Dentro de la construcción, existen diversos trucos y secretos para darle un acabado diferente a los materiales sin gastar de más. Entre todos ellos, se destaca uno poco conocido: agregar sal gruesa al cemento fresco.

Este método sirve para conseguir una superficie con pequeñas irregularidades, similar al aspecto rústico de la piedra natural. Se trata de una alternativa sencilla para cambiar la apariencia de patios, senderos o incluso pisos exteriores.

Para qué sirve agregar sal gruesa en el cemento

Realizar este truco da un acabado parecido al de la piedra natural porque cada cristal de sal ocupa temporalmente un pequeño espacio dentro del cemento fresco. Cuando se disuelve o se retira, esos espacios quedan como pequeñas cavidades en la superficie.

La distribución irregular de los cristales permite generar una terminación con textura y relieve. Por eso, el resultado puede tener un aspecto rústico similar al de determinados tipos de piedra.

Cuando se disuelven o se eliminan los cristales de sal gruesa, deja un aspecto similar al de la piedra natural. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Cuando se disuelven o se eliminan los cristales de sal gruesa, deja un aspecto similar al de la piedra natural. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Cómo se hace el truco de la sal gruesa en el cemento

La clave está en aplicar la sal en el momento adecuado. Si se coloca cuando el cemento todavía está demasiado líquido, los cristales pueden hundirse demasiado rápido. En cambio, si se espera demasiado, la superficie puede endurecerse y la sal ya no quedará correctamente incrustada.

El cemento tiene que estar fresco y ya colocado en la superficie. El paso a paso es sencillo:

  1. Preparar y colocar el cemento: primero se extiende y nivela la superficie de manera habitual.
  2. Esperar el momento adecuado: hay que dejar pasar un tiempo hasta que desaparezca el agua que queda sobre la superficie y el cemento tenga cierta firmeza.
  3. Esparcir la sal gruesa: se distribuyen los cristales sobre la superficie donde se busca conseguir el efecto.
  4. Presionar los cristales: con una herramienta de acabado se presiona suavemente la sal para que quede parcialmente incrustada.
  5. Dejar que actúe: los cristales quedan dentro de la superficie y generan pequeños espacios.
  6. Retirar la sal: una vez que corresponde según el proceso de endurecimiento, se utiliza agua y un cepillo para eliminar los restos de sal.

Cuando desaparecen los granos de sal gruesa, quedan pequeños huecos que de distribuyen de forma irregular. Así, la superficie deja de verse lisa y adquiere una apariencia similar a la piedra natural.

Este acabado suele recomendarse para superficies de exterior. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Este acabado suele recomendarse para superficies de exterior. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Dónde se puede aplicar esta técnica

Este acabado puede utilizarse en espacios exteriores donde se busque una terminación rústica y texturada. Algunas de las superficies en las que se puede aplicar son:

  • Patios
  • Senderos de jardín
  • Caminos peatonales
  • Pisos exteriores
  • Accesos a viviendas
  • Sectores alrededor de una casa

Antes de aplicarlo, se debe tener en cuenta que para este truco influyen factores como la temperatura, la humedad y las condiciones del ambiente, que pueden modificar el tiempo de fraguado.