San Miguel de Tucumán, 11 septiembre (NA) -- La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) presentó este viernes su Informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, en el marco de la última jornada de la 64 Asamblea General, que se desarrolla en esta ciudad. En el documento, la entidad alertó sobre las agresiones a periodistas que provienen desde el Poder Ejecutivo y advirtió sobre las implicancias negativas de la Inteligencia Artificial en el sector. Para ADEPA, "la protección de la propiedad intelectual no es un obstáculo negociable, sino un pilar fundamental para la supervivencia del ecosistema mediático: la utilización indiscriminada de contenidos protegidos para entrenar modelos de lenguaje y alimentar algoritmos de búsqueda, sin la debida compensación a sus creadores, amenaza la viabilidad económica de la prensa". "Salvaguardar la libertad de expresión implica, necesariamente, defender las condiciones operativas y económicas que permiten a los medios cumplir su rol como contrapoder, resistiendo las presiones que, bajo el velo de la innovación, buscan diluir su relevancia social y restringir su alcance público. ADEPA reafirma que la transformación tecnológica y la inteligencia artificial deben abordarse como desafíos estructurales para el futuro del periodismo, no como fenómenos aislados", expresó. En el informe, también se destacó "la necesidad de fortalecer la sustentabilidad de los medios, proteger la propiedad intelectual y construir nuevas reglas de equilibrio con las plataformas y los grandes actores tecnológicos, cuyo uso de contenidos periodísticos debe reconocer el valor del trabajo profesional que los produce". "Defender la libertad de prensa implica también garantizar la existencia de redacciones sólidas, medios sostenibles y voces locales capaces de contribuir a una democracia plural", resaltó ADEPA. LOS EFECTOS DEL AGRAVIO La entidad cuestionó las críticas y agresiones lanzadas por el presidente Javier Milei y su entorno. "La crítica al periodismo es legítima y necesaria, pero que el agravio y la estigmatización, especialmente cuando provienen de quienes ejercen altas responsabilidades públicas, deterioran el debate democrático y pueden generar un efecto contagio sobre el conjunto de la sociedad", recalcó. La institución recordó varios hechos ocurridos en los últimos seis meses. El primero fue del 25 de agosto pasado, cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, "reaccionó ante una publicación periodística que consideró falsa afirmando que ´la Justicia debería actuar´ y que era necesaria ´una ley que castigue este tipo de conductas´”. "Una norma de ese tipo podría otorgar a las autoridades un poder incompatible con los estándares democráticos de libertad de expresión y generar un fuerte efecto inhibitorio sobre la investigación y la difusión de asuntos de interés público", resaltó ADEPA. A la vez, recordó otro episodio, ocurrido días después, cuando "durante una exposición ante alumnos de cuarto y quinto año de la Escuela ORT, de Buenos Aires, el Presidente de la Nación volvió a atacar al periodismo". "Después de leer un pasaje relacionado con el mandamiento ´no robarás´, afirmó: ´Esto le vendría bien a los periodistas´. Ante una primera reacción de algunos estudiantes, los alentó: ´Si quieren hacerlo más fuerte, se los voy a festejar´. El resultado fue un abucheo colectivo dirigido a los periodistas, celebrado por el Presidente. El hecho se produjo ante adolescentes, en un establecimiento educativo, con la investidura presidencial comprometida por la exhortación presidencial. El jefe del Estado no se limitó a cuestionar una cobertura o a discutir una información: incentivó a menores de edad a manifestar hostilidad hacia una actividad indispensable para la democracia", cuestionó la entidad. "Cuando el insulto proviene de la máxima autoridad estatal, y se repite sistemáticamente, la asimetría de poder entre quien agrede y quien es agredido transforma el episodio en un problema que excede ampliamente una disputa entre individuos", cuestionó la asociación. Para ADEPA, "cuando el periodismo es descalificado, hostigado o silenciado desde posiciones de poder, se debilita la confianza social en las fuentes verificadas". "Cuando sus contenidos son utilizados sin reconocimiento ni compensación, se erosionan las bases económicas que hacen posible ese trabajo. Defender la libertad de prensa exige, por lo tanto, proteger tanto la palabra de quienes informan como el valor de aquello que producen. Sin medios sostenibles, independientes y respetados, la sociedad queda más expuesta a la desinformación, la polarización y la incapacidad de arribar a los consensos que preservan una convivencia armónica", agregó. Agencia NA