Julio Gálvez
Pamplona, 12 sep (EFE).- El ilustrador e historietista Paco Alcázar (1970) asegura en una entrevista con EFE que si alguien en el mundo creativo considera que su trabajo lo podría hacer la inteligencia artificial "es que lo que hacía no era tan interesante".
"Si hay alguien que cree que su trabajo lo podría hacer una inteligencia artificial en el mundo de la creatividad es que lo que hacía no era tan interesante, entonces, igual es un buen momento para ponerse las pilas y hacer cosas verdaderamente que no puede hacer la IA", declara en Pamplona, donde ha visitado el Salón del Cómic de Navarra.
Reconoce que "en terrenos muy comerciales va a haber un recorte de puestos de trabajo brutal", pero añade que "en el terreno de las ideas no ha visto nada preocupante" por la IA.
"En el mundo de las cucarachas (en referencia a los márgenes de la cultura), en el que me he movido más, creo que la inteligencia artificial no sé hasta qué punto puede cambiar mucho el panorama. No lo sé, habrá que verlo, igual me estoy equivocando", apunta.
Incide en que la IA "va a tener mucha importancia en el mundo académico, administrativo, en cómo se transmite la información".
"En el mundo creativo hay mucho pánico y no digo que no tenga razón de ser, pero creo que se va a generar muchísima basura que ya todo el mundo identifica como algo culturalmente no interesante, y si la realidad no me demuestra lo contrario, no veo ningún problema en convivir con esa basura porque basura ha habido siempre", afirma.
El estilo de Alcázar se caracteriza por el humor negro, y señala que en España se recibe bien ese humor.
"Lo que lleva muy mal el lector español, según mi experiencia, es el surrealismo, las cosas que no tienen que ver con la realidad cotidiana", expone.
Detalla que cuando llegó a 'El Jueves', donde colaboró entre 2005 y 2014, sabía que tenía que "tirar de algo costumbrista".
"El costumbrismo es el humor español por excelencia. Dentro del costumbrismo puede haber humor negro. Berlanga, Azcona. Hay muchos ejemplos. Se puede jugar mucho dentro del costumbrismo, pero es verdad que si te sales del costumbrismo en España es complicado", afirma.
Preguntado por si el humor debe tener límites, responde que cada autor "tiene su límite".
"Creo que no tiene que haber límites establecidos en absoluto. Lo que hay es un límite del lector de consumir unas cosas o no. Si yo como lector leo algo que no me gusta, que me escandaliza o que me repugna, no lo leo y punto, pero eso no quiere decir que no pueda leerlo la gente a la que le interese", resalta.
Señala que la gente "piensa que sus límites de la libertad de expresión son los que deberían ser para todo el mundo", algo que Alcázar rechaza.
"A veces es duro asumirlo porque tienes que asumir que la gente puede decir cosas que te horrorizan, pero para mí es más importante la libertad de poder hacerlo que la seguridad de que todo el mundo se exprese dentro de tus límites. Eso es siempre sospechoso, y cuando todo el mundo dice lo mismo sobre algo me parece escalofriante", dice.
Indica que decidió dedicarse a la ilustración "de pequeño".
"Tenía la sensación de que me quería dedicar a eso profesionalmente, pero luego pasé muchos años en los que intenté buscar un oficio de verdad y dibujar en mis ratos libres", expresa.
Aun así, reconoce que "nunca ha pasado mucho tiempo" en "un trabajo normal".
"Acabé dibujando profesionalmente. Afortunadamente, yo viví una época, cuando tenía veintitantos, que había algunas opciones, que eran las revistas y la prensa, en las que, si bien tampoco era tan fácil ganarse muy bien la vida, sí que había algunas opciones profesionales", expone.
Admite que ser ilustrador y viñetista "si ya era una opción insensata hace 25 años, ahora mismo verdaderamente es más complicado". EFE
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