Durante los primeros meses de vida, la alimentación puede presentar situaciones que generan dudas, preocupación e incertidumbre en las familias. Reconocer las señales, comprender sus causas y contar con información adecuada permite acompañar el crecimiento infantil con mayor seguridad.

En ese contexto, el cuarto capítulo de “¿Qué come mi bebé?”, el ciclo de entrevistas conducido por Diego “Topa” junto a la pediatra Eva Cueto (M.N. 120230), hizo hincapié en las diferencias entre la alergia a la proteína de leche de vaca y la intolerancia a la lactosa.

Este episodio contó con la participación de Sol Trautmann, mamá de Faustino y Beltrán, quien compartió su experiencia familiar. Durante el episodio, la profesional de la salud explicó cómo identificar síntomas, cuándo consultar con profesionales y por qué cada bebé necesita una evaluación personalizada. Además, la invitada relató el camino que atravesó con sus hijos hasta encontrar las alternativas nutricionales adecuadas para cada caso.

Cuando la alimentación del bebé presenta nuevos desafíos

La mamá contó que, con su primer hijo, había intentado sostener la lactancia materna. Sin embargo, distintas dificultades hicieron que tuviera que buscar otras opciones para garantizar su alimentación.

Eva Cueto, Sol Trautmann y Diego “Topa” en el ciclo “Que come mi bebe” (Shei Becker)

“Hay una presión social que una siente, como que querés hacer lo mejor para tu bebé”, sostuvo la entrevistada. Sin embargo, con el acompañamiento de profesionales, logró comprender que existían otras herramientas de nutrición.

En ese sentido, la doctora destacó la importancia de acompañar a las familias sin generar culpas: “Los pediatras tenemos el desafío de fomentar la lactancia materna, pero también entender que hay un montón de estrategias que se pueden poner en juego”.

Luego de comenzar con fórmula infantil, la invitada relató que inició un proceso de búsqueda hasta encontrar una alternativa que Faustino pudiera tolerar. “No encontrábamos la tecla de cuál leche era la que le caía bien”, recordó.

La mamá explicó que su hijo presentaba vómitos, molestias abdominales y tensión corporal constante. “Tenía la pancita dura, las piernas y los pies tensos. Era como que estaba todo el tiempo incómodo”, detalló.

Finalmente, con la indicación de especialistas, encontraron una fórmula hidrolizada que permitió mejorar su bienestar. “Cuando empezó a dormir y a estar más relajado, lo veías distinto. Ahí sentí alivio”, contó Trautmann.

Sol Trautmann compartió su experiencia familiar y el proceso de búsqueda de alternativas nutricionales para sus hijos (Shei Becker)

Alergia e intolerancia: dos situaciones diferentes

Como profesional de la salud, Cueto explicó que una de las principales dificultades consiste en diferenciar síntomas que pueden parecer similares. “Las cosas se parecen, pero no son idénticas”, señaló la pediatra.

La especialista explicó que ambas patologías responden a mecanismos diferentes dentro del organismo. “Las alergias son mediadas por el sistema inmunológico. En cambio, las intolerancias están mediadas por el digestivo”, detalló.

En ese sentido, subrayó la importancia de tratar de decodificar muy bien cuáles son esos síntomas que nos trae un bebé, porque son elementos que se parecen, pero no son idénticos.

Según la doctora, la alergia a la proteína de leche de vaca aparece cuando el sistema inmunológico reacciona frente a una proteína presente en la leche. En cambio, la intolerancia a la lactosa se relaciona con la dificultad para procesar un hidrato de carbono específico.

El ciclo “¿Qué come mi bebé?” abordó las señales que pueden aparecer durante los primeros meses de vida (Shei Becker)

Entre los signos que pueden requerir evaluación mencionó irritabilidad persistente, eccemas en la piel, sangre o mucosidad en las deposiciones, molestias abdominales y dificultades en la progresión del peso.

La especialista también aclaró que no todos los malestares corresponden a una alergia o intolerancia: “Nuestro desafío es no sobrediagnosticar lo que es fisiológico y tampoco subestimar aquello que sea patológico”.

El acompañamiento profesional como parte del proceso

La experiencia de Trautmann también incluyó a Beltrán, su segundo hijo, quien atravesó una situación diferente, aunque con algunos puntos en común. En este caso, la familia pudo reconocer las señales con mayor rapidez gracias a la experiencia previa.

La mamá destacó el rol de los profesionales de la salud que acompañaron a su familia durante el proceso: “Siempre me escucharon y fue como: hagamos estudios, veamos, probemos. No podés tratar algo si no lo identificás”.

El acompañamiento profesional permitió que la historia de Sol y sus hijos tuviera un final feliz. A partir de los diagnósticos adecuados y de la incorporación de leches de fórmula medicamentosas específicas, Faustino y Beltrán lograron mejorar su tolerancia y bienestar, recuperaron el descanso y dejaron atrás gran parte de los síntomas que habían afectado sus primeros meses. Con el tiempo, la familia también pudo recuperar la tranquilidad y su calidad de vida.

El cuarto episodio de “¿Qué come mi bebé?” dejó un mensaje central para las familias: cada criatura puede presentar necesidades diferentes y encontrar respuestas requiere información, paciencia y acompañamiento médico.