río Atrato - crédito Alcaldía de Quibdó

El Gobierno también confirmó la destinación de $5.000 millones en capital semilla a través de Impulsa, con aportes directos de Colombina, Bancolombia y Tecnoglass. Esos recursos se distribuirán en montos de cinco millones de pesos para mil emprendedores afectados por el sismo.

En materia de conectividad, el Gobierno colombiano anunció la estructuración de un paquete integral de infraestructura por un billón de pesos. La financiación prevista será de 50% mediante obras por impuestos y 50% con inversión privada directa.

Ese plan contempla la intervención de los tramos Quibdó-Ánima-Nóvita, la conexión con San José del Palmar, la vía Istmina-Puerto Meluk, el corredor Aldarín para la producción agrícola, la pavimentación del eje Tutunendo y la modernización del aeropuerto de Bahía Solano.

Fotografía cedida este 7 de septiembre por la Presidencia de Colombia en la que se captó al jefe de Estado, Abelardo de la Espriella (c-d), al liderar una reunión con autoridades locales y empresarios, en Quibdó (Colombia). EFE/Presidencia de Colombia

Por último, el Viceministerio de Hacienda y el Ministerio de Minas iniciaron el diseño de un régimen especial para atraer capital privado con estabilidad jurídica, exenciones tributarias y formalización de la minería local. A esos compromisos se suman 100 becas educativas para jóvenes de la región, financiadas por Grupo Nutresa y Nubank, y el nombramiento de José Leonidas Tobón como gerente especial para el Chocó desde el Fondo Milagro.

La jornada contó con la presencia del ministro de Comercio Mauricio Gómez y de la ministra de Transporte Elsa Noguera, además de una delegación de grandes grupos privados. Entre los asistentes estuvieron Alejandro Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento, Jaime y Gabriel Gilinski, David Vélez, Juan Carlos Mora, Fuad Char, César Caicedo, Christian Daes y Miguel Cortés Kotal, junto con representantes de la Organización Ardila Lülle.

La apuesta oficial busca dejar atrás una respuesta basada en subsidios aislados y convertir la emergencia en un punto de partida para un rediseño económico del departamento.