Alba Díaz, manda un mensaje sobre las críticas recibidas en redes sociales (Instagram/ @albadiazmartin)

Alba Díaz ha vuelto a hablar con total naturalidad de su relación con su cuerpo y de esos pensamientos que, aunque muchas veces permanecen en silencio, pueden aparecer cuando una persona siente que se ha alejado de sus rutinas. La influencer ya contó hace unos meses que había ganado seis kilos y ahora, con septiembre como punto de partida para recuperar algunos hábitos, ha reconocido que regresar al gimnasio no le resulta tan sencillo como podría parecer. No por falta de ganas, sino por la sensación de estar siendo observada.

La hija de Vicky Martín Berrocal y Manuel Díaz ‘El Cordobés’ ha compartido una reflexión con sus seguidores en la que explica qué pasa por su cabeza justo antes de entrar en el gimnasio. Una situación que le provoca “vértigo” y que ha querido verbalizar para poner palabras a una inseguridad que, según ella misma reconoce, puede terminar frenando sus propios objetivos.

Hace cinco meses, Alba decidió incorporar a su día a día un hábito tan sencillo como salir a caminar. En aquel momento se marcó el objetivo de hacerlo por salud y consiguió mantenerlo durante un tiempo. “Me propuse antes de verano el hábito de andar, que ya era más de lo que estaba haciendo, por salud y lo conseguí”, ha recordado ahora.

Pero después llegó el verano y con él un cambio de ritmo. La influencer ha reconocido que durante estos meses ha priorizado disfrutar del tiempo con sus amigos y su familia, dejando en un segundo plano aquellas rutinas que había conseguido incorporar. “Luego en verano, pues como todos. Disfrutamos mucho, queremos estar más presentes. Yo he sido muy feliz con mis amigos y mi familia y a la vez me ha dado ansiedad”, ha explicado.

El pensamiento que le aparece antes de entrar

Con la llegada de septiembre, Alba ha decidido volver a ponerse en movimiento. La vuelta al gimnasio coincide con ese momento del año en el que muchas personas recuperan horarios y rutinas después del verano, pero para ella supone enfrentarse también a una barrera mental que no tiene que ver con el ejercicio.

Alba Díaz en una imagen de redes sociales. (Europa Press)

“Siempre pensamos en septiembre como el nuevo año y aquí me encuentro, a las puertas del gimnasio, me da mucha cosa”, ha confesado. Y entonces ha puesto sobre la mesa el pensamiento que más le preocupa: “El primer pensamiento que me viene es que van a ver que he engordado 6 kg, que van a estar observándome”.

Sin embargo, su reflexión no termina ahí. La influencer ha intentado cambiar la conversación que mantiene consigo misma para no convertir ese miedo en un motivo para quedarse en casa. “Yo no vengo al gimnasio ni para que me aplaudan ni para que me digan si estoy bien o mal. Sé que es un pensamiento muy presente a la hora de volver al gimnasio y a la única persona a la que le tienes que dar explicaciones es a ti”, ha señalado.

Alba Díaz en una imagen de redes sociales. (Instagram @albadiazmartin)

Es precisamente ahí donde Alba ha encontrado el punto de partida para volver a entrenar sin convertirlo en una obligación relacionada exclusivamente con su físico. Su intención es recuperar el ejercicio desde otro lugar, centrándose en aquello que puede aportarle a ella y no en la mirada de los demás.

Y ha terminado con toda una intención: “Con el amor con el que he aprendido a hablar y a tratar yo voy a volver al gimnasio por mí. Para demostrarme que yo puedo cumplir lo que me propongo, que me puedo volver a priorizar”, ha explicado.