La Junta de Seguridad en el Transporte (JST) publicó el informe preliminar sobre el helicóptero que se estrelló el 29 de julio en el Parque Provincial Ischigualasto, San Juan, y provocó la muerte de sus siete ocupantes.
El documento aporta nuevos detalles sobre cómo fueron los últimos momentos del vuelo, aunque todavía no permite determinar qué provocó que la aeronave se desviara hasta terminar contra el terreno.
El helicóptero, un Bell 412EP identificado con la matrícula LV-KGR, había partido desde el Aeroclub San Juan, en Pocito, rumbo a San Agustín de Valle Fértil. El vuelo tenía como objetivo trasladar personal y estaba relacionado con tareas del Plan Nacional de Manejo del Fuego.
La secuencia de los impactos
El análisis de la escena permitió determinar que el primer contacto importante fue contra una formación rocosa de unos 2,5 metros de altura. Allí quedaron una parte del rotor de cola y sus dos palas.
La trayectoria continuó durante unos 15 metros hasta otra formación rocosa, esta vez de aproximadamente tres metros. Contra esa estructura golpeó la cabina del helicóptero. En las inmediaciones fueron encontrados los siete ocupantes y el registrador que reúne las voces de la cabina y los datos del vuelo.

Después de ese segundo impacto, el rotor principal y los motores se separaron del fuselaje. Los restos fueron localizados unos 67 metros más adelante, siguiendo el mismo sentido de desplazamiento. En esa zona también encontraron evidencias de un incendio que afectó principalmente a los motores.
El escenario donde ocurrió el accidente presentó dificultades para las tareas de investigación. Se trata de una zona con quebradas, cañadones, desniveles y formaciones rocosas, además de superficies irregulares y poca vegetación.
Qué determinó la investigación sobre el helicóptero
Otro de los puntos analizados por los investigadores fueron las condiciones técnicas de la aeronave y las habilitaciones del piloto. De acuerdo a la documentación revisada hasta el momento, el Bell 412 estaba certificado de acuerdo con la normativa vigente y recibía mantenimiento correspondiente.
El piloto de 53 años contaba con las licencias y habilitaciones necesarias para operar ese modelo. Sin embargo, la JST aclaró que la información relacionada con su experiencia de vuelo todavía está bajo análisis.
También se estudió el peso de la aeronave al momento del accidente. Pesaba unos 4.603 kilos, por debajo de los 5.398 kilos correspondientes al máximo permitido al despegue. De esta manera, estaba 795 kilos por debajo del límite establecido.

Una de las principales herramientas para avanzar en la investigación será el registrador combinado de voces de cabina y datos de vuelo. El dispositivo fue localizado entre los restos, aunque sufrió daños severos como consecuencia de los impactos.
La JST trabaja en su desgrabación y análisis, por lo que todavía no difundió sus conclusiones. La información que pueda recuperarse será clave para intentar determinar qué ocurrió durante los últimos momentos del vuelo.
El organismo aclaró que el documento difundido es un informe preliminar y que no contiene una conclusión definitiva sobre las causas del accidente. La investigación continuará con el análisis del registrador, los datos de posicionamiento, las pruebas en simulador y el resto de la evidencia obtenida en el lugar.




